Cristobal, Antonio y Juan, protomártires de América fueron canonizados

Carmen Elena Villa

Cristóbal, Antonio y Juan, fueron los primeros mártires del Nuevo Mundo.  El pasado 15 de octubre fueron reconocidos oficialmente por la Iglesia Católica como santos.  Y es que con solo 12 o 13 años de edad, ellos fueron asesinados entre los años 1526 y 1529 en manos de nativos indígenas, enfurecidos por ver la fe que ellos acogieron libremente, fruto de las misiones que realizaron los franciscanos y dominicos en su tierra Tlaxcala, que hoy hace parte de México.

Cristobal perdonó a su asesino

Cristobalito, como le decían los misioneros franciscanos, era hijo mayor del cacique Acxotécatl y heredero de su señorío. Comenzó a ir a la escuela de los frailes, a aprender pronto sobre el cristianismo y a entusiasmarse con las verdades de la fe. “Cristóbal fue uno de los primeros que llegó a la escuela. Le caracterizaba su nobleza y bondad, él mismo pidió el bautismo”, dijo a Radio Vaticana el padre Francisco Rodríguez de la diócesis de Tlaxcala y experto en la vida de estos tres niños.

“No sabemos su nombre en la lengua náhuatl. Cuando lo bautizaron se puso el nombre de Cristóbal que significa ‘el que lleva a Cristo’. Él dijo que de ahora en adelante haría honor al nombre que llevaba”, señala el padre Rodríguez.

Y así lo hizo. El niño iba entusiasmado a contarle a su padre lo que aprendía, le decía que adorara al único Dios y no a los varios ídolos que tenía. Cristobal incluso pidió a su padre que tuviera una sola esposa, pues él era polígamo; pero para Acxotécatl estas palabras eran cosas de niños. Sin embargo, una de sus esposas le sugirió que lo matase, así su hijo heredaría el trono.

El padre organizó una fiesta y cuando quedó solo con su hijo, lo tomó de los cabellos, lo tiró al suelo y lo golpeó tan fuerte que le quebró la cabeza y los brazos. Mientras el niño era torturado invocaba a Dios en su lengua materna: “Señor, Dios mío, haced misericordia de mí y si tú quieres que yo muera, muera yo, y si tú quieres que viva, líbrame del cruel de mi padre”. El niño aún continuaba con vida y le ofreció su perdón. Le dijo que, aunque quería heredar su reino, ahora heredaría uno mucho más grande; pero el padre en lugar de compadecerse, lo arrojó a una hoguera donde murió.

Ese fue “un gesto grandioso y heroico de un verdadero mártir de pocos años, decidido con fuerza a decir: no importa que me cueste la vida” dijo el padre Rodríguez, quien agregó que Cristobal “murió en brazos de su madre. Le dijo a su padre que había pensado heredarle su reino, pero que iba a heredar un reino fascinante”.

Antonio y Juan, lealtad hasta la muerte

Los otros dos mártires eran grandes amigos. Antonio era un noble dentro de la tribu indígena y Juan fue su paje.

Ellos asistieron juntos desde pequeños a la escuela franciscana y luego se ofrecieron como voluntarios para servir como guías a los padres dominicos en su labor evangelizadora. “Cuando el padre guardián del convento ve el ofrecimiento de aquellos niños les advierte de los peligros que deben enfrentar y ellos aceptaron”, cuenta el padre Francisco. Juan fue asesinado a palos por un grupo de nativos que lo veían como una amenaza a sus costumbres. Antonio, en un acto de lealtad, salió a defender a su criado y por ello fue también asesinado.

Así, estos tres niños han venido a enriquecer el santoral católico y como dice el padre Cristóbal Gaspariano, también experto en la vida de estos nuevos santos: “Solo un enamorado es capaz de dar la vida; ese fue el caso de los niños mártires de Tlaxcala, estaban apasionados por el Señor que fueron capaces de donar su vida. Que la celebración de los niños beatos mártires nos impulse a todos a vivir nuestra vocación cristiana con un intenso amor. Y si algún día es necesario, también demos la vida con generosidad”, concluyó el sacerdote mexicano.

 

 

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Ge´la: Tras padecer de cáncer en la garganta, hoy le canta a Jesús

Ángela Sandoval, más conocida como Ge´la estuvo en de gira en Colorado

Carmen Elena Villa

La cantante Ge’la

La cantante Ge’la estuvo de visita en Colorado y visitó la Arquidiócesis de Denver. Aquí les presentamos esta entrevista.

Posted by El Pueblo Católico on Thursday, August 16, 2018

La cantante Ángela Sandoval, más conocida como “Ge’la” canta mariachis y baladas para Jesús. Y lo hace desde casi desde que empezó a hablar. Su madre le cuenta que se sentaba en una piedrita a entonar sus primeras melodías.

Su carrera como cantante comenzó a tomar forma cuando ella, a los 14 años, se integró en el coro de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Ontario, California donde vive desde hace 40 años. “Ahí empecé a descubrir que Dios me había dado un don para compartirlo”, dice en diálogo con El Pueblo Católico.

Y como buena mexicana, oriunda de Michoacán, el ritmo de Mariachi fue el que eligió. “Es otra forma de pescar a nuestro pueblo latino con la música de nuestra cultura”, dice.

Además de cantar, a Ge´la le gusta hacer breves prédicas introductorias. La primera vez que se lanzó a hacerlas, fue en un concierto en Oregón. “Le dije al Señor: ‘¡Ayúdame!’ y Él me invitó a contar el testimonio de mi niñez. Mi padre era un alcohólico y, no sé por qué, el Espíritu de Dios me iluminó para que diera ese testimonio entreverando el canto. Vi a mucha gente llorando, niños, jóvenes, varones, es raro ver a un varón llorar en nuestra cultura latina y ver cómo esos corazones fueron tocados a través del canto a través del testimonio”, recuerda.

Cantar para Dios, dice Ge´la, le ha traído frutos que quizás ella nunca se hubiera imaginado: Una mujer, quien acababa de ser abandonada por su esposo, le escribió un correo diciéndole que estaba decidida a quitarse la vida aventándose en su carro a un tráiler. Pero al escuchar la canción de alabanza “No estoy sola”, decidió voltear el timón y evitar el golpe que la hubiera matado instantáneamente.

 

Y Jesús probó su fe

La prueba más difícil de su vida la pasó en el año 2002 cuando, después de unas altas fiebres y una pérdida repentina de peso, le fue diagnosticado un carcinoma en la garganta. Al recibir el diagnóstico ella dijo: “No puedo tener cáncer en mi garganta si yo le canto a mi Señor y a mi Madre santa”. Antes de que fuera operada quiso ofrecer sus últimos conciertos en Wisconsin y Virginia. Era como la despedida de su vida musical. El padre Juan Díaz, sacerdote jesuita y amigo muy cercano de Ge´la, la acompañó a los que serían sus últimos conciertos: “No pude contener mis lágrimas al ver con qué amor Ge´la cantaba y alababa al Señor cuando estaba condenada, quizás a morir muda en unos meses”, recuerda el sacerdote.

El día antes de la operación se fue con su esposo y sus dos hijos a la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe donde había misa y exposición al Santísimo. Ella le dijo en la oración: “Señor, no te pregunto por qué a mí si yo te canto, no Señor, te doy gracias por esta enfermedad que me une un poquito a esta santa cruz de dolor. Lo único que te pido es que sigas iluminando a mis hijos por el buen camino como hasta ahora y haz de mi vida lo que quieras”. Y dijo que después de ese momento se sintió mucho mejor. Al día siguiente sería la cirugía. Pero el médico, el doctor Julio Torres, la sorprendió diciéndole: “Dice la radiografía que el cáncer no está en tu garganta”.

Cuenta Ge´la que al escuchar estas palabras “lloraba como una niña”. Para confirmar que el cáncer había desaparecido ingresaron dos veces con una aguja a la garganta y, comparte la cantante que lo único que salió fue “sangre molida”. “Jesus Sacramentado había hecho un milagro en mi garganta”, asegura. El médico le dijo: “Es como si alguien hubiera entrado y apachurrado el tumor” y Ge´la asegura que fue Jesús quien lo apachurró. “Como médico te digo que la curación ha sido un milagro”, le dijo el doctor Julio Torres.

Recientemente visitó varias parroquias del norte de Colorado cantando, predicando y transmitiendo esa fe en Jesús vivo que ni si quiera el cáncer le arrebataron.