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martes, mayo 24, 2022
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Consejos para compartir el Evangelio con los demás

¿Alguna vez has imaginado vivamente una escena del Evangelio y te has puesto en ella? Aunque parezca difícil, quizá sea más fácil de lo que creemos, ya que hoy estamos viviendo en un tiempo muy parecido a la época de los discípulos… y quizá más parecido de lo que muchos quisiéramos.

Primeros discípulos de Cristo

Los discípulos vivían en una cultura llena de inmoralidad sexual desenfrenada y entretenimiento degradante y violento. Sin embargo, rechazaron esta cultura y por ello fueron perseguidos y torturados. ¿Te suena familiar?

Muchos de nosotros nacimos y crecimos en una cultura cristiana, asistimos a Misa y nos consideramos seguidores de Cristo, pero ¿realmente somos una sociedad entregada a Cristo? ¿Estamos dispuestos a defender su verdad y a dar nuestra vida por ello? ¿Entendemos lo que es la fe? ¿Somos verdaderos discípulos de Cristo?

Los primeros discípulos arriesgaron sus propias vidas para proclamar la fe. En la actualidad, los cristianos no nos hemos tenido que enfrentar a la ejecución pública, por lo menos en los Estados Unidos. Pero seamos honestos: ¿te incomoda decirle al mundo que asistes a la iglesia? ¿Sientes que tu empleo estaría en peligro si hablaras más abiertamente sobre tus creencias?

Tú y yo como discípulos

Al igual que aquellos primeros cristianos, estamos llamados a morir a nosotros mismos para seguir a Cristo. Y de la misma manera, vamos a pagar un alto precio social por ello.

Asimismo, estamos llamados no solo a vivir este mensaje nosotros mismos, sino a invitar a los demás a entregar su vida a Cristo. Esta es nuestra “misión” como cristianos. Si hemos encontrado la clave de la vida, la verdadera respuesta a todas nuestras inquietudes y la fuente de la felicidad, lo lógico es compartirla.

¿Cómo se supone que debemos hacerlo? Antes, la evangelización consistía simplemente en recordarle a las personas el amor de Dios y lo que él quiere de nosotros. Ahora, ni siquiera compartimos un espacio público donde podamos hablar sobre nuestra fe.

Cómo llevar la Buena Nueva (y cómo no)

Para cumplir con nuestra misión de verdaderos discípulos de Cristo, debemos llevar la Buena Nueva a los demás y mostrarle al mundo el amor de Dios. Si bien en ocasiones puede ser incomodo abordar estos temas, hay maneras de transmitir nuestro amor por Dios al mundo.

No debemos abordar estos temas con una mentalidad de «nosotros contra ellos». No existe un “nosotros” ni un “ellos”. Solo existen seres humanos, cada uno amado completamente por Dios. Las personas que conoces en tu vida cotidiana no son tus «enemigos». Muchos están heridos y sufriendo como todos lo hemos estado. Solo están haciendo su mejor esfuerzo por vivir esta vida.

No es necesario gritar que tienes la razón y que los demás están equivocados. Las personas que hacen esto a menudo se preocupan más por tener la razón que por querer que otros conozcan a Dios.

Cómo ser un verdadero testigo

Al final, intenta ser un verdadero testigo tomando en cuenta lo siguiente.

Sé tú mismo. No seas el que dice las cosas solo por decirlas, el juez criticón o el gruñón. Sé el “yo” que ha sido rescatado por Cristo y que quiere llevar la Buena Nueva a los demás. Si tú tienes la buena noticia, ¡actúa como tal!

¡Ama a los demás! No ames a los demás solo para «reclutarlos», sino con un amor verdadero, honesto y bondadoso. Encuentra lo bueno en cada persona y recuerda que cada una está creada a la imagen y semejanza de Dios y que es amada por él. Sé un verdadero amigo. Demuestra que puedes amar a tu prójimo, aunque no siempre comparta tus creencias.

No escondas tu fe. Cuando salgas a cenar con un grupo de amigos, no te escondas para bendecir los alimentos o, peor aún, no dejes de hacerlo solo porque estas en público. Cuando te hagan preguntas sobre tu fe, responde con buenas respuestas. Más que respuestas fáciles de catequesis, comparte historias personales sobre cómo Dios ha transformado tu vida.

No huyas de las controversias. Siempre intenta tener una respuesta inmediata y convincente a cada cuestionamiento de la moralidad cristiana. Espera una oportunidad para explicar bien y con amor cualquier aspecto de la fe.

Ora mucho. Nosotros no “convertimos” a las personas, Dios lo hace obrando a través de ti. Solos no podemos hacer nada. Así que ora por ellos, ora por ti mismo. Esfuérzate por crecer en santidad.  Llega hasta el punto de que se te “note” el amor de Dios.

Es así como tú puedes ser un testigo real, un testigo que no solo sigue las reglas, sino que tiene el amor de Dios que nos impulsa a seguirlas.

¡Esto es la verdadera evangelización!

 

Basado en el artículo de Mary Beth Bonacci «Acting like an Apostle».

 

Este artículo se publicó en la edición de la revista de El Pueblo Católico titulada «¿Cuál es tu misión?». Lee todos los artículos o la edición digital de la revista AQUÍ. Para suscribirte a la revista, haz clic AQUÍ.

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