Campaña ofrece ayuda en educación a las familias de medianos ingresos

Debido a bajas inscripciones, dificultades financieras y recursos limitados, los retos que enfrentan las escuelas católicas pueden parecer insuperables, dijo Elías Moo, superintendente de las escuelas católicas de la Arquidiócesis de Denver.

“Pero a pesar de esta realidad, yo diría que ahora más que nunca el mundo necesita de nuestras escuelas, especialmente en el contexto cultural moderno que se ha desviado bruscamente lejos de Dios y está más consumido por el secularismo y el relativismo” dijo.

Para ayudar a crecer nuestras escuelas católicas, la Schmitz Family Foundation ha lanzado la campaña “Fill the Seats” (llena las sillas n.d.t), que permitirá a las escuelas proporcionar becas escolares para familias de medianos ingresos.

Junto con las becas Alliance for Choice in Education (ACA por sus siglas en ingles), Schmitz Family Foundation proporciona más de $2.5 millones cada año en becas a estudiantes que asisten a escuelas católicas locales. La fundación se ha comprometido con $500.000 adicionales para lanzar la campaña “Fill the Seats”, y la ACE también aumentará los fondos.

Tanto los párrocos como los directores escolares serán los responsables de congregar familias y estudiantes que sean aptos para sus escuelas.

Annie McBournie, de Schmitz Family Foundation habló con los directores escolares el pasado 11 de abril acerca del por qué las familias merecen esta oportunidad de elegir a las escuelas católicas.

“Nuestras familias están felices en nuestras escuelas”, dijo McBournie. “Sienten que le aportan. Se sienten seguros; sienten que se les escucha”.

McBournie explicó que los estudiantes en las escuelas católicas pasan 222 horas más al año en las aulas que las escuelas públicas de Colorado, lo que se debe a días escolares ligeramente más largos y menos días dedicados a evaluar a los estudiantes.

“Nuestros puntajes ACT (un examen estandarizado que requiere en Estados Unidos para la aplicación de ingreso a la universidad) son tres puntos más altos en todos los ámbitos que el promedio de Colorado”, dijo. “Los estudiantes de Schmitz son tres puntos más altos en inglés y lectura y tienen más de dos puntos más en matemáticas y ciencias”.

Esas estadísticas son atractivas para las familias, y Moo cree que “Fill the Seats” dará la mayor cantidad posible de oportunidad para aprovechar lo que una educación católica puede ofrecer.

“No queremos que las finanzas sean un obstáculo para las familias que desean dar a sus hijos una excelente educación católica” dijo Moo.

Normalmente, las familias de bajos ingresos reciben la mayoría de las becas y asistencia para la colegiatura, pero esta es diferente, añadió.

“Estamos contentos de que esta campaña les permita a nuestras escuelas otorgar nuevas becas a familias trabajadoras de medianos ingresos que, quizás en el pasado, no alcanzaron los límites de ingresos de becas”.

Moo esta entusiasmado de que Schmitz Family Foundation esté jugando un papel clave en ayudar a crecer nuestras escuelas.

“Estamos muy agradecidos con Schmitz Family Foundation por su deseo y voluntad de fortalecer nuestras comunidades escolares católicas”, aseguró.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.

Próximamente: Santos fuertes para nuestros tiempos de duda

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“Declaro en verdad y con alegría en mi corazón – ante Dios y sus santos ángeles – que nunca he tenido ningún motivo en mi trabajo que el de predicar la Buena Noticia y sus promesas. Esta es la única razón por la que regresé aquí a Irlanda – lugar del que apenas escapé vivo”. Estas palabras del libro La Confesión de San Patricio reflejan la fuerza del Espíritu Santo que se desarrolló a través de Jesús cuando dio su vida en la cruz,  cuando inspiró a San Esteban, el primer mártir, y cuando continúa moviendo a personas alrededor del mundo para ser testigos de Cristo, sin importar el costo.

Esta semana celebramos las fiestas de dos hombres fuertes: San Patricio y San José. Ambos vivieron durante tiempos difíciles y buscaron vivir plenamente la fe. El ejemplo de estos hombres, nuestros predecesores en la fe nos proveen un modelo de una Cuaresma provechosa y también de una labor evangelizadora en una cultura que duda de todo.

San José era, de acuerdo con el evangelio de San Mateo, un “hombre justo” (Mt. 1:19) cuyo deseo de seguir a Dios en todo lo que hacía era evidente en sus acciones. Bajo la ley judía, José debía divorciarse de María porque la había encontrado embarazada luego de que ellos se habían comprometido, pero antes de que vivieran juntos. Y así, José vio cuán pura y buena era María.

Cuando un ángel apareció a San José en un sueño y le dijo que María estaba embarazada por obra del Espíritu Santo, él no dudó en traerla a su casa, aún cuando sus compañeros creyentes ciertamente cuestionaran su integridad y la de ella. Esta es una lección muy valiosa para las personas de fe de hoy. Es mucho mejor seguir el plan de Dios para nosotros que estar de acuerdo con lo que la sociedad considera sabio.

Esto lo vemos también en la disposición de San José de huir a Egipto a instancias de otro sueño angelical. Quizás él tendría que conformar su corazón con el del plan del Padre cuando escuchó al profeta Simeón predecir que una espada atravesaría el corazón de María y que Jesús sería un “signo de contradicción” (Lc. 2: 22 – 36). Seguramente su corazón pudo haber estado movido por el deseo de proteger a su esposa y a su hijo adoptivo, pero él también pudo ver que Dios estaba en sus obras y en las de su familia.

Cuando San Patricio tenía unos 15 años, fue capturado de su casa en Gran Bretaña occidental por piratas irlandeses y fue vendido en esclavitud. Pasó seis años como esclavo cuidando los rebaños de su amo, pero durante este tiempo se fue acercando progresivamente a Dios y a la fe que previamente había desechado.

Después de regresar a casa cuando escapó de la esclavitud en Irlanda, Patricio tuvo una visión en la cual los irlandeses lo llamaron para que regresara. “¡Niño santo!”, clamaron usando el apodo con el que se burlaron de él cuando eran esclavos: “Ven y camina con nosotros”. Curiosamente, en lugar de enojarse, San Patricio dijo que su corazón se conmovió con estas plegarias.

San Patricio supo lo que estaba enfrentando. Una tierra poblada de 150 tribus cada una liderada por un rey, una sociedad influenciada por los druidas (clase sacerdotal que tenían una gran influencia en la sociedad celta n.d.t) y otras religiones paganas y la Iglesia cristiana contaban probablemente solo en cientos. Pero San Patricio no se desanimó y con fe y alegría se dirigió a Irlanda.

En las mentes y corazones de Irlanda había muchas ideas en conflicto (muchas de ellas dañinas) compitiendo como ocurre ahora. Mientras recorremos nuestro camino a lo largo de la Cuaresma y buscamos una intimidad más grande con Dios – quien es el camino, la verdad y la vida – pidamos la fe fuerte de San José y San Patricio que nos ayude en nuestro caminar. Escuchemos la voz de Dios, la voz de Jesús y no la del mundo, o lo que es peor, la del diablo.

Con el don de la fe y la fuerza del Espíritu Santo, digamos como San Patricio: “Dios escuchó mis plegarias para que yo, por tonto que fuera, pudiera atreverme a emprender una misión tan santa y maravillosa en estos últimos días – que, a mi manera, podría ser como aquellos que Dios dijo que vendrían a predicar y ser testigos de las buenas nuevas para todos los no creyentes … “.

Traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa @CalenVilla