Crisis en Nicaragua: Cardenal agradece marcha a favor de la Iglesia

Escritor Invitado

Resumen de Aciprensa

El arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes, expresó el pasado 29 de julio su agradecimiento a los miles que se manifestaron en la capital del país en defensa de la Iglesia en Nicaragua.

En un mensaje publicado en la página de Facebook de la Arquidiócesis de Managua, Mons. Brenes agradeció “de manera personal la peregrinación que ayer desarrollaron los laicos”.

La mañana del 28 de julio miles de personas colmaron las calles de Managua en la llamada “Peregrinación por nuestros obispos, defensores de la verdad y la justicia”.

La manifestación expresó el respaldo a la Iglesia en el país, frente a ataques físicos y verbales por parte del gobierno y grupos paramilitares afines a diferentes miembros del clero nicaragüense.

 

Algunas víctimas

El pasado 15 de julio unos paramilitares dispararon contra el vehículo en que viajaba el Obispo de Estelí, Mons. Abelardo Mata, cuando regresaba de celebrar misa.

El diario La Prensa informó que el ataque ocurrió en un retén de la policía en la localidad de Nindirí.

“Al llegar a ese retén las turbas orteguistas persiguieron a Mata, lo bajaron y empezaron a insultarlo, quebraron los vidrios de las ventanas del vehículo” y tiraron púas para reventar las llantas. “Todo pasó en presencia de policías encapuchados, según videos compartidos en redes sociales”, indicó el reporte.

Fotos Javier Ruiz. Cortesía de la Arquidiócesis de Managua.

Por su parte el sacerdote Augusto Gutiérrez, párroco en el barrio de Monimbó, al sur de Masaya (Nicaragua) concedió una entrevista en la cadena COPE. Por las presiones del gobierno el sacerdote está escondido.

“Nos han amenazado de muerte porque nos dicen que somos cabecillas de esta situación, pero hemos dado la cara porque es injusto lo que el gobierno [de Daniel Ortega] está haciendo”, asegura el P. Augusto.

Entre lágrimas el sacerdote hace un llamamiento: “No nos dejen morir. Por favor, intervengan, hagan algo”.

El pasado 17 de julio fue atacado el barrio indígena de Monimbó en Nicaragua por paramilitares afines al presidente Daniel Ortega.

Según relata el padre Augusto, los paramilitares llevaban 4 horas de ataque en Monimbó “con armamento militar pesado, están profanando las iglesias y destruyendo la vida”.

El barrio de Monimbó es de gente sencilla pero el sacerdote explica que “desde hace tres meses el gobierno se ha ensañado contra la población de todo Nicaragua, también de Monimbó, que se ha mantenido con gran valentía. Pero ahora nos están matando”.

“Esto no es guerra, porque la gente se defiende con lo que puede, con barricadas, con piedras, mortero de artesanías. Ellos [el gobierno] están empecinados en celebrar el 19 de julio sobre la sangre del pueblo. Y no pueden seguir gobernando sobre los muertos y mandando matar”, declaró.

Además aseguró que toda Nicaragua se encuentra en “una situación de emergencia” y explicó que recientemente se aprobó una ley “antiterrorista” por la que “todos los que apoyen a los muchachos que están en los tranques o que según ellos [el gobierno] colabore contra el gobierno, lo van a enjuiciar”.

Próximamente: ‘¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!’

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

‘¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!’

En su décimo aniversario, escuela de evangelización sigue formando discípulos misioneros en Denver

Vladimir Mauricio-Perez

Durante más de diez años, la Escuela de Evangelización San Pablo de Denver no solo ha buscado que las personas tengan una experiencia bonita de Dios, sino que lo sigan con radicalidad en su vida diaria y que compartan con otros el gran don que han recibido: que se conviertan en auténticos discípulos y predicadores.

Bajo la inspiración y el patronazgo de San Pablo, la escuela ha tomado como lema su frase: “¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!” (1 Cor 9,16), expresando el celo por llevar a Dios a los demás que nace tras un encuentro con él.

“El objetivo principal de la escuela de evangelización es formar evangelizadores y formadores de evangelizadores: enseñar a enseñar,” dice Abram León, coordinador de movimientos eclesiales laicales de la Arquidiócesis de Denver y director de la Escuela de Evangelización San Pablo por los últimos diez años. “Todos los miembros han tenido un encuentro personal con Cristo que los hace tener un celo admirable para llevar a Jesús a los demás”.

La misión de la escuela ha consistido en formar escuelas de evangelización en cada parroquia para que estas impartan los propios cursos de seguimiento. Ahora hay 13 Escuelas de Evangelización San Pablo en 13 parroquias distintas, con alrededor de 17 miembros en cada una.

“Los buenos testimonios de sacerdotes al ver el impacto en las personas de su parroquia y los grandes frutos: esta es la alegría más grande de los discípulos evangelizadores que salimos de nuestra zona de confort para predicar,” dice Abram.

“El fruto mayor que yo he visto ha sido cómo las personas a las que hemos llevado la Palabra han hecho comunidad,” dice Rigo Escamilla, feligrés de la parroquia St. Anthony of Padua y de la escuela de evangelización desde hace diez años. “He visto en el transcurso de este tiempo la transformación de muchísimas personas, el encuentro con Dios de tantos que no sabían de Él. Y después he visto cómo se han ido entregando en el servicio dentro del templo, en la alabanza o en la catequesis”.

Los orígenes de este método de llevar el Evangelio se encuentran en la llamada del Papa San Juan Pablo II en los años 80 a una nueva evangelización, “Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión”.

La unión de tres líderes católicos abriría el camino para un método de enseñanza kerigmático, carismático y comunitario: el padre Emiliano Tardif, el padre Ricardo Argañaraz y el laico José “Pepe” Prado. En otras palabras, se buscaba trasmitir el auténtico mensaje del Evangelio de una manera dinámica que llegara lo más profundo del corazón.

La primera escuela de evangelización llamada “San Andrés” comenzó en Guadalajara, Méx. y después se esparció a diferentes lugares de los Estados Unidos, incluyendo Denver, donde ha dado grandes frutos y radica bajo el Movimiento de Renovación Carismática con el nombre “San Pablo”.

Un fuego ardiente

“La entrega de los miembros es admirable porque lo hacen sin esperar recompensa, sino por amor a Cristo y a la Iglesia”, dice Abram.

Pero ¿de dónde nace tal entrega y ardor que los lleva a predicar a “tiempo y a destiempo”? Nace precisamente del encuentro que han tenido con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y de la transformación que han experimentado en sus propias vidas al formar parte de la escuela de evangelización.

“Una de las cosas que me ha ayudado de haber ingresado a la escuela fue un cambio grande y radical en mi vida espiritual. Yo no tenía nada de conocimiento de la vida espiritual”, comparte Rigo. “Me he enamorado de la relación con Dios. He encontrado el verdadero sentido de mi vida. Para mí la escuela de evangelización ha sido una maestra que me ha formado y dado la capacidad para enfrentar mi vida diaria.”

Abram igualmente dice tenerle mucho que agradecer a la escuela: “Me ayudó a encontrarme más profundamente con Dios, a ver el magisterio de la Iglesia y los sacramentos como una fuente de vida y santificación”, comparte el líder. “En sus cursos me enamoré de la palabra, de la comunidad, conocí a Jesús como Maestro y me dio la pasión y el celo por salir a anunciar a otros que Jesús está vivo”.

“Si algo le tengo que agradecer es que me ha ayudado a ser discípulo de Cristo, a ser misionero y no tener miedo a salir de mi casa, de mi iglesia, de mi diócesis a llevar a Cristo a otros,” dice Abram.

El obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez celebró el pasado 29 de junio una misa por el X aniversario de la escuela en la que reconoció su gran esfuerzo por llevar la palabra de Dios a otras parroquias y los alentó a llevar ese mensaje en todas las áreas de su vida y a discernir el futuro de esta misión.

“Ahora les toca discernir con oración para ver por dónde los está llevando el Señor, poner todo en la misión y que crezca esta escuela de evangelización, que haya más escuelas de evangelización y que lleven su mensaje a más gente para la gloria de nuestro Señor”, concluyó el prelado.