¡Empezó Endow Hispano en Denver!

Carmen Elena Villa
Las pequeñas muestras de caballerosidad hacia la mujer (abrir la puerta del coche, ceder el puesto en el autobús) hacen parte de un “reconocimiento silencioso” de esa grandeza. Así lo dijo el obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez durante su homilía en la misa del lanzamiento de Endow Hispano que se realizó el pasado 28 de enero en la capilla Christ the King en la Arquidiócesis de Denver.
A este lanzamiento asistieron mas de 150 mujeres de diferentes parroquias. Llegaron llenas de entusiasmo por comenzar un itinerario espiritual e intelectual que les permita conocerse más a ellas mismas, formar comunidades de fe, descubrir y potencializar su “genio femenino” para la gloria de Dios y de las personas que Él ama.
Endow es un proyecto de pastoral de la mujer inspirado en el pensamiento de San Juan Pablo II que está conformado por grupos de 8 a 12 mujeres de diferentes parroquias para que estudien las enseñanzas de la mujer, su papel en la sociedad y la Iglesia. Fue fundado en el año 2004 en Denver. Actualmente está presente en mas de 160 diócesis del mundo.
Monseñor Rodríguez dijo que Endow “les ayudará a encontrar todo ese mundo interior riquísimo que Dios dio a la mujer. Para que lleven al mundo con amor, con pasión y alegría”.
Después de la Misa, Saír del Toro, directora de la división hispana de Endow, ofreció una conferencia vía Skype desde Los Ángeles, California sobre el amor de la mujer que es “libre, total, fiel y fecundo” e invitó a las participantes a vivir un verdadero feminismo: “No se trata de competir con el varón, de decir que yo soy más que él”, dijo la conferencista. Y las invitó a aportar desde ese “genio femenino” al que tanto se refería San Juan Pablo II cuando destacaba cualidades más propias de la mujer como la intuición, la maternidad y la generosidad.
El Pueblo Católico habló con varias de las participantes en este lanzamiento, entre ellas Yerena González de la parroquia Saint Pius X: “Aquí está muy desvalorizada la mujer nos hace falta querernos a nosotras mismas.  Nos hace falta ver nuestra misión de madres y co creadoras”, dijo.
Por su parte Irania Bustillos, de la parroquia Holy Rosary aseguró que Dios la llamó a venir al lanzamiento de Endow. “No tenía pensado venir, pero Marcela García López (la coordinadora de Endow Hispano en Denver) me invitó. Es algo muy hermoso, me abrió la mente, especialmente sobre quiénes somos y cuál es nuestra dignidad” concluyó Irania.
Las 150 mujeres que asistieron a este evento hicieron así parte de la “generación fundacional” de Endow Hispano en Denver y que están haciendo vida lo que el Concilio Vaticano II dijo sobre ellas: “Ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga”. 
¿Quieres hacer parte de Endow hispano? Comunícate con Marcela García López al (720) 382- 7128.

Próximamente: El contexto para cubrir la crisis de la Iglesia

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Por: Mark Haas

La Iglesia católica ha reducido el número de supuestas acusaciones de abuso sexual de menores en un 95 por ciento.

Si solo algo se te queda de este artículo, que sea que desde la peor década de la Iglesia en 1970, los datos reportados muestran un descenso en las acusaciones de un 95 por ciento en la década del 2000, y 98 por ciento en la del 2010 (fuente: : CARA/Georgetown).

Ahora, obviamente, incluso una nueva instancia ya es demasiado, pero en base a mi experiencia como director de relaciones públicas de la Arquidiócesis de Denver, he visto cómo la cobertura en los medios pueden llevar a la gente a creer que las condiciones actuales de la Iglesia católica no han cambiado. Como periodista, se cómo a los medios de comunicación les gusta enfatizar “nuevos detalles”, o “nuevo reporte”, o “nuevas acusaciones”, que pueden ser verdad, pero los últimos meses ha sido mayormente “nueva información “sobre casos de hace 25 o 50 años.

Entonces, ¿cómo separamos el pasado del presente? No deseamos cerrar la puerta al pasado, pero también queremos que la gente sepa que pueden tener confianza en la Arquidiócesis de Denver en el 2018.

Uno de los desafíos al que nos enfrentamos al asegurarnos que nuestra historia sea entendida correctamente es que muchas personas ven las noticias de una manera muy superficial.

Una encuesta reciente realizada por Colorado Media Project encontró que el 59 por ciento de las personas solo lee los titulares o los resúmenes de la cobertura de noticias. (Por eso por lo que me aseguré de poner la información más importante en la primera línea de este articulo).

Lo que he visto es que cuando los medios de comunicación aquí en Denver sacan una historia: “Ex – sacerdote de Colorado implicado en el reporte de abuso a menores de Pennsylvania”, muchas de las personas que ven el titular en las redes sociales no se dan cuenta que el sacerdote estuvo aquí solo por siete meses en 1983 y que la Arquidiócesis de Denver no ha tenido reportes de mala conducta antes, durante o después de su corta visita. Todo lo que ven es un informe negativa de la Iglesia católica.

Hablando del reporte del Gran Jurado de Pennsylvania, creo que la mayoría de las personas han visto o escuchado que contiene “300 sacerdotes y 1.000 víctimas”, pero ¿cuántas de las cadenas noticiosas se tomaron el tiempo para mencionar que solo el 3 por ciento de esos supuestos incidentes ocurrieron desde el 2002? Si estás preocupado por saber si la Iglesia católica es un lugar seguro para tus hijos en el 2018, sería interesante para ti saber que más maestros de las escuelas de Pennsylvania perdieron sus licencias en el 2017 por conductas sexuales indebidas (42), que el total de las acusaciones en la Iglesia católica de los Estados Unidos entre el 2015 y el 2017 (22). Son 42 maestros en un estado en un año, en comparación a 22 acusaciones en todo el país en tres años. Voy a detenerme aquí y reconocer que no todo es perfecto en la Iglesia católica. Aún hay casos de abuso sexual a menores que desconocemos, y aún tenemos esas pocas acusaciones nuevas. Si bien hemos hecho grandes mejoras, debemos continuar buscando formas de ser mejores, más responsables y más transparentes, para que los mismos problemas no se repitan.

También debemos mostrar la mayor compasión por los sobrevivientes y continuar ofreciendo nuestra ayuda en su recuperación continua.

Sabiendo que estos eventos han sido experiencias devastadoras para las personas, es difícil tener una discusión que analice el tema en términos de estadísticas, patrones y análisis de datos. Tampoco es correcto argumentar que esto es solo un problema de la sociedad, y que otros son mucho peores que nosotros. Admito que he hecho ambas cosas en esta columna, porque en última instancia creo que el contexto es importante.

Debemos mostrar como Iglesia a cualquier víctima y a sus familias nuestro compromiso continuo en abordar el problema. Y creo que se lo debo a muchos sacerdotes maravillosos de nuestra arquidiócesis, para defenderlos, para que no sean presentados como parte de los problemas del pasado.

Piénselo de esta manera: si tomáramos otra crisis que está plagando a Estados Unidos (violencia con armas de fuego, adicción a los opioides, obesidad) y alguien encontró la manera de reducir uno de estos problemas en un 95 por ciento, ¿no valdría la pena hablar de eso?

De hecho, ¿no sería ese el titular que vería el 59 por ciento de los lectores de titulares?

 Traducido del original en ingles por Mavi Barraza