¿Cristo descendió a los infiernos?

Foto de Unsplash

En el Credo de los Apóstoles recitamos: “Cristo descendió a los infiernos”. Al acercarse la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo queremos explicar este punto de una oración que presenta de manera sintética las verdades de fe en que creemos los católicos.

Como punto de partida aclaremos que aquí la expresión “infiernos” no significa el infierno, el estado de condena, sino la morada de los muertos, que en hebreo se decía Seol y en griego Hades (cf. Hch. 2, 31). Allí iban las almas de todos aquellos que murieron antes de Jesús, quien abrió las puertas del cielo con su resurrección tomando así a los justos, es decir aquellos que habían vivido conformes con la voluntad de Dios.

Pero ¿dónde dice en la Biblia que Cristo descendió a los infiernos? Son varios los textos del Nuevo Testamento de los que se deriva esta fórmula. El primero se encuentra en el discurso de Pentecostés del Apóstol Pedro quien, refiriéndose al Salmo 16, afirma que el profeta David “vio a lo lejos y habló de la resurrección de Cristo, que ni fue abandonado en el Hades ni su carne experimentó la corrupción” (Hch. 2, 31). Un significado parecido tiene la pregunta que hace el Apóstol Pablo en la Carta a los Romanos: “¿Quién bajará al abismo?” (Rom. 10, 7).

También en la Carta a los Efesios hay un texto que — en relación con un versículo del Salmo 68: “Subiendo a la altura ha llevado cautivos y ha distribuido dones a los hombres” (Sal 68, 19) — plantea una pregunta significativa: “¿Qué quiere decir ‘subió’ sino que antes bajó a las regiones inferiores de la tierra? Este que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo” (Ef. 4, 8-10). De esta manera el autor parece vincular el “descenso” de Cristo al abismo (entre los muertos), del que habla la Carta a los Romanos, con su ascensión al Padre, que da comienzo a la “realización” de todo en Dios al final de los tiempos.

Esto nos dice el libro del Apocalipsis: “Yo soy el primero y el último, el que vive. Estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades” (Ap. 1, 17-18).

El artículo del Credo “descendió a los infiernos” tiene su fundamento en las afirmaciones del Nuevo Testamento sobre el descenso de Cristo, tras la muerte en la cruz, al “país de la muerte”, al “lugar de los muertos”, que en el lenguaje del Antiguo Testamento se llamaba “abismo”.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que quienes se encontraban en el Seol estaban privados de la visión de Dios: “Después de morir nadie te recuerda y en el Seol ¿quién te alabará?” (Sal 6, 6;)”. Todos los que morían estaban a la espera del redentor: “¿Podrá alguien vivir sin ver la muerte? ¿quién escapará a las garras del Seol?” (Sal 88, 49). Esto no quiere decir que su suerte sea idéntica como lo enseña Jesús en la parábola del pobre Lázaro (cf. Lc. 16, 22-26) recibido en el “seno de Abrahán”. Esta expresión judaica responde a la expresión bíblica “reunirse con sus padres”, que quiere decir con los patriarcas en el banquete mesiánico. “Son precisamente estas almas santas, que esperaban a su libertador en el seno de Abrahán, a las que Jesucristo liberó cuando descendió a los infiernos”. Jesús no bajó a los infiernos para liberar a los condenados ni para destruir el infierno de la condenación, sino para liberar a los justos que le habían precedido y que hoy gozan de la gloria eterna junto con los justos que murieron después de Cristo. Los condenados pues, fueron y siguen yendo hoy al infierno.

El descenso a los infiernos es el pleno cumplimiento del anuncio evangélico de la salvación. Es la última fase de la misión mesiánica de Jesús, fase que duró solo tres días, pero que fue inmensamente amplia en su significado real de extensión de la obra redentora a todos los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares porque todos los que se salvan se hacen partícipes de la redención.

Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica.

Próximamente: Cómo un católico NO debería votar

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “La fe y la vida pública” Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

 

NO VOTAR BASÁNDOSE EN LA AFILIACIÓN A UN PARTIDO POLÍTICO

Ninguno de los dos partidos principales está completamente en línea con lo que creemos como católicos. Por lo tanto, es más importante considerar las posturas de los candidatos que su partido. Esto significa que es posible votar por candidatos de diferentes partidos en las elecciones.

NO VOTAR SEGÚN EL CARISMA O APARIENCIA

Algunos candidatos son mejores oradores y tienen más carisma o mejor apariencia. Sin embargo, esto no es lo importante, sino su postura sobre diversos temas, sobre todo los principios morales más serios.

NO VOTAR POR CANDIDATOS SOLO PORQUE DICEN SER CATÓLICOS

Desafortunadamente, muchos candidatos católicos rechazan principios esenciales de su fe en el ámbito político.

NO VOTAR SOLO PENSANDO EN UNO MISMO

Esto puede ser difícil, pero el católico debe esforzarse por considerar el bien común de la sociedad y no solo cómo él se beneficiaría de esa situación. El voto afectará la dirección del país en diferentes áreas que se deben considerar.

NO VOTAR POR CANDIDATOS QUE ACIERTAN EN COSAS DE MENOR GRAVEDAD, PERO FALLAN EN ASUNTOS MORALES SERIOS

Hay que saber sopesar la seriedad y gravedad de ciertos temas morales apoyados por cada candidato (ver p. 22).

 

Para más información sobre la postura de los candidatos y/o las plataformas de los partidos, puede llamar a la oficina de campaña de los candidatos o visitar las siguientes páginas web:

  • Partido Republicano de Colorado: cologop.org/
  • Partido Republicano Nacional: gop.com/
  • Partido Demócrata de Colorado: coloradodems.org/
  • Partido Demócrata Nacional: democrats.org/
  • Ciudadanos Fieles (USCCB): usccb.org/resources/formingconsciences-for-faithful-citizenship-spanish.pdf

 

Lee todos los artículos de la edición “La fe y la vida pública” de la revista de El Pueblo Católico haciendo clic en la imagen.