¿Cómo votar con buena fe?

Muchos electores católicos miran las elecciones presidenciales de EEUU con confusión.

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Con dos candidatos controversiales que se enfrentan cara a cara, muchos votantes católicos se sienten inseguros sobre cómo el futuro presidente va a apoyar los valores de la Iglesia. Muchos se encontrarán en una situación difícil en el momento en que depositen su voto el próximo 8 de noviembre.

Esto les ocurre a los votantes expertos, pero también a aquellos que van a votar por primera vez.

John Magee nació y creció en Irlanda, pero ha vivido en Estados Unidos desde 1996. Después de un largo proceso (20 años, para ser más exactos), Magee fue finalmente admitido como ciudadano americano el pasado 5 de agosto, lo que quiere decir que podrá participar por primera vez el próximo 8 de noviembre. Sobre su aproximación a a estas elecciones, él cita dos frases de su compatriota Edmund Burke (1729-1797) escritor, filósofo y político:

“La primera es, ‘La única cosa necesaria para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada’ y su segunda frase es, ‘nadie ha cometido un mayor error que aquel que no ha hecho nada porque solo podía hacer muy poco’.

Como votante por primera vez, Magee está sin duda muy preocupado por la falta de buenos candidatos para estas elecciones. Sin embargo, él no quiere que esto le impida ejercer su derecho a votar. Un derecho, él mismo lo ha dicho, por el cual ha esperado y trabajado durante tanto tiempo.

“Cuando tomé el juramento (para ser ciudadano) hice una promesa: ejercer mi deber cívico e involucrarme con la esfera política”, dice a El Pueblo Católico. “Es muy emocionante y como cualquier persona nacida en Irlanda, pero hija adoptiva de los Estados Unidos, es algo que ha significado mucho para mí porque he esperado mucho tiempo para hacer esto”.

 

 

Votar con los ojos de la fe

Aún así, como alguien que mira la realidad desde afuera, Magee ve el estado de las elecciones y por ello le es muy difícil pensar que su voto será una buena elección. Él asegura que los votantes les haría muy bien mirar la plataforma entera en lugar de focalizarse solamente en un aspecto. Y aún con esta decisión, las próximas elecciones le traen muchas preguntas e incertidumbres.

Como católico, debe ver las plataformas y cómo los candidatos van a responder a las perspectivas católicas: el tema de la vida, de la economía, de la inmigración, de la justicia ¿Qué van a hacer por el bien común?, dice. “(Sin embargo) esto es una pendiente resbaladiza porque de un lado pueden ser pro vida, pero de otro, pueden ir en contra de algo que sea contrario a nuestras creencias. Aquí se trata de una gran escala de grises”.

Aunque en estas elecciones no hay blancos ni negros, Magee le permitirá a su fe que le diga de qué manera votar y lo más importante, él ejercerá el derecho al voto.

“Tenemos que ver esto con los ojos de la fe. Uno tiene el deber cívico de votar”, dice. “Puede que no sea el candidato ideal ni la persona ideal pero creo que debes mirar toda la plataforma y habrá un candidato que será mejor que el otro”.

 

Votar con amor

En cuanto se refiere a los candidatos, el padre Sam Morehead, párroco de All Souls en Englewood, ofrece a los católicos una solución sencilla: amarlos de la misma forma que ellos están llamados a amar a los demás.

“Puede ser que no me guste la forma de hacer política que tienen, pero ellos son seres humanos. Están hechos a imagen y semejanza de Dios y hay una chispa de divinidad en ellos”, dice. “Puede ser que no me guste nada de ellos, pero yo debo ver a las personas con los ojos generosos de la fe”.

“Hillary Clinton, Donald Trump – son seers humans. Ellos no son ni buenos ni malos en su totalidad. Ellos necesitan de mi amor”.

 

Votar con urgencia

“Los electores católicos tienen una obligación más apremiante para votar”, dice el padre Morehead. “A quien mucho se le dio, mucho e le va a pedir y a los católicos se nos ha dado mucho”.

“Tenemos el don de la fe, de la gracia, los sacramentos y además la bendición de ser ciudadanos americanos con la potestad de participar en este proceso”, explica el padre Morehead.

 

“Con todos los dones que Dios nos ha dado tenemos una mayor urgencia en contribuir significativamente con aquello que hemos recibido”.
“Además. debido a que hay cosas tan importantes en juego que van al corazón y núcleo de nuestra fe y la moral, existe una urgencia aún mayor y una insistencia que viene del Espíritu Santo que este año nos dice: ‘Sé parte de este proceso y ayuda a que haya una presencia más grande de los valores de Cristo en nuestro estado y en nuestro mundo”.

 

No tener miedo

Pero lo que un católico no debe hacer es dejar de ejercer su derecho al voto y el padre

Morehead les dice que los electores católicos podrían tomar el camino fácil, pero deben resistir a la tentación de no tomar partido.

“No tomar partido es tomar partido lo cual no es bueno. Dios nos llama a actuar y a no tener miedo”, dice. “Presidentes, gobernadores, reyes y reinas vendrán y se irán pero el único que permanece es Dios y debemos tener nuestros ojos puestos en Él y todo debe dirigirse nuevamente a Él”.

“Como cristianos tenemos que tener este compromiso, interior y exteriormente porque nuestra verdadera ciudadanía está en el cielo y todo lo que hagamos en la tierra está orientado hacia allá. Debemos participar de este proceso con un gran acto de fe”, concluye.

 

Próximamente: 5 santos latinoamericanos que quizás no conocías

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Durante los últimos cinco siglos, el continente americano, ha contado con grandes santos. San Juan Diego, Santa Rosa de Lima o San Martin de Porres, son solo algunos de los santos que gozan de una gran devoción popular por parte de la comunidad latinoamericana.

No obstante, este septiembre, Mes de la Herencia Hispana, nos invita a reflexionar más a fondo sobre la vida de los santos menos conocidos que han impactado profundamente diferentes países latinoamericanos a través de su fe y trabajo, y cuyo ejemplo tiene el poder de impactar a personas en cualquier parte del mundo.  Te presentamos algunos santos que quizás no conocías.

 

Santo Toribio de Mogrovejo
1538-1606
Perú

Nacido en Valladolid, España, Toribio era un joven piadoso y un destacado estudiante de derecho.  Como profesor, su gran reputación llegó hasta los oídos del rey Felipe II, quien finalmente lo nominó para la Arquidiócesis vacante de Lima, Perú, a pesar de que Toribio ni siquiera era un sacerdote.  El Papa aceptó la solicitud del rey a pesar de las protestas del futuro santo. Antes del anuncio oficial, fue ordenado sacerdote, y unos meses después, obispo.  Pasó por su arquidiócesis evangelizando a los nativos y se dice que bautizó a casi medio millón de personas, incluyendo a Santa Rosa de Lima y San Martin de Porres.  Aprendió los dialectos locales, produjo un catecismo trilingüe, luchó por los derechos de los nativos e hizo de la evangelización un tema principal de su episcopado.  Además, trabajó devotamente para una reforma arquidiocesana después de darse cuenta de que los sacerdotes diocesanos estaban involucrados en impurezas y escándalos.  Santo Toribio de Mogrovejo predijo la fecha y hora de su muerte, y sus retos están enterrados en la catedral de Lima, Perú.

 

Santa Mariana de Jesús Paredes
1618-1645
Ecuador

Mariana nació en Quito, y no solo se convirtió en la primera santa de ese país, sino que también fue declarada heroína nacional por la Republica del Ecuador.  Cuando era niña, Mariana mostró un profundo amor por Dios y se sometía a largas horas de oración y sacrificio.  Intentó integrarse a una orden religiosa en dos ocasiones, pero varias circunstancias no lo permitieron.  Esto llevó a Mariana a darse cuenta de que Dios la estaba llamando a la santidad en el mundo.  Construyó una habitación al lado de la casa de su hermana y se dedicó a la oración y a la penitencia, viviendo milagrosamente solo de la Eucaristía.  Era conocida por poseer los dones de consejo y profecía.  En 1645, los terremotos y las epidemias estallaron en Quito, por lo que ella ofreció su vida y sufrimientos para ponerles fin.  Terminaron luego de que ella hizo su ofrenda.  El día de su muerte, se dice que un lirio brotó de la sangre que se extrajo y se vertió en una maceta, lo que le dio el nombre de La “Azucena de Quito”.

 

 

Santa Teresa de Los Andes
1900-1920
Chile

Santa Teresa de Jesús de los Andes fue la primera santa de Chile y la primera carmelita descalza en ser canonizada fuera de Europa. Nacida como Juana, cuando era niña la futura santa era conocida por su fuerte temperamento. Era orgullosa, egoísta y terca. A los seis años se sintió profundamente atraída por Dios, y su extraordinaria inteligencia le permitió comprender la seriedad de recibir la Primera Comunión. Juana cambió su vida y se convirtió en una persona completamente diferente a los 10 años, practicando el sacrificio y la oración profunda. A los 14 años, decidió convertirse en Carmelita Descalza y recibió el nombre de Teresa de Jesús. Profundamente enamorada de Cristo, la joven y humilde religiosa le dijo a su confesor que Jesús le dijo que moriría pronto, algo que aceptó con alegría y fe. Poco después, Teresa contrajo tifus y murió a la edad de 19 años. Aunque le faltaban 6 meses para terminar su noviciado, pudo profesar votos “en peligro de muerte”.  Alrededor de 100,000 peregrinos visitan su santuario en los Andes anualmente.

 

Santa Laura Montoya
1874-1949
Colombia

Luego de que su padre muriera en la guerra cuando ella era solo una niña, Laura se vio obligada a vivir con diferentes miembros de la familia en la pobreza. Esta realidad le impidió recibir educación formal durante su infancia. Lo que nadie esperaba es que un día se convirtiera en la primera santa de Colombia. Su tía la inscribió en una escuela a la edad de 16 años, para que se convirtiera en maestra y se ganara la vida en ese oficio. Ella aprendió rápidamente y se convirtió en una gran escritora, educadora y líder. Era una mujer piadosa y deseaba dedicarse a la evangelización de los nativos. Mientras se preparaba para pedirle ayuda al Papa Pío X, recibió la nueva Encíclica Lacrymabili Statu del Papa, sobre la condición deplorable de los indios. Laura lo vio como una confirmación de Dios y fundó los Misioneros del Inmaculado Corazón y Santa Catalina de Siena, trabajando para la evangelización de los nativos y luchando en su nombre para que fueran vistos como hijos de Dios.

 

San Manuel Morales
1898-1926
México

Manuel fue un laico y uno de los muchos mártires de la Guerra Cristera de México en la década de 1920. Se unió al seminario cuando era adolescente, pero tuvo que abandonar este sueño para poder mantener económicamente a su familia. Se convirtió en panadero, se casó y tuvo tres hijos. Sin embargo, este cambio no le impidió dar testimonio de la fe públicamente. Se convirtió en presidente de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, que estaba siendo amenazada por la administración del presidente Plutarco Elías Calles. Morales y otros dos líderes de la organización fueron tomados prisioneros mientras discutían cómo liberar a un amigo sacerdote del encarcelamiento por medios legales. Fueron golpeados, torturados y luego asesinados por no renunciar a su fe. Antes del ser fusilado, el sacerdote rogó a los soldados que perdonaran a Morales porque tenía una familia. Morales respondió: “Me muero por Dios, y Dios cuidará de mis hijos”. Sus últimas palabras fueron: “¡Viva Cristo Rey y Nuestra Señora de Guadalupe!”