Amor y misericordia: una respuesta cristiana al suicidio

Escritor Invitado

Por: Mary Beth Bonacci

A raíz de las muertes de Kate Spade y Anthony Bourdain, mi Facebook se ha llenado de varias meditaciones y lecciones sobre el suicidio: qué lo causa, cómo entenderlo, cómo prevenirlo.

Y debido a que mis amigos de Facebook se inclinan por el lado altamente religioso, lo que veo es una gran cantidad de publicaciones que dicen más o menos lo mismo: que, si estas personas hubieran conocido a Jesús, no se hubieran suicidado.

Si sólo fuera así de sencillo…

Soy la primera en aceptar que, si tenemos más a Jesús en nuestra vida, tendríamos muchos menos suicidios. La religión genuina actúa para disuadir el suicidio de múltiples maneras. Primero que nada, la fe religiosa da sentido. No estamos aquí solo para amasar una fortuna, o para viajar por el mundo, o para alcanzar un estado terrenal. Muchos, estoy seguro, alcanzan la cima del éxito solo para pensar “¿Esto es todo?” Y cuando vemos las muertes auto infligidas de dos personas tan exitosas en el lapso de cuatro días, es fácil suponer que esta fue la razón de su desesperación, y que “si solo hubieran conocido a Cristo, habrían tenido un verdadero significado y no habrían acabado con sus vidas”.

Pero no podemos saber eso.

En segundo lugar, la fe religiosa le da sentido al sufrimiento. Sabiendo que Cristo murió por nuestros pecados, y creyendo que podemos unir nuestros sufrimientos a los suyos, podemos soportar mucho más que alguien que no ve ningún punto o propósito en su sufrimiento.

Pero no podemos juzgar el estado mental de ningún individuo, ni saber cuánto ese “soportar mucho más” es para una persona en particular.

Y tercero, nuestras creencias sobre el pecado pueden afectar las decisiones sobre el suicidio. ¿Cuántas personas desesperadas han luchado con la tentación de acabar con sus propias vidas, pero finalmente ganaron la batalla porque fueron lo suficientemente racionales como para saber que la Iglesia considera el suicidio como un pecado mortal, y que arriesgarían su salvación eterna si llevaran a cabo sus planes?

Así que, sí, creo que está claro que conocer a Cristo es un impedimento significativo para el suicidio. Y debemos compartir el amor de Cristo con todos, especialmente con aquellos que pueden estar en riesgo de terminar con sus propias vidas

Pero todas las religiones del mundo no terminarán, en sí mismas, con el azote del suicidio en nuestra cultura.

Aquí está el problema: muchos de los que he conocido y amado y que se suicidaron fueron fieles seguidores de Jesucristo. Lo amaron. Pasaron la vida tratando de hacer lo mejor para obedecerle. Y, en sus mejores y más claros momentos, nunca hubieran pensado poner fin a sus propias vidas, ofenderlo e infligir una vida de dolor a sus familias y a quienes más amaban.

 

Pero, en el momento de su muerte, estaban muy, muy lejos esos mejores y más claros momentos. Estaban desesperados. Tal vez más allá de la desesperación. Y muy probablemente más allá del pensamiento completamente racional.

El suicidio es complicado. Sucede por muchas razones: enfermedad mental, dolor extremo, tormento emocional. Incluso algunos medicamentos pueden causar pensamientos suicidas. No puedo conocer la mente de ninguna persona que recurra a ello. Pero sigo pensando que el instinto de autopreservación es tan fuerte, y que el dolor necesario para superarlo es tan grande, que el porcentaje de personas que tienen control suficiente de sus mentes racionales mientras terminan sus propias vidas debe ser pequeña.

Y nuestro Dios todo misericordioso lo sabe.

El problema es que cuando damos lecciones en las redes sociales, especialmente en temas delicados como este, tenemos múltiples audiencias. Estamos hablando con aquellos que pueden estar profundamente adoloridos y contemplando la posibilidad de terminar con sus propias vidas, y también con aquellos que han perdido a alguien de esta manera, y que están afligidos e intentando dar sentido al suicidio de sus propios seres queridos. Tal vez incluso preguntándose sobre su destino final.

Y lo que uno necesita escuchar puede ser exactamente lo que el otro no necesita escuchar.

Sí, tenemos que llegar a los suicidas con el amor de Cristo. Para algunos, podría ser la diferencia entre la vida y la muerte. Necesitan saber que Dios los ama y que pueden unir sus sufrimientos a los suyos. Y, sí, Dios quiere que ellos perseveren, y que usurpar Su autoridad y decidir unilateralmente terminar con sus propias vidas definitivamente no es Su voluntad.

Pero para los sobrevivientes de aquellos que se han suicidado, especialmente cuando esos seres queridos eran cristianos de conciencia, rociar agua bendita sobre el problema simplemente disminuye esa fe, y supone que todo podría haber estado bien si el difunto hubiera creído más fervientemente.

Necesitan escuchar que el amor de Dios es más grande y más fuerte que la desesperación de sus seres queridos. Y necesitan escuchar que hay razones para esperar y orar por su salvación, que nuestro Dios misericordioso sabe lo que el dolor extremo -físico o emocional- hace al libre albedrío, y que él ve el corazón y la persona en su totalidad, no solo la decisión final que puede haber llegado en un momento irracional de extrema debilidad.

Entonces, sí, llevemos -por todos los medios-  el amor de Cristo a aquellos que están desesperados.

Pero no te olvides de llevar la misericordia de Cristo a los que han perdido a un ser querido por causa del suicidio.

Próximamente: La fe católica de Kendrick Castillo descrita por su padre

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La fe católica de Kendrick Castillo descrita por su padre

El joven fue asesinado el pasado 7 de mayo

Aaron Lambert

Amaba el aire libre. Amaba la tecnología. Amaba a sus amigos. Simplemente, amaba.

Kendrick Castillo era un joven fiel, amable y bondadoso, cuya vida fue acortada trágicamente el 7 de mayo, cuando se lanzó contra el atacante que abrió fuego en STEM School Highlands Ranch, dando su vida para proteger a sus amigos. Tenía 18 años y estaba a tres días de graduarse de high school.

El joven estudió en Notre Dame Catholic School, donde su padre, John, asegura que su hijo se había integrado muy bien. Unos días después de su funeral, John contó al El Pueblo Católico que mientras él y su esposa reflexionaban sobre la vida de su hijo y repasaban sus tareas escolares, encontraron una tarea de varios años atrás que les pedía a los estudiantes elegir a un santo. Kendrick eligió a san Juan Bosco.

“Empecé a leer más y a familiarizarme con san Juan Bosco, y me pareció muy significativo que Kendrick lo hubiera elegido porque esa fue la manera en que él vivió su vida”, dijo John. “Modeló su vida según la vida de los santos”.

Tras graduarse de Notre Dame, Kendrick ingresó a STEM School Highlands Ranch. John recuerda estar un poco preocupado por la transición de su hijo de una escuela católica a una no católica. Sin embargo, Kendrick permaneció fiel a quién era y a lo que aprendió en Notre Dame.

“Se esforzó por buscar a personas en su escuela que compartían su fe”, aseguró John sobre el tiempo que su hijo pasó en STEM. “Pero incluso era amigo de aquellos que no practicaban ninguna religión y se juntaba con ellos”.

“Creo que vivía su fe y estoy muy orgulloso de eso”.

Además de siempre bendecir sus alimentos y ser el primero en ofrecerse para ser monaguillo en misas de funerales, Kendrick servía con alegría con los Caballeros de Colón de Notre Dame junto con su padre. Le gustaba, sobre todo, ayudar con los desayunos de pancakes que servían.

Era hijo único y muy cercano a sus padres. “Era más una amistad que una típica relación entre padre e hijo. Teníamos una relación especial”, dijo el padre de Kendrick.

John cree que esa relación de Kendrick con él y con su madre, María, es la razón por la que el joven amaba a otros como lo hacía – y la razón por la cual no dudó en dar su vida por salvar a sus compañeros durante el tiroteo.

“Cuando uno es tan afortunado de tener una relación como la que nosotros tres teníamos, no se da cuenta de que está haciendo las cosas bien”, continuó el padre. “No es que uno haya planeado criar a un hijo de una cierta manera. Si hay amor en la familia, esto es lo que uno hace (…) Él nunca vacilaba a la hora de hacer el bien”.

Cuando se publicó la noticia sobre el acto de Kendrick, muchos noticieros usaron la palabra “héroe” para describirlo. Y aunque John se siente muy orgulloso del acto heroico de su hijo, dijo que su orgullo más grande era la manera en la que su hijo había vivido su vida.

“Creo que Dios lo usó para lo que lo necesitaba. Fue un instrumento, un seguidor fiel… salvó a sus amigos. El hecho de que hizo lo que estaba en su corazón por sus amigos es para mí más poderoso que la palabra ‘héroe’. Esto representa quién era verdaderamente”.

El dolor que John y María tienen que soportar nunca desaparecerá. “Es algo muy difícil”, confesó John con lágrimas. “Kendrick es la persona más devota y santa que he conocido en mi vida. Tenía un bello espíritu. Era mi fortaleza”.

A pesar del dolor, John y María encuentran descanso en la confianza de que Kendrick está disfrutando de la vida eterna en el cielo y de que ahí se reunirán de nuevo con él.

“En verdad creo que Kendrick nos fue prestado a mí y a mi esposa”, concluyó John. “Creo que ahora está con su verdadero Padre”.

Traducido del inglés y adaptado por Vladimir Maurcio-Pérez.