Dar gracias a Dios por las bendiciones del 2019

Arzobispo Samuel J. Aquila

El Día de Acción de Gracias, una celebración singularmente estadounidense, está cada vez más cerca. Y aunque generalmente se celebra de una manera bastante no religiosa, hay una verdad presente en el centro de esta celebración que el padre Jacques Philippe llama “uno de los secretos de la vida espiritual que también es una de las leyes de la felicidad”.

Esta verdad subyacente es que “cuanto más cultivamos la gratitud y la acción de gracias, más abierto está nuestro corazón a la acción de Dios, para que podamos recibir la vida de Dios y ser transformados y engrandecidos. Por el contrario, si nos cerramos descontentos, [en] una insatisfacción permanente, entonces nuestro corazón se cierra insidiosamente contra la vida, contra el don de Dios” (The Way of Trust and Love, p. 112).

En otras palabras, si queremos ser transformados por la gracia de Dios, entonces estar agradecidos y expresar nuestra gratitud debería ser algo que hacemos diariamente, no solo una vez al año en Acción de Gracias. En el fondo, como católicos hacemos esto en la Eucaristía, que proviene de la palabra griega que significa “acción de gracias”. El simple hecho de comenzar cada día recordando aquello por lo que estoy agradecido y dando gracias al Padre cultiva la virtud de la gratitud.

Con ese espíritu, me gustaría ofrecer cuatro cosas del 2019 de las cuales estoy agradecido como arzobispo de Denver.

La fuerza que los fieles han demostrado públicamente en su defensa de la fe

Las personas de fe se enfrentan a numerosos desafíos en la plaza pública. Este año me alentó ver la cantidad de personas que se opusieron a la legislación estatal destinada a promover un cambio al programa de educación sexual en las escuelas públicas, basado en una agenda preestablecida. Tantas personas se presentaron para testificar en la audiencia del comité que duró hasta las primeras horas de la mañana.

También estoy agradecido de que la Iniciativa 120, que solo permitirá el aborto después de 22 semanas, haya sido aprobada para la recolección de firmas. Colorado tiene algunas de las leyes más permisivas sobre el aborto y esto ha llevado a miles de niños a perder la vida, incluso a aquellos que podían sobrevivir fuera del útero. De ser aprobada para la boleta, la Iniciativa 120 les dará a los habitantes de Colorado la oportunidad de proteger a los niños inocentes.

El fruto de los apostolados basados ​​en la arquidiócesis

Cada vez que tengo la oportunidad de asistir a una conferencia FOCUS lo hago. La razón por la que me encanta ir a estas reuniones es que inspiran esperanza para el futuro de la Iglesia. Muy pocas personas podrían haber imaginado que 21 años después de su fundación, FOCUS llevaría a Cristo a los estudiantes en más de 100 campus universitarios. Experimento la misma esperanza para el futuro cuando me encuentro con personas de diversas comunidades que crecen en una fe más profunda a través de Centro San Juan Diego, el Augustine Institute, Endow, Amazing Parish, Real Life Catholic, las Escuelas Bíblicas y Catequéticas Católicas de Denver, y nuestros dos seminarios, solo por nombrar algunos de los muchos apostolados basados ​​en nuestra arquidiócesis.

La oportunidad de sanación presentada por el programa independiente de revisión de expedientes y el programa de reparación

A pesar de que ha sido profundamente doloroso, estoy agradecido por la revisión independiente de expedientes y el programa de reparación que se hicieron públicos este año. Durante las misas de reparación y sanación que celebré en la catedral durante el año, conocí a personas que fueron profundamente afectadas por el abuso sexual en algún momento de su vida, algunas por el clero, pero muchas por otros que no estaban relacionados con la Iglesia.

El informe de revisión de expedientes y estos encuentros con las víctimas han subrayado la importancia de brindar un poco de justicia a quienes han resultado afectados. Estoy agradecido de que la Iglesia pueda hacer esto a través del programa de reparación, pero también por la sanación que he visto en aquellos que han permitido que Cristo los sane.

El servicio amoroso de la Iglesia a los pobres y a los que sufren, a través de ministerios como Caridades Católicas, Marisol, nuestros refugios de emergencia y la Consejería de St. Raphael

El Papa Francisco ha enfatizado con frecuencia la necesidad de llevar el Evangelio a los pobres y a los marginados, tal como lo hizo Jesús en su ministerio. Estoy agradecido por los siete ministerios de Caridades Católicas que llevan el amor de Cristo a los necesitados.

Nuestras clínicas Marisol Homes y Marisol Health atendieron a más de 2,000 clientes necesitados el año pasado y, como resultado de su atención, nacieron 70 bebés. Muchos de estos clientes también recibieron ayuda con vivienda y consejería.

En un momento en que la atención de salud mental puede ser difícil de encontrar, St. Raphael atendió a casi 650 clientes y brindó orientación a más de 800 estudiantes en nuestras escuelas.

Finalmente, estoy agradecido por nuestros refugios en Denver, Greeley y Ft. Collins, que proporcionaron un lugar seguro y cálido para que las personas sin hogar tuvieran un lugar donde dormir en más de 182,000 ocasiones. Esto realmente es servir a Cristo en lo que santa Madre Teresa llamó, “el disfraz angustiante de los pobres”.

Que este Día de Acción de Gracias sea una ocasión en la que comencemos la práctica diaria de dar gracias por las bendiciones de Dios. Porque solo con corazones agradecidos podemos amar como Dios ama y crecer en la santidad que se necesita para entrar en la vida eterna.

Próximamente: La dignidad humana en el libro del Génesis

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Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “EL GRAN RESCATE”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

 

Por el diacono Pedro Reyes, Parroquia St. William, Ft. Lupton.

Todo ser humano tiene una dignidad que le fue otorgada por Dios. San Juan Pablo II en su teología del cuerpo nos dice lo siguiente:

“El hombre es creado sobre la tierra y al mismo tiempo que el mundo visible. Pero, a la vez, el Creador le ordena subyugar y dominar la tierra (cf. Gén 1, 28): está colocado, pues, por encima del mundo. Aunque  el hombre esté tan estrechamente unido al mundo visible, sin embargo la narración bíblica no habla de su semejanza con el resto de las criaturas, sino solamente con Dios”.

Lo que san Juan Pablo II nos está recordando es que el hombre no fue creado de la misma manera que los demás seres vivos. Esto, naturalmente, nos hace diferentes al resto de la creación. No podemos darle los mismos derechos a una mascota, como un perro o un gato, que a un ser humano. Es triste que hoy en día la dignidad del ser humano sea despreciada a tal grado que muchas personas le dan más amor y atenciones a las mascotas que a los propios familiares. Hoy en día hay algunas personas que tratan a los animales como seres humanos y a sus semejantes, que son seres humanos,] como animales.

San Juan Pablo II nos dice también esto:

“En el ciclo de los siete días de la creación es evidente una precisa gradualidad; el hombre en cambio no  es creado según una sucesión natural, sino que el Creador parece detenerse antes de llamarlo a la existencia, como si volviese a entrar en sí mismo para tomar una decisión: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza…’ (Gn 1,26)”.

Nuevamente, san Juan Pablo II nos recuerda la manera tan diferente en la que Dios creó al hombre. Y aquí nos recuerda la principal diferencia entre los seres humanos y el resto de la creación. El hombre, a diferencia de los demás seres vivos, fue creado a “imagen y semejanza” de Dios. O sea, el ser humano tiene una dignidad única e inigualable que le ha sido otorgada por Dios.

En todo lo que hemos visto, podemos darnos cuenta de lo siguiente: cuando el autor del libro del Génesis narra la creación de todo, al referirse al ser humano, especifica que lo creó y lo bendijo. Sin embargo, la creación del hombre se distingue de todo lo demás creado de tal manera que le da ese grado de dignidad superior al resto de la creación.

Esto se puede ver claramente porque antes de crear al ser humano, Dios es presentado como si estuviera deliberando sobre cómo lo creará, mostrando el acto de crear al hombre como un acto muy importante. Igualmente, la excepcional dignidad del ser humano se muestra en su totalidad por la ‘semejanza’ con Dios. Por lo tanto, todos los seres humanos, sin importar raza, color de piel, país de origen, etc., tenemos una dignidad específica que debe ser respetada por todos. Y esta dignidad viene por el hecho de haber sido creados “a imagen y semejanza de Dios”.

 

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