Carta del arzobispo Samuel Aquila en la que se opone al proyecto de ley 1032

Arquidiócesis de Denver

Este domingo marca el inicio de la Semana de las Escuelas Católicas. Esta es una celebración nacional anual en la que celebramos el gran don de la educación católica a nuestras comunidades y nuestro país. El trabajo de las escuelas católicas que cooperan con los padres en la formación de la mente, el corazón y el alma de nuestros hijos, juega un papel clave en el futuro de nuestra Iglesia y nuestra sociedad.

La cultura circundante se ha vuelto cada vez más desafiante para los cristianos, particularmente ahora que la legislatura de Colorado pretende aprobar el Proyecto de Ley de la Cámara de Representantes (House Bill) 1032, que requerirá a las escuelas públicas y concertadas (charter) que utilicen, ya sea, un plan de estudios integral de educación sexual que contradice la naturaleza humana y es incompatible con los valores cristianos, o que no proporcione ninguna instrucción sobre sexualidad en absoluto. Sabemos que Dios nos hizo hombres y mujeres, a su imagen y semejanza, pero este plan de estudios integral que la mayoría de las escuelas probablemente adoptará, enseñará a niños inocentes que esto no es cierto. Específicamente, las escuelas públicas tendrían que promover el aborto como una opción igual a la vida, y los padres no serían notificados antes de que las lecciones sobre identidad de género y orientación sexual sean presentadas. Cada uno de nosotros debe hacer nuestra parte para luchar contra esta legislación.

Hoy me uno a nuestros párrocos, directores, maestros, personal, padres, estudiantes y benefactores para decir que nuestras escuelas católicas se opondrán firmemente a todas las ideologías que desafían la ley natural y contradicen la verdad que se nos ha revelado sobre la persona humana a través de las enseñanzas de Nuestro Señor, de las Sagradas Escrituras y de la Iglesia.

Nuestras escuelas católicas son más de lo que crees. Proporcionan un refugio en medio de nuestra cultura moralmente confusa, educan a toda la persona y ayudan a los padres a formar a sus hijos con una visión auténticamente católica, una que reconoce la dignidad de la persona humana creada por Dios. Esta semana muchas de nuestras escuelas tendrán casa abierta y noches informativas. Ánimo a todos los padres con hijos en edad escolar a considerar esta oportunidad para aprender sobre cómo una educación católica puede beneficiar enormemente a sus hijos.

Sinceramente suyo en Cristo,

Reverendísimo Samuel J. Aquila, S.T.L.

Arzobispo de Denver

Próximamente: Las 10 enfermedades del espíritu que afectan tu matrimonio

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No hay peor enfermedad para los matrimonios que las enfermedades del espíritu. Así lo asegura el Padre Ángel Espinoza de los Monteros, sacerdote especializado en temas de matrimonio y familia, quien ha ayudado a muchas parejas a salvar su matrimonio a través de sus conferencias de revitalización de matrimonios y vida familiar.

El padre Ángel, compartió las 10 enfermedades del espíritu que pueden debilitar la unión matrimonial, y al mismo tiempo nos invita a reflexionar con ello para así lograr dar al amor de pareja una dimensión espiritual.

Los ciegos: No quieren ver todo el mal que hacen con su forma de comportarse. No ven todo lo bueno que podrían hacer si cambiaran un poco su carácter. No se dan cuenta cómo tratan a los demás: su marido, su mujer, sus hijos o personas que los rodean. Los ciegos pueden ver lo que hay afuera pero no lo que hay adentro de sí mismos y es por eso que creen que están bien. Juzgan a los demás. No alcanzan la felicidad porque no ven todo lo que tienen.

Los sordos: No saben o no quieren escuchar. Un consejo para los hombres: Escuchen a su mujer. Cuando estén con ella tengan estas frases preparadas ¡No me digas!; ¿Qué más?; ¡Qué barbaridad! o pueden salir con otra frase mejor: … ¡No puede ser!

Y es que no vale la pena discutir. Ábrete a la posibilidad de que él o ella tengan la razón. Pierde todas las discusiones tontas y te ganarás el corazón de tu marido o tu mujer.

Los mudos: No se quieren comunicar. No hablan. Hablan de más, pero no de lo importante. Le hacen daño al matrimonio quienes no logran transmitir sus sentimientos. Dile a tu mujer o a tu marido: “¡Te quiero!, ¡te amo!, ¡te necesito!”. Otro consejo para los maridos: dile a tu mujer “¡qué guapa estas”, ¡aunque luego te confieses!

Déficit de atención: Concentrarse en todo menos en la familia. Ningún éxito profesional justifica fracasar en la familia.

Estar manco: No saber servir y no saber dar cariño. Jubilarse de la intimidad sin avisar. ¿Qué han hecho del cariño que se tenían antes de que se casaran?

Tetraplejia: Quisiera…pero nunca hacen nada. Hay que hablarse con respeto.

Depresión: A la que le pusimos el nombre bonito y llamamos “Depre”… pariente de la flojera. La vida es un ciclo, existen etapas…como las estaciones del año. Aprende a ver lo bueno de cada momento. Pide ayuda cuando necesites y estés pasando por un momento en el que creas que no puedes más.

Esclerosis múltiple: La dureza de trato, de palabra, de juicio.

El Alzheimer selectivo. Se nos olvidan los detalles. Se nos olvidan las cosas pequeñas. Se nos olvidan las promesas del matrimonio. Se nos olvida que estamos casados.

Esposa Zeta. Solo habla para amenazar o pedir dinero.

Según el padre Espinoza, ser fiel es el principio para cuidar el matrimonio. “Amar y hacer feliz a una persona es un proyecto de vida.

“Una cura para las enfermedades espirituales es el amor”, señaló el conferencista “y el médico es Jesús”. Recen unidos. Acérquense a Dios y háganse estas preguntas: ¿Te estoy haciendo feliz? ¿Qué más tengo que hacer para hacerte feliz? Y recuerden “vivir en amor… ¡El anillo es para siempre!”, concluyó el sacerdote.