‘¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!’

En su décimo aniversario, escuela de evangelización sigue formando discípulos misioneros en Denver

Vladimir Mauricio-Perez

Durante más de diez años, la Escuela de Evangelización San Pablo de Denver no solo ha buscado que las personas tengan una experiencia bonita de Dios, sino que lo sigan con radicalidad en su vida diaria y que compartan con otros el gran don que han recibido: que se conviertan en auténticos discípulos y predicadores.

Bajo la inspiración y el patronazgo de San Pablo, la escuela ha tomado como lema su frase: “¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!” (1 Cor 9,16), expresando el celo por llevar a Dios a los demás que nace tras un encuentro con él.

“El objetivo principal de la escuela de evangelización es formar evangelizadores y formadores de evangelizadores: enseñar a enseñar,” dice Abram León, coordinador de movimientos eclesiales laicales de la Arquidiócesis de Denver y director de la Escuela de Evangelización San Pablo por los últimos diez años. “Todos los miembros han tenido un encuentro personal con Cristo que los hace tener un celo admirable para llevar a Jesús a los demás”.

La misión de la escuela ha consistido en formar escuelas de evangelización en cada parroquia para que estas impartan los propios cursos de seguimiento. Ahora hay 13 Escuelas de Evangelización San Pablo en 13 parroquias distintas, con alrededor de 17 miembros en cada una.

“Los buenos testimonios de sacerdotes al ver el impacto en las personas de su parroquia y los grandes frutos: esta es la alegría más grande de los discípulos evangelizadores que salimos de nuestra zona de confort para predicar,” dice Abram.

“El fruto mayor que yo he visto ha sido cómo las personas a las que hemos llevado la Palabra han hecho comunidad,” dice Rigo Escamilla, feligrés de la parroquia St. Anthony of Padua y de la escuela de evangelización desde hace diez años. “He visto en el transcurso de este tiempo la transformación de muchísimas personas, el encuentro con Dios de tantos que no sabían de Él. Y después he visto cómo se han ido entregando en el servicio dentro del templo, en la alabanza o en la catequesis”.

Los orígenes de este método de llevar el Evangelio se encuentran en la llamada del Papa San Juan Pablo II en los años 80 a una nueva evangelización, “Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión”.

La unión de tres líderes católicos abriría el camino para un método de enseñanza kerigmático, carismático y comunitario: el padre Emiliano Tardif, el padre Ricardo Argañaraz y el laico José “Pepe” Prado. En otras palabras, se buscaba trasmitir el auténtico mensaje del Evangelio de una manera dinámica que llegara lo más profundo del corazón.

La primera escuela de evangelización llamada “San Andrés” comenzó en Guadalajara, Méx. y después se esparció a diferentes lugares de los Estados Unidos, incluyendo Denver, donde ha dado grandes frutos y radica bajo el Movimiento de Renovación Carismática con el nombre “San Pablo”.

Un fuego ardiente

“La entrega de los miembros es admirable porque lo hacen sin esperar recompensa, sino por amor a Cristo y a la Iglesia”, dice Abram.

Pero ¿de dónde nace tal entrega y ardor que los lleva a predicar a “tiempo y a destiempo”? Nace precisamente del encuentro que han tenido con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y de la transformación que han experimentado en sus propias vidas al formar parte de la escuela de evangelización.

“Una de las cosas que me ha ayudado de haber ingresado a la escuela fue un cambio grande y radical en mi vida espiritual. Yo no tenía nada de conocimiento de la vida espiritual”, comparte Rigo. “Me he enamorado de la relación con Dios. He encontrado el verdadero sentido de mi vida. Para mí la escuela de evangelización ha sido una maestra que me ha formado y dado la capacidad para enfrentar mi vida diaria.”

Abram igualmente dice tenerle mucho que agradecer a la escuela: “Me ayudó a encontrarme más profundamente con Dios, a ver el magisterio de la Iglesia y los sacramentos como una fuente de vida y santificación”, comparte el líder. “En sus cursos me enamoré de la palabra, de la comunidad, conocí a Jesús como Maestro y me dio la pasión y el celo por salir a anunciar a otros que Jesús está vivo”.

“Si algo le tengo que agradecer es que me ha ayudado a ser discípulo de Cristo, a ser misionero y no tener miedo a salir de mi casa, de mi iglesia, de mi diócesis a llevar a Cristo a otros,” dice Abram.

El obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez celebró el pasado 29 de junio una misa por el X aniversario de la escuela en la que reconoció su gran esfuerzo por llevar la palabra de Dios a otras parroquias y los alentó a llevar ese mensaje en todas las áreas de su vida y a discernir el futuro de esta misión.

“Ahora les toca discernir con oración para ver por dónde los está llevando el Señor, poner todo en la misión y que crezca esta escuela de evangelización, que haya más escuelas de evangelización y que lleven su mensaje a más gente para la gloria de nuestro Señor”, concluyó el prelado.

 

Próximamente: El campeón de boxeo pesado Andy Ruiz Jr. visita la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe

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Por: Clemente Carballo

El pasado miércoles, 12 de junio, el nuevo campeón de boxeo de peso pesado, Andrés Ponce Ruiz Jr., mejor conocido como “Andy” Ruiz Jr. visitó la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México para agradecer a la Virgen María por su triunfo en la pelea contra el británico Anthony Joshua en el Madison Square Garden de New York el pasado 1 de junio.

El boxeador mexicoamericano nacido en Imperial, California, y de padres mexicanos oriundos de la ciudad de Mexicali, México, logró ser el primer mexicano en ganar el título de peso completo al sorprender a Joshua por knockout técnico en el séptimo round.

Aquí unas fotos de su visita:

El entrenador de Andy Ruiz Jr., mostrando el Guante de Boxeo Hecho en México con la imagen de la Virgen de Guadalupe. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

Andy Ruiz sonriente levantando el brazo en una de las capillas altas de la Basílica de la Virgen de Guadalupe en la Ciudad de México. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

Andy Ruiz Jr. con sus cinturones de peso pesado por el titulo unificado de Asociación Mundial de Boxeo Super (WBA): la Federación Internacional de Boxeo (IBF), la Organización Mundial de Boxeo (WBO) y la Organización Internacional de Boxeo (IBO); acompañado de Miguel Torruco Canga de la Comisión Nacional de Boxeo; su padre, Andrés Ruiz Sr.; el M.I. Sr. Cango. Luis Felipe García Álvarez y su entrenador, con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en el fondo. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

El “Destroyer” Ruiz se tomó el tiempo para repartir autógrafos con sus fans a las afueras de la Basílica. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

El campeón de peso pesado Andy Ruiz Jr. contemplando la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe al lado del M.I. Sr. Cango. Luis Felipe García Álvarez. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

El boxeador mexicoamericano Andy Ruiz Jr. se tomó tiempo para firmar el libro de visitas distinguidas de la Basílica de Guadalupe. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

El nuevo campeón de peso pesado se dio tiempo de tomarse fotos con algunos aficionados de todas las edades. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

Esta imagen demuestra el fervor Guadalupano de Andy Ruiz Jr., quien oró con devoción a Nuestra Señora del Tepeyac con sus cinturones colgados en los brazos. (Foto cortesía de la Insigne y Nacional Basílica de Sanata María de Guadalupe)

Se especula que la pelea de revancha entre Andy Ruiz Jr. y Anthony Joshua se llevará a cabo en Londres, Inglaterra, entre los meses de noviembre y diciembre de este año 2019, según dijo el promotor del boxeador mexicoamericano, Eddie Hearn.