Dar y responder al llamado de Cristo

Arzobispo Aquila

Antes de ascender al cielo, Jesús les dio un mandamiento a sus apóstoles: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes (…) y enséñenles a guardar todo lo que yo os he mandado”. Mt 28,19-20. Dos mil años después, el campo de misión es tan vasto como siempre, y una de las maneras en las que ustedes pueden responder [a este mandamiento] es mediante la Colecta Anual del Arzobispo.

Mientras que inicia la colecta en más de cien parroquias de la arquidiócesis este fin de semana, me gustaría compartir con ustedes algunas de las maneras en las que nos esforzamos por satisfacer a aquellos que tienen necesidades espirituales y materiales.

Es importante que sepan cómo se gasta el dinero recaudado en la colecta y el impacto que tienen nuestros ministerios en la vida. Gracias a su generosidad, los indigentes han tenido un refugio y se ha alimentado a los hambrientos. El año pasado, más de 200.000 hombres, mujeres y niños sin hogar tuvieron un lugar donde dormir en Samaritan House o en uno de nuestros otros refugios, y se sirvieron 732.000 comidas para los hambrientos.

Además de proporcionar las necesidades materiales para los pobres y vulnerables, la Iglesia ofreció clases de educación religiosa a 36.000 niños. Nuestro sistema de escuelas católicas, que educa a 9.000 estudiantes y proporciona un entorno que fomenta la fe y también cuenta con el apoyo financiero de la colecta.

Su donación también ayuda a financiar la formación de los futuros sacerdotes. Tenemos la bendición de contar con más de 60 hombres que actualmente estudian para convertirse en sacerdotes de la Arquidiócesis de Denver, y necesitan su apoyo.

Estos son solo algunos ejemplos de los ministerios y servicios que son posibles gracias a la colecta.

Pero hay otra dimensión de dar que algunas veces pasa por alto. Cuando damos lo mejor de lo que Dios nos ha dado, nuestros corazones y los corazones de quienes reciben nuestra caridad, se abren a una mayor conversión.

Esto es lo que experimentaron los primeros cristianos cuando buscaban vivir el llamado de Cristo a amarse los unos a los otros. Los Hechos de los Apóstoles nos dicen que ” “Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno… El Señor agregaba cada día a la comunidad a los que se habían de salvar.”

El desafío que Cristo nos presenta en la gran misión, de hacer discípulos a todas las gentes, es ir más allá de hacer una donación y escuchar las otras formas en que Dios nos llama a hacer discípulos. Estos incluyen actos de caridad, ayudar espiritualmente a los necesitados y compartir con ellos nuestro encuentro con Jesucristo.

Antes de que una persona sea capaz de escuchar y aceptar la Buena Nueva de que Cristo murió por ellos y anhela salvarlos de sus pecados, a menudo es necesario abordar sus necesidades físicas, cerrar sus heridas. Estamos llamados a acompañarlos en su encuentro con Jesús a través de nuestra caridad. Entonces, estarán más abiertos a recibir el amor que Jesús desea derramar en sus corazones.

A medida que consideras en oración apoyar a los necesitados a través de la Colecta Anual, te pido que también consideres de qué otra manera responderás al llamado de Jesús para hacer discípulos. Quiero expresar mi sincero agradecimiento por todas las formas en que muchos de ustedes ya lo han hecho. Sin su compromiso con Cristo y su Iglesia, gran parte del buen trabajo realizado en la arquidiócesis sería imposible ¡Que Dios bendiga cien veces tu generosidad!

Próximamente: Un estudio de Harvard revela los múltiples beneficios de llevar a los niños a la iglesia

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Un estudio de Harvard revela los múltiples beneficios de llevar a los niños a la iglesia

Una educación religiosa se relaciona directamente con un desarrollo positivo en los años de juventud adulta.

Escritor Invitado

Por: Cerith Gardiner | Aleteia

Criar a nuestros hijos con fe les da, obviamente, muchos beneficios espirituales, pero un estudio reciente de Harvard ha mostrado que los niños con una educación religiosa reciben también beneficios físicos y mentales, en especial en su juventud adulta.

Llevan un estilo de vida más saludable

El estudio, publicado en 2018 por la Escuela de Salud Pública de Harvard, encontró que los niños que asistían a misa semanalmente o que tenían una activa vida de oración eran más positivos y tenían una mayor satisfacción vital cuando llegaban a la veintena. Estos jóvenes adultos tenían tendencia a escoger un estilo de vida más saludable, evitando las bebidas, el tabaco, el consumo de drogas y la promiscuidad sexual.

Utilizando una muestra de 5.000 niños durante un periodo de 8 a 14 años, el estudio reveló unos descubrimientos sorprendentes: al menos el 18 % de los que asistían a misa con regularidad informaron de niveles más altos de felicidad a partir de los 20 años que sus pares no religiosos. Y lo que es más importante, de esa misma muestra, el 29 % tendía a unirse a causas en beneficio de la comunidad y el 33 % se mantuvo alejado de drogas ilegales.

Una de las autoras del estudio, Ying Chen, se refirió a los descubrimientos en una rueda de prensa diciendo: “Muchos niños reciben una educación religiosa y nuestro estudio muestra que esto puede tener consecuencias significativas sobre sus comportamientos relacionados con la salud, su salud mental y su felicidad y bienestar generales”.

Les aporta fortalezas

No se trata del primer estudio que demuestra las ventajas de una educación religiosa. Emilie Kao, directora del Centro DeVos para la Religión y la Sociedad Civil de la Fundación Heritage, comparte en la web Stream.org que “las creencias religiosas dan a las personas fortalezas espirituales que conducen a hábitos saludables y construyen sus redes sociales y les dan la capacidad de superar obstáculos en la vida”.

Estos resultados son especialmente alentadores en un tiempo en que el número de asistentes regulares a misa parece estar en declive. El estudio podría servir como motivador para los padres que tienen dificultades para que sus hijos reticentes vayan a la iglesia, sobre todo durante los años de adolescencia.