Dar las gracias es bueno ¡y sano!

La gratitud, una rara cualidad que embellece la vida

Escritor Invitado

Por: Javier Fiz Pérez. Aleteia.org

“Tal vez la gratitud no sea la virtud más importante, pero sí es la madre de todas las demás” ( Marco Tulio Cicerón)

Cualquier persona puede sentirse agradecida varias veces durante del día por lo bueno que le sucede y de esta forma la gratitud se convierte en unpermanente estado de ánimo.

Agradecer diariamente es reconocer y acoger todo lo bueno que nos llega y valorarlo.

Cuando se expresa gratitud se dejan de lado las quejas y los lamentos y al centrarse cada uno en mantener un estado expectante de que todo lo mejor acontecerá en la vida, se fortalece la salud.

En las últimas dos décadas, el número de estudios científicos publicados de gratitud ha aumentado sustancialmente.

“Decir gracias aumenta la felicidad, mejora las relaciones, e incluso reduce la presión sanguínea y fortalece el corazón”. (Robert Emmons. Universidad de California)

Beneficios de ser agradecido 

  • Te hace más feliz. Cuando eres una persona agradecida tu mente se enfoca en lo que tienes y no en lo que te falta. Ese simple hecho te hace una persona mucho más feliz.
  • Beneficia a la persona que lo recibe. Una persona agradecida no sólo es más feliz sino que también esparce positividad a su alrededor en cada momento que sabe agradecer a los demas.
  • Fortalece relaciones. La consecuencia de beneficiar a otras personas fortalece las relaciones, hace que las personas quieran estar contigo. La gratitud te hace una persona atractiva.
  • Desarrolla una actitud Positiva. Cuando somos agradecidos desarrollamos una tendencia a ver el lado positivo de las cosas desarrollando una capacidad de actividad y eficacia gracias a actitudes positivas.
  • Te hace consciente del mundo a tu alrededor. Ser agradecido te muestra un mundo escondido que la mayoría de las personas no ven. La vida es un milagro que sólo puedes ver cuando la observas con ojos agradecidos.

En síntesis…

  • Nos conecta con la vida.
  • Contribuye a la felicidad y al optimismo.
  • Reduce la insatisfacción.
  • Nos ayuda a adaptarnos a las circunstancias.
  • Mejora la salud mental y física.
  • Eleva la autoestima, la confianza y la seguridad.
  • Nos hace más conscientes y nos permite vivir en el presente.
  • Mejora nuestras relaciones haciéndolas más sanas.
  • Nos enfoca en lo positivo y en sus valores.

Cuanto más te centres en la gratitud más apreciarás tu vida y más feliz serás. Una actitud apreciativa también te hará más consciente de tus bendiciones y te impedirá tomarlas por sentado. Recuerda, las personas más felices no son las que tienen lo mejor de todo, son las que están agradecidas por todo lo que tienen.

Foto de: Nicole Honeywill

Próximamente: Santos fuertes para nuestros tiempos de duda

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“Declaro en verdad y con alegría en mi corazón – ante Dios y sus santos ángeles – que nunca he tenido ningún motivo en mi trabajo que el de predicar la Buena Noticia y sus promesas. Esta es la única razón por la que regresé aquí a Irlanda – lugar del que apenas escapé vivo”. Estas palabras del libro La Confesión de San Patricio reflejan la fuerza del Espíritu Santo que se desarrolló a través de Jesús cuando dio su vida en la cruz,  cuando inspiró a San Esteban, el primer mártir, y cuando continúa moviendo a personas alrededor del mundo para ser testigos de Cristo, sin importar el costo.

Esta semana celebramos las fiestas de dos hombres fuertes: San Patricio y San José. Ambos vivieron durante tiempos difíciles y buscaron vivir plenamente la fe. El ejemplo de estos hombres, nuestros predecesores en la fe nos proveen un modelo de una Cuaresma provechosa y también de una labor evangelizadora en una cultura que duda de todo.

San José era, de acuerdo con el evangelio de San Mateo, un “hombre justo” (Mt. 1:19) cuyo deseo de seguir a Dios en todo lo que hacía era evidente en sus acciones. Bajo la ley judía, José debía divorciarse de María porque la había encontrado embarazada luego de que ellos se habían comprometido, pero antes de que vivieran juntos. Y así, José vio cuán pura y buena era María.

Cuando un ángel apareció a San José en un sueño y le dijo que María estaba embarazada por obra del Espíritu Santo, él no dudó en traerla a su casa, aún cuando sus compañeros creyentes ciertamente cuestionaran su integridad y la de ella. Esta es una lección muy valiosa para las personas de fe de hoy. Es mucho mejor seguir el plan de Dios para nosotros que estar de acuerdo con lo que la sociedad considera sabio.

Esto lo vemos también en la disposición de San José de huir a Egipto a instancias de otro sueño angelical. Quizás él tendría que conformar su corazón con el del plan del Padre cuando escuchó al profeta Simeón predecir que una espada atravesaría el corazón de María y que Jesús sería un “signo de contradicción” (Lc. 2: 22 – 36). Seguramente su corazón pudo haber estado movido por el deseo de proteger a su esposa y a su hijo adoptivo, pero él también pudo ver que Dios estaba en sus obras y en las de su familia.

Cuando San Patricio tenía unos 15 años, fue capturado de su casa en Gran Bretaña occidental por piratas irlandeses y fue vendido en esclavitud. Pasó seis años como esclavo cuidando los rebaños de su amo, pero durante este tiempo se fue acercando progresivamente a Dios y a la fe que previamente había desechado.

Después de regresar a casa cuando escapó de la esclavitud en Irlanda, Patricio tuvo una visión en la cual los irlandeses lo llamaron para que regresara. “¡Niño santo!”, clamaron usando el apodo con el que se burlaron de él cuando eran esclavos: “Ven y camina con nosotros”. Curiosamente, en lugar de enojarse, San Patricio dijo que su corazón se conmovió con estas plegarias.

San Patricio supo lo que estaba enfrentando. Una tierra poblada de 150 tribus cada una liderada por un rey, una sociedad influenciada por los druidas (clase sacerdotal que tenían una gran influencia en la sociedad celta n.d.t) y otras religiones paganas y la Iglesia cristiana contaban probablemente solo en cientos. Pero San Patricio no se desanimó y con fe y alegría se dirigió a Irlanda.

En las mentes y corazones de Irlanda había muchas ideas en conflicto (muchas de ellas dañinas) compitiendo como ocurre ahora. Mientras recorremos nuestro camino a lo largo de la Cuaresma y buscamos una intimidad más grande con Dios – quien es el camino, la verdad y la vida – pidamos la fe fuerte de San José y San Patricio que nos ayude en nuestro caminar. Escuchemos la voz de Dios, la voz de Jesús y no la del mundo, o lo que es peor, la del diablo.

Con el don de la fe y la fuerza del Espíritu Santo, digamos como San Patricio: “Dios escuchó mis plegarias para que yo, por tonto que fuera, pudiera atreverme a emprender una misión tan santa y maravillosa en estos últimos días – que, a mi manera, podría ser como aquellos que Dios dijo que vendrían a predicar y ser testigos de las buenas nuevas para todos los no creyentes … “.

Traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa @CalenVilla