¿Cuánto tiempo dedicas a tus hijos?

Tiempo de calidad de parte de la madre es fundamental para el crecimiento de los niños.

Mavi Barraza

En esta sociedad como en muchas otras, la responsabilidad del cuidado de los hijos recae en la madre, y es que es ella quien desde el nacimiento establece una relación fuerte con el bebé, quien la reconoce como aquella que lo cuida, lo protege, lo alimenta y le da la seguridad que este necesita, pero ¿qué pasa con los pequeños cuando la madre sale a trabajar dejando el cuidado de sus hijos en manos de alguien más? ¿Cómo influye esto en su desarrollo? ¿Cómo aprovechar el tiempo mientras se está con ellos?

Para contestar a esas preguntas El Pueblo Católico entrevistó a dos expertas en el tema: Jasmine Soto, psicoterapeuta especializada en el comportamiento en niños, y Rocío Pérez, MBA quien ha trabajado con adolescentes durante los últimos 13 años.

Ambas profesionales coincidieron en que es fundamental para un niño recibir la atención necesaria durante su crecimiento para formar una personalidad positiva, con seguridad y confianza en sí mismo.

Los primeros años de vida

Según Jasmine, es de suma importancia prestar la atención debida al pequeño desde su nacimiento hasta los tres años de edad, para que se desarrolle ese lazo fuerte con la madre, ya que la mayoría la formación del cerebro de los niños ocurre durante ese tiempo, y es cuando se desarrolla el habla.

La profesional aconseja involucrar a los niños en cada cosa que se haga mientras se está con ellos: conversar, hacerles preguntas y mostrarles las cosas mencionado cada una por su nombre.

De niños a adolecentes

Por su parte, Rocío dice que la comunicación entre madre e hijo es esencial: “El niño/adolecente comienza a tener problemas o a ocasionarlos cuando busca amor, cariño, comprensión; si no lo encuentra en casa lo buscará fuera de casa, en la comida (comiendo de más), en la violencia etc.

Rocío comenta que en los grupos focales de adolescentes que lidera, ha visto que la mayoría se quejan de que los padres le prestan más atención cosas materiales que a compartir tiempo con ellos. “Debemos darles más tiempo de calidad, enfocarnos en ellos, preguntarles ¿que hiciste en el día?, ¿cómo te fue?, ¿cuál es tu opinión de esto?, hacerlos sentir importantes”, dijo la profesional.

 

Sobre las madres que trabajan fuera del hogar

Al preguntarle a Jasmine si los niños se ven afectados una vez la madre sale a trabajar dejándolos al cuidado de alguien más, ella respondió: “Los niños no necesariamente se ven afectados porque la madre trabaje fuera del hogar, si ellas le dedican el tiempo necesario a sus hijos una vez esté de regreso a casa; desafortunadamente en la mayoría de los casos no es así”.

La terapeuta también destacó que a menudo, a los hijos de padres donde ambos trabajan, no se les provee el medio que es esencial para el aprendizaje y es por eso que el aprendizaje es menor comparado a niños donde se les presta la atención debida.

 

Madres estresadas

Para Jasmine Soto, la salud mental de la madre cuando está al cuidado del niño también es muy importante, ya que una mamá estresada o deprimida en casa no es una buena influencia para los niños.  “Cuando una mujer está en casa todo el día bajo el constante estrés de los pequeños, debe de darse tiempo para ella misma, debería de salir de casa y despejarse. El estrés y el descontento enferman”, indicó.

 

Consejos

Ambas profesionales sugieren que para tener tiempo de calidad con los hijos, se les incluya de una manera dinámica y divertida en las tareas del hogar: “invítalos a cocinar contigo, a ir de compras al mercado, mientras entablas una conversación con ellos, de esta manera se sentirán útiles y serán tomados en cuenta”, sugirió Pérez.

Mientras que Soto hace hincapié en que invertir el tiempo necesario para proveerles a los hijos un entorno positivo de desarrollo y crecimiento es imperativo, no hay que olvidar:“el comportamiento del niño es aprendido y se debe tener sumo cuidado con el circulo de influencia en el que se desarrolla el menor”.

Las terapeutas les recomendaron enfocarse en darles más valor a los hijos que a las cosas materiales recordando siempre que “todos nacemos en blanco y los padres o las personas que le proveen el cuidado al pequeño son los que los educan. El niño debe de ser educado con amor”.

 

Cómo darles tiempo de calidad.

– Incluye a los pequeños en actividades cotidianas y hazlas divertidas

– Tomarlos en cuenta. Hazles preguntas y pregunta su opinión acerca de diferentes temas

–  Genera un ambiente positivo en casa libre de gritos y violencia

– Da más valor a los hijos y menos valor a las cosas materiales

– Predica con el ejemplo

–  Asegúrate que estén bien alimentados con comidas saludables, sin azúcar ni golosinas

– Háblales a su nivel, explícales el porqué de las cosas, especialmente cuando tienen que seguir una regla o si les das una orden.

– Establece límites claros y sencillos

– Planea actividades para hacer a diario con ellos

–  Y recuerda… TODO CON AMOR

Próximamente: 5 santos latinoamericanos que quizás no conocías

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Durante los últimos cinco siglos, el continente americano, ha contado con grandes santos. San Juan Diego, Santa Rosa de Lima o San Martin de Porres, son solo algunos de los santos que gozan de una gran devoción popular por parte de la comunidad latinoamericana.

No obstante, este septiembre, Mes de la Herencia Hispana, nos invita a reflexionar más a fondo sobre la vida de los santos menos conocidos que han impactado profundamente diferentes países latinoamericanos a través de su fe y trabajo, y cuyo ejemplo tiene el poder de impactar a personas en cualquier parte del mundo.  Te presentamos algunos santos que quizás no conocías.

 

Santo Toribio de Mogrovejo
1538-1606
Perú

Nacido en Valladolid, España, Toribio era un joven piadoso y un destacado estudiante de derecho.  Como profesor, su gran reputación llegó hasta los oídos del rey Felipe II, quien finalmente lo nominó para la Arquidiócesis vacante de Lima, Perú, a pesar de que Toribio ni siquiera era un sacerdote.  El Papa aceptó la solicitud del rey a pesar de las protestas del futuro santo. Antes del anuncio oficial, fue ordenado sacerdote, y unos meses después, obispo.  Pasó por su arquidiócesis evangelizando a los nativos y se dice que bautizó a casi medio millón de personas, incluyendo a Santa Rosa de Lima y San Martin de Porres.  Aprendió los dialectos locales, produjo un catecismo trilingüe, luchó por los derechos de los nativos e hizo de la evangelización un tema principal de su episcopado.  Además, trabajó devotamente para una reforma arquidiocesana después de darse cuenta de que los sacerdotes diocesanos estaban involucrados en impurezas y escándalos.  Santo Toribio de Mogrovejo predijo la fecha y hora de su muerte, y sus retos están enterrados en la catedral de Lima, Perú.

 

Santa Mariana de Jesús Paredes
1618-1645
Ecuador

Mariana nació en Quito, y no solo se convirtió en la primera santa de ese país, sino que también fue declarada heroína nacional por la Republica del Ecuador.  Cuando era niña, Mariana mostró un profundo amor por Dios y se sometía a largas horas de oración y sacrificio.  Intentó integrarse a una orden religiosa en dos ocasiones, pero varias circunstancias no lo permitieron.  Esto llevó a Mariana a darse cuenta de que Dios la estaba llamando a la santidad en el mundo.  Construyó una habitación al lado de la casa de su hermana y se dedicó a la oración y a la penitencia, viviendo milagrosamente solo de la Eucaristía.  Era conocida por poseer los dones de consejo y profecía.  En 1645, los terremotos y las epidemias estallaron en Quito, por lo que ella ofreció su vida y sufrimientos para ponerles fin.  Terminaron luego de que ella hizo su ofrenda.  El día de su muerte, se dice que un lirio brotó de la sangre que se extrajo y se vertió en una maceta, lo que le dio el nombre de La “Azucena de Quito”.

 

 

Santa Teresa de Los Andes
1900-1920
Chile

Santa Teresa de Jesús de los Andes fue la primera santa de Chile y la primera carmelita descalza en ser canonizada fuera de Europa. Nacida como Juana, cuando era niña la futura santa era conocida por su fuerte temperamento. Era orgullosa, egoísta y terca. A los seis años se sintió profundamente atraída por Dios, y su extraordinaria inteligencia le permitió comprender la seriedad de recibir la Primera Comunión. Juana cambió su vida y se convirtió en una persona completamente diferente a los 10 años, practicando el sacrificio y la oración profunda. A los 14 años, decidió convertirse en Carmelita Descalza y recibió el nombre de Teresa de Jesús. Profundamente enamorada de Cristo, la joven y humilde religiosa le dijo a su confesor que Jesús le dijo que moriría pronto, algo que aceptó con alegría y fe. Poco después, Teresa contrajo tifus y murió a la edad de 19 años. Aunque le faltaban 6 meses para terminar su noviciado, pudo profesar votos “en peligro de muerte”.  Alrededor de 100,000 peregrinos visitan su santuario en los Andes anualmente.

 

Santa Laura Montoya
1874-1949
Colombia

Luego de que su padre muriera en la guerra cuando ella era solo una niña, Laura se vio obligada a vivir con diferentes miembros de la familia en la pobreza. Esta realidad le impidió recibir educación formal durante su infancia. Lo que nadie esperaba es que un día se convirtiera en la primera santa de Colombia. Su tía la inscribió en una escuela a la edad de 16 años, para que se convirtiera en maestra y se ganara la vida en ese oficio. Ella aprendió rápidamente y se convirtió en una gran escritora, educadora y líder. Era una mujer piadosa y deseaba dedicarse a la evangelización de los nativos. Mientras se preparaba para pedirle ayuda al Papa Pío X, recibió la nueva Encíclica Lacrymabili Statu del Papa, sobre la condición deplorable de los indios. Laura lo vio como una confirmación de Dios y fundó los Misioneros del Inmaculado Corazón y Santa Catalina de Siena, trabajando para la evangelización de los nativos y luchando en su nombre para que fueran vistos como hijos de Dios.

 

San Manuel Morales
1898-1926
México

Manuel fue un laico y uno de los muchos mártires de la Guerra Cristera de México en la década de 1920. Se unió al seminario cuando era adolescente, pero tuvo que abandonar este sueño para poder mantener económicamente a su familia. Se convirtió en panadero, se casó y tuvo tres hijos. Sin embargo, este cambio no le impidió dar testimonio de la fe públicamente. Se convirtió en presidente de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, que estaba siendo amenazada por la administración del presidente Plutarco Elías Calles. Morales y otros dos líderes de la organización fueron tomados prisioneros mientras discutían cómo liberar a un amigo sacerdote del encarcelamiento por medios legales. Fueron golpeados, torturados y luego asesinados por no renunciar a su fe. Antes del ser fusilado, el sacerdote rogó a los soldados que perdonaran a Morales porque tenía una familia. Morales respondió: “Me muero por Dios, y Dios cuidará de mis hijos”. Sus últimas palabras fueron: “¡Viva Cristo Rey y Nuestra Señora de Guadalupe!”