Colorado marcha para celebrar la vida 

Vladimir Mauricio-Perez

Tras una mañana fría de nieve, miles de católicos de la Arquidiócesis de Denver se reunieron el 12 de enero para para participar en la Marcha Para Celebrar la Vida al pie del Capitolio del Estado de Colorado – el primer lugar que permitió la legalización del aborto en los Estados Unidos hace más de 50 años – buscando restablecer el respeto al derecho más fundamental de todos: el derecho a la vida.

Recordando que Colorado fue el primer estado en legalizar el aborto, David Bereit, quien sirvió como maestro de ceremonias del evento y fue cofundador y director general de 40 Days for Life (40 Días por la Vida), motivó a los presentes a continuar luchando para revertir la maldad que había comenzado en el edificio que estaba frente a ellos.

“Aunque en el presente se siguen perdiendo vidas, hemos visto, gracias a las oraciones y esfuerzos de fieles en Denver, y a través de Colorado y del país, que la situación está cambiando en favor de la vida”, dijo el presentador, asegurando que de las 2,200 clínicas de aborto que existían en 1992, menos de 600 siguen en funcionamiento. El 79 por ciento de los centros de aborto han cerrado sus puertas, en parte debido a las acciones y las oraciones por parte de grupos pro-vida.

Miles de católicos salieron a las calles del centro de Denver para celebrar la vida, buscando que se reconozca el respeto por esta desde la concepción hasta la muerte. (Foto de Brandon Young)

“La tasa de abortos sigue disminuyendo… La gran mayoría de [los miembros de nuestro país] se identifican como pro-vida desde Roe v. Wade. Más leyes pro-vida se han aprobado en los últimos tres años que en los 30 años anteriores a eso… Ahora comprendemos que los días de Roe v. Wade están contados. ¡El aborto va a terminar! Nuestro trabajo aún no acaba, y por ello estamos reunidos aquí. Lo que comenzó en este lugar, debe terminar en este lugar”.

La Marcha Para Celebrar la Vida llegó en un tiempo importante en el ámbito político, ya que las elecciones del mes de noviembre vieron la derrota de algunos legisladores de Colorado que apoyaban áreas importantes de la enseñanza moral de la Iglesia respecto a la dignidad de la vida, aseguró el arzobispo de Denver Samuel J. Aquila.

El arzobispo de Denver Samuel J. Aquila incitó a los participantes a mantenerse fieles a la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de la persona humana. (Foto de Brandon Young)

Por ello alentó a los participantes a ser una luz en la oscuridad, defendiendo la dignidad de la vida desde la concepción hasta la muerte en el ámbito público.

“En las pasadas elecciones de medio término algunos legisladores que apoyaban las enseñanzas de la Iglesia en temas claves fallaron en obtener un escaño, lo que hace nuestra labor de mantenernos vigilantes y comprometidos en este día, incluso más importante”, señaló.

Igualmente, el prelado pidió la abolición de la pena de muerte en Colorado, la cual aseguró ser innecesaria; y citando al Papa Francisco, rechazó la idea de que la Iglesia se debe acomodar a estas leyes bajo el lema del progresismo, pues “no es progresivo intentar resolver problemas eliminando vidas humanas”.

El mitin también contó con la presencia de Elizabeth Felix, una estudiante universitaria y líder en la organización Students for Life (Estudiantes por la Vida), quien insistió que ser pro-vida significa ser pro-mujer, pro-hombre y pro-niños; la familia McGarity, quienes hablaron sobre la dignidad de los niños con Síndrome de Down; y Elías Moo, el superintendente de escuelas católicas de la Arquidiócesis de Denver.

Tras compartir el testimonio de su madre que eligió la vida, Elías Moo, el superintendente de esculas católicas de la Arquidiócesis de Denver, aseguró que ser cristiano es ser pro-vida. (Foto de Brandon Young)

En un discurso bilingüe, Elías aseguró que las escuelas católicas de la arquidiócesis enseñan a sus estudiantes a comprender la dignidad de la vida desde la concepción hasta la muerte. Y contó el testimonio de su madre, quien rechazó la propuesta de un médico de abortar a su hermano menor por estar en riesgo de nacer con discapacidades.

La respuesta de su madre al doctor fue: “Yo amo la vida porque yo amo a Jesucristo”.

“Que en cada rincón de esta ciudad y de este estado vean que celebramos y amamos la vida porque amamos a Jesús”, concluyó el superintendente.

Marchando con alegría

Por el segundo año consecutivo, unas jóvenes integrantes del grupo ENDOW (Educando sobre la Naturaleza y Dignidad de las Mujeres) por sus siglas en inglés – un apostolado católico que ayuda a las mujeres formar comunidades para aprender sobre su fe y dignidad – encabezaron la marcha luciendo sus vestidos de quinceañera.

Las jóvenes del grupo ENDOW guiaron el paso de la marcha luciendo sus vestidos de quinceñera para testificar que el apoyo a la vida está ligado al apoyo a la mujer. (Foto de Brandon Young)

“Son las defensoras de la vida. Están justo en esa edad cuando pueden decir: ‘Esto es lo que significa ser mujer, y así es como puedo proteger la vida desde ahora’”, dijo Marcela García López, coordinadora de crecimiento del programa de ENDOW. “Planned Parenthood y otras organizaciones dicen que las minorías necesitan el aborto debido a la pobreza o a los muchos retos que tienen que enfrentar. Pero, de hecho, miren a estas jóvenes. Pueden decir que sí [a la vida] y desafiar eso”.

“Una vida es una vida, sin importar si el embarazo fue planeado o no”, dijo Litzy Morán, una de las quinceañeras que participaron en el evento, y aseguró que, si más jóvenes tuvieran a alguien con quién hablar sobre sus miedos por un embarazo no planeado, más de ellas elegirían la vida.

El toque latino se hizo presente en la marcha por medio de bailables folclóricos, así como de mariachis y matachines. (Foto de Brandon Young)

Conforme la masa de personas caminaba por las calles del centro de Denver al son del mariachi y de los cantos de los seminaristas del Camino Neocatecumenal, y algunos incluso al compás de bailables folclóricos, la mirada atenta de ciertos espectadores daba testimonio a las palabras de Martin Luther King Jr. citadas por el arzobispo de Denver: “Respondiendo con odio al odio multiplica el odio, agregando una oscuridad más profunda a una noche ya falta de estrellas. La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad; solo la luz puede hacerlo. El odio no puede expulsar al odio; solo el amor puede hacerlo”.

Próximamente: Columbine: Del mal, un bien mayor

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Este artículo se publicó originalmente el 19 de abril de 2014 para conmemorar el 15 aniversario del tiroteo en Columbine High School.

Después de la tragedia en la escuela secundaria Columbine hace 15 años, parecía imposible que el dolor alguna vez disminuyera, que la vida pudiera continuar; que cualquier bien pudiera venir de tal maldad.
El 20 de abril de 1999, dos estudiantes ingresaron a la escuela de Littleton y abrieron fuego en la biblioteca; mataron a 12 compañeros de clase, a un maestro e hirieron a otros 26 antes de suicidarse. Este año el aniversario cae en Semana Santa. Al igual que la promesa de una vida nueva cumplida en la resurrección de Cristo después de su sufrimiento y muerte el Viernes Santo, los miembros de la comunidad de Columbine se han levantado de la tragedia con un espíritu de esperanza y redención, y han demostrado que un bien mayor puede surgir del mal.

Patrick Ireland, clase del 2000 de la escuela Columbine
Comparte el mensaje de esperanza.

Después de haber recibido impactos de bala en la cabeza, un brazo, una pierna y un pie ese día, Patrick Ireland pasó tres horas entre consciente e inconsciente, con el lado derecho paralizado, empujándose hacia una ventana de la biblioteca de la escuela. Una vez que llegó, se lanzó hacia afuera a donde lo esperaban los oficiales de SWAT y fue trasladado de inmediato al Hospital St. Anthony. Allí comenzó un largo camino de recuperación, empezando por el perdón.
“Hubo un momento en que vi a mi madre y ella estaba visiblemente molesta”, dijo Ireland, que ahora tiene 32 años. “Le pregunté: ¿Qué sucede? ¿Qué está pasando?”
“Estoy realmente enojada de que esto te haya pasado a ti”, respondió su madre Kathy. “¿Por qué? ¿Por qué te pasaría esto a ti, a nuestra comunidad? Estoy enojada con esos dos chicos por haber hecho esto “.
“Dije algo así como: ‘Por favor, perdónalos'”, recordó Ireland.
“¿Por qué? ¿Por qué debería alguna vez perdonarlos?” preguntó ella.

“Porque que estaban confundidos, no sabían lo que estaban haciendo”, respondió.
Fue un momento crucial para la familia.
“Desde ese momento pudimos sanar”, dijo Ireland, quien fue criado con una fuerte base cristiana. “Sabían que yo tendría una actitud positiva respecto a mejorar, y que no tendrían que preocuparse por la ira, el odio y la rabia, junto con mi rehabilitación física”.

Debido a la gravedad de su lesión cerebral, Ireland continuó la rehabilitación en el Hospital Craig hasta noviembre, aprendiendo nuevamente a caminar, hablar, “reconfigurar” su cerebro y volver a entrenar su memoria.
“La recuperación cognitiva fue lo más desafiante”, dijo. Pero continuó progresando y se graduó a tiempo al año siguiente, se desempeñó como valedictorian, se graduó de la Universidad Estatal de Colorado y se casó con su novia Kacie en el 2005. La pareja tiene una hija de 3 años, Kennedy, y dirige la sucursal de Broomfield. de Northwestern Mutual.
En cuanto a su recuperación física, mantiene cierta debilidad en el lado derecho de su cuerpo, el lado que una vez estuvo completamente paralizado. Regularmente comparte su historia con empresas, grupos de jóvenes, escuelas secundarias e incluso el cuerpo estudiantil de la escuela Columbine.
“Comparto mi experiencia”, dijo. “Pero la pieza más importante es lo que aprendí de ella: un mensaje de esperanza, fortaleza y determinación”.
El mundo sigue siendo un buen lugar, dijo, la gente sigue siendo buena de corazón.
“Tenemos opción sobre cómo vivimos nuestras vidas, eligiendo ser un vencedor o una víctima a diario”, continuó. “Solo eres una víctima si te permites serlo, ser un vencedor es una decisión consciente”.
Él cree que todo, incluyendo esta tragedia, sucede por una razón.
“Dios tiene un plan”, dijo. “Si ese fue mi propósito de ser usado como una herramienta para cosas más grandes, entonces estoy feliz de poder servir de esa manera”.

Frank DeAngelis, director de Columbine
Reconstruye la comunidad

Columbine High School ha existido desde hace aproximadamente 40 años, y Frank DeAngelis ha estado allí por 35, 18 como director. Tras la tragedia, estaba convencido de que su trabajo era reconstruir la comunidad.
“Cuando salí corriendo de mi oficina ese día, el pistolero venía hacia mí y disparaba”, dijo. “Lo que descubrí más tarde fue que (el maestro) Dave Sanders estaba subiendo las escaleras al mismo tiempo que salía de mi oficina, así que los chicos armados dejaron de perseguirme y fueron tras Dave y mataron a Dave”.
En un servicio de oración dos días después, en la iglesia cercana St. Frances Cabrini, DeAngelis, quien es católico, estaba sumido en su dolor cuando monseñor Ken Leone le dijo que creía que se había salvado por una razón.

“‘Tienes que reconstruir la comunidad’, dijo el padre Leone “, recordó DeAngelis. “Así que pensé: ‘OK, vamos a hacerlo'”.
Después de guiar la escuela a través de la crisis inmediata, su objetivo a largo plazo era entregar a cada niño que estaba en la escuela el día de la tragedia un diploma de Columbine.
“Afortunadamente pude hacer eso”, dijo.
“Una de las razones por las que he permanecido tanto tiempo es que creo que Dios tenía un plan para mí”, continuó, “y con suerte, de manera humilde, pude seguir adelante con ese plan”.
DeAngelis, de 59 años, se retirará al final del año escolar. Después de casarse y mudarse a un nuevo hogar a finales de este año, planea permanecer involucrado con Columbine y ayudar a otras comunidades a recuperarse del trauma.
“Voy a servir como consultor para el distrito para la planificación de la gestión de emergencias y he estado dando algunas pláticas”, dijo, incluso en Chardon High School en Ohio, donde hubo un tiroteo en febrero de 2012; y la Escuela Primaria Sandy Hook en Connecticut, que aún está recuperándose de un tiroteo masivo en diciembre de 2012.
“Siento que estamos mejor de lo que estábamos el 19 de abril (1999)”, dijo de Columbine. “Tenemos una comunidad que se preocupa, una que aprendió cómo dar generosamente y recibir con amabilidad”.
Una de sus prioridades después del tiroteo fue hacer que todos los estudiantes se sintieran bienvenidos, especialmente aquellos que no se sentían parte de la “familia Columbine”.

“Después de la tragedia, realmente los busqué, ya fuera en el parque de patinaje o en otro lado, y a los niños que no necesariamente estaban en la clase cuando deberían haber estado”, dijo. “Los buscaba en los parques, teníamos conversaciones y [ellos] me informaron sobre algunas cosas que debían hacerse para hacer de Columbine un lugar mejor”.

Lo ocurrido hizo que Columbine fuera una mejor escuela y él un mejor director, dijo.
“Lo que traté de hacer fue encontrar lo positivo en cada evento que surgió de la tragedia”, dijo. “Fue un día que cambió mi vida para siempre y cambió la vida de muchos. Al mismo tiempo, hay cosas que podemos hacer como escuela para mejorar las escuelas, para mejorar la sociedad”.

Sean Graves, clase del 2002 de Columbine
Anima a sus compañeros a perseverar

En diciembre pasado, Sean Graves tuvo su cirugía número 47 después de recibir un disparo seis veces en la espalda, un pie y el abdomen hace 15 años. Algunos días, a sus 30 años de edad, le toma 40 minutos para levantarse de la cama debido a la artritis de etapa cuatro y al dolor crónico en todo el cuerpo. A pesar de las luchas, está agradecido.
“No creo que el dolor sea algo que cambie”, dijo. “Pero es una bendición y un regalo seguir aquí y hacer todas las cosas que puedo hacer”.
A Graves, que pasó más de cuatro años en una silla de ruedas, le dijeron que nunca volvería a caminar debido a sus lesiones.
“Soy terco”, dijo. “Cuando me dijeron eso, lo tomé como un desafío personal”.
Hoy puede caminar, trabaja como especialista en adquisiciones con Flight for Life helicopters y ha estado casado con su antigua compañera y ex alumna de Columbine, Kara DeHart Graves, de 27 años, desde 2009.
“Cuando empezamos a salir, tenía miedo de preguntarle sobre (el tiroteo)”, dijo Kara. “No sabía qué podría desencadenar. Pero luego comenzó a abrirse conmigo. Describe una situación que es tan real “.
Lidiar con el tiroteo les ha traído pruebas, pero también los ha unido más, según Kara, que no estaba en el edificio ese día, pero que tenía varios primos que estaban ahí en el momento de la tragedia. La pareja, que asiste a la iglesia St. Frances Cabrini en Littleton, siente un gran interés por retribuir a la comunidad en general al servir de mentores en Christopher and Dana Reeve Foundation, una organización sin fines de lucro que presta servicios a personas que viven con parálisis. Sean trabaja con quienes han sido lesionados o han sufrido un trauma, y Kara trabaja con sus familiares: cónyuges, padres y hermanos.

“Ha sido algo maravilloso para los dos”, dijo Kara. “Nuestro trabajo con la fundación realmente nos ha ayudado … y también nos ayuda a darnos cuenta de que las cosas podrían haber sido mucho peores”.
Sean dijo que es más fuerte, más resiliente y está mucho más en contacto con su fe desde el tiroteo.
“Siempre oraba antes”, dijo, y mencionó que comenzó a orar tan pronto como recuperó la conciencia después de recibir un disparo. “Ahora doy menos por sentado. Estoy agradecido por lo que tengo: tengo dolor, pero estoy agradecido de poder bajar las escaleras y tomar una taza de café “.
Graves visitará la escuela en la Pascua, la fecha de aniversario, donde fumará un cigarro, una tradición anual, y dejará uno para su querido amigo Daniel Rohrbough.

Que la luz perpetua brille sobre las víctimas:
Cassie Bernall
Steve Curnow
Corey DePooter
Kelly Fleming
Matt Kechter
Daniel Mauser
Daniel Rohrbough
Rachel Scott
Isaiah Shoels
John Tomlin
Lauren Townsend
Kyle Velazquez
Teacher Dave Sanders