Cinco cosas que los católicos deben tener en cuenta sobre la revisión independiente

Cinco cosas que los católicos deben tener en cuenta sobre la revisión independiente:

1. Es adecuado sentir dolor o enojo.

A pesar de que la mayor parte del contenido de este informe ya se había hecho público, el hecho de ver detalles que abarcan 70 años recopilados en un mismo lugar, hace que leerlo sea verdaderamente lamentable. Estamos realmente consternados, indignados y devastados por los incidentes de abuso descritos en el informe y por esta horrible historia. Nadie en la Iglesia está poniendo excusas por lo que sucedió en el pasado. El dolor causado a los inocentes nunca se podrá olvidar, sin importar el tiempo que haya transcurrido.

2. Nuestro corazón está con los sobrevivientes de abuso.

Nuestra primera preocupación son aquellas personas que fueron lastimadas. Aunque ninguna disculpa es suficiente, sinceramente les pedimos perdón en nombre de la Iglesia y esperamos poder ayudar en su proceso de sanación.

3. Nunca podemos permanecer satisfechos.

Nos comprometemos a seguir mejorando nuestra respuesta a todas las acusaciones. Aunque sabemos que hemos podido ayudar a muchas personas, implementaremos las recomendaciones del informe, y aprenderemos de aquellos que presentaron una denuncia de abuso y sintieron que no se les trató adecuadamente.

4. Nuestra cultura ha cambiado, gracias a muchos de ustedes.

Estamos agradecidos por las decenas de miles de personas que se han comprometido para asegurar que nuestros niños estén seguros y que la arquidiócesis sea una comunidad en la que no se tolere el abuso sexual a menores. Su trabajo y continua vigilancia es una de las razones principales por las que no ha habido ni una sola acusación fundamentada de abuso sexual a un menor por un sacerdote diocesano en los últimos 20 años.

5. Apoye a sus sacerdotes.

Estamos agradecidos por nuestros sacerdotes actuales. Ellos han cargado con la cruz de pecados que no cometieron, y han servido humildemente a pesar de ser vistos con ojos de desprecio en nuestra sociedad. Es importante que todos sepan que el informe no encontró ninguna denuncia fundamentada en contra de nuestros sacerdotes diocesanos activos en ministerio. Juntos podremos perseverar, reconstruir nuestra comunidad y hacernos más fuertes mientras servimos y amamos el Reino de Dios.

Próximamente: La dignidad humana en el libro del Génesis

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Por el diacono Pedro Reyes, Parroquia St. William, Ft. Lupton.

Todo ser humano tiene una dignidad que le fue otorgada por Dios. San Juan Pablo II en su teología del cuerpo nos dice lo siguiente:

“El hombre es creado sobre la tierra y al mismo tiempo que el mundo visible. Pero, a la vez, el Creador le ordena subyugar y dominar la tierra (cf. Gén 1, 28): está colocado, pues, por encima del mundo. Aunque  el hombre esté tan estrechamente unido al mundo visible, sin embargo la narración bíblica no habla de su semejanza con el resto de las criaturas, sino solamente con Dios”.

Lo que san Juan Pablo II nos está recordando es que el hombre no fue creado de la misma manera que los demás seres vivos. Esto, naturalmente, nos hace diferentes al resto de la creación. No podemos darle los mismos derechos a una mascota, como un perro o un gato, que a un ser humano. Es triste que hoy en día la dignidad del ser humano sea despreciada a tal grado que muchas personas le dan más amor y atenciones a las mascotas que a los propios familiares. Hoy en día hay algunas personas que tratan a los animales como seres humanos y a sus semejantes, que son seres humanos,] como animales.

San Juan Pablo II nos dice también esto:

“En el ciclo de los siete días de la creación es evidente una precisa gradualidad; el hombre en cambio no  es creado según una sucesión natural, sino que el Creador parece detenerse antes de llamarlo a la existencia, como si volviese a entrar en sí mismo para tomar una decisión: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza…’ (Gn 1,26)”.

Nuevamente, san Juan Pablo II nos recuerda la manera tan diferente en la que Dios creó al hombre. Y aquí nos recuerda la principal diferencia entre los seres humanos y el resto de la creación. El hombre, a diferencia de los demás seres vivos, fue creado a “imagen y semejanza” de Dios. O sea, el ser humano tiene una dignidad única e inigualable que le ha sido otorgada por Dios.

En todo lo que hemos visto, podemos darnos cuenta de lo siguiente: cuando el autor del libro del Génesis narra la creación de todo, al referirse al ser humano, especifica que lo creó y lo bendijo. Sin embargo, la creación del hombre se distingue de todo lo demás creado de tal manera que le da ese grado de dignidad superior al resto de la creación.

Esto se puede ver claramente porque antes de crear al ser humano, Dios es presentado como si estuviera deliberando sobre cómo lo creará, mostrando el acto de crear al hombre como un acto muy importante. Igualmente, la excepcional dignidad del ser humano se muestra en su totalidad por la ‘semejanza’ con Dios. Por lo tanto, todos los seres humanos, sin importar raza, color de piel, país de origen, etc., tenemos una dignidad específica que debe ser respetada por todos. Y esta dignidad viene por el hecho de haber sido creados “a imagen y semejanza de Dios”.

 

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