Educación sin fronteras: Estudia una licenciatura o maestría en línea a costo asequible

Amigo Hispanoamericano, CSJD y la UPAEP te brindan la oportunidad de extender tus horizontes a través de la educación.

Mavi Barraza

Para muchos de los migrantes llegados a este país el sueño de comenzar o terminar una carrera profesional se vio truncado por múltiples razones, por no poseer los fondos económicos, el tiempo, la documentación necesaria o incluso por el idioma. Conociendo esta necesidad de la comunidad hispana en Colorado, la Arquidiócesis de Denver por medio de Centro San Juan Diego (CSJD) ha hecho posible, a través de una alianza con la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), que los hispanos interesados en comenzar o continuar una carrera tengan la oportunidad de estudiar en línea y con una tarifa asequible.

Fotos de Mavi Barraza

Como ejemplo y motivación para aquellos que estén interesado en cursar una carrera en UPAEP en línea, les compartimos el evento de entrega de premios de CSJD y UPAEP el pasado viernes 22 de junio donde ambas entidades tuvieron el honor de reconocer el sacrificio y entrega de 10 estudiantes a quienes, por su esmero y dedicación, les fue entregado el premio académico Cruz Forjada. Este es un reconocimiento al esfuerzo de los estudiantes de licenciatura en diferentes carreras.

Para hacerse acreedor al premio, cada estudiante deber haber cursado y aprobado al menos cinco asignaturas, tener un promedio de 9.70 o superior en el periodo escolar correspondiente.

La alumna Leticia Morales Domínguez, compartió su testimonio con los presentes y motivó a las personas -con su ejemplo- a lograr sus metas ya que además de ser madre recibió múltiples reconocimientos.

Para hacer entrega de los premios, además de Juan Carlos Reyes, director de CSJD, estuvieron presentes autoridades de la UPAEP: El secretario general de UPAEP el maestro José Antonio Llergo Victoria; la directora de UPAEP online, la maestra Luz María Padilla Castillo y el secretario general emérito, el ingeniero Vicente Pacheco Ceballos.

“Estoy y me voy muy impresionado de lo que hemos llegado a lograr en la alianza con la Iglesia y me siento muy orgulloso de ver la entrega de los estudiantes. Hemos llegado a lo que son los orígenes y la misión de la universidad”, dijo muy emotivamente el secretario emérito quien es uno de los fundadores de la universidad.

CSJD y la UPAEP comenzaron su alianza en el 2012. El año pasado, Mónica Chávez, primera estudiante producto de esta alianza obtuvo su licenciatura y este año están por titularse 5 estudiantes más.

Según el secretario general de la universidad, el titulo tiene una validación tanto en México como en Estados Unidos. Los costos son asequibles ya que la licenciatura en línea cuesta $9,000 y el tiempo promedio para completarla es de 4 años; el de la maestría de dos.

Este programa de estudio está abierto a cualquier ciudadano hispanoamericano que hable español, y los requisitos a presentar para la inscripción son: título de bachillerato o GED, (que también puede obtenerse en CSJD), documentos de identidad personal que lo acredite como la persona que dice ser: El acta de nacimiento, credencial de elector, pasaporte, etc.

Luz María Padilla dijo al Denver Catholic que estudiar una carrera les brinda a las personas una ventana de oportunidad más grande, ya sea quedándose en Estados Unidos o regresando a sus países de origen. “Tenemos un estudiante egresado de derecho que decidió regresar a México en el último semestre de la carrera porque no pudo solucionar su situación migratoria, actualmente trabaja en la universidad y ya está llevando sus propios casos”, dijo la maestra.

Para más información sobre las carreras en línea, visita el sitio web de Centro San Juan Diego https://centrosanjuandiego.org/ o comunícate con Laura Becerra al 303-282-3370.

Próximamente: Santos fuertes para nuestros tiempos de duda

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“Declaro en verdad y con alegría en mi corazón – ante Dios y sus santos ángeles – que nunca he tenido ningún motivo en mi trabajo que el de predicar la Buena Noticia y sus promesas. Esta es la única razón por la que regresé aquí a Irlanda – lugar del que apenas escapé vivo”. Estas palabras del libro La Confesión de San Patricio reflejan la fuerza del Espíritu Santo que se desarrolló a través de Jesús cuando dio su vida en la cruz,  cuando inspiró a San Esteban, el primer mártir, y cuando continúa moviendo a personas alrededor del mundo para ser testigos de Cristo, sin importar el costo.

Esta semana celebramos las fiestas de dos hombres fuertes: San Patricio y San José. Ambos vivieron durante tiempos difíciles y buscaron vivir plenamente la fe. El ejemplo de estos hombres, nuestros predecesores en la fe nos proveen un modelo de una Cuaresma provechosa y también de una labor evangelizadora en una cultura que duda de todo.

San José era, de acuerdo con el evangelio de San Mateo, un “hombre justo” (Mt. 1:19) cuyo deseo de seguir a Dios en todo lo que hacía era evidente en sus acciones. Bajo la ley judía, José debía divorciarse de María porque la había encontrado embarazada luego de que ellos se habían comprometido, pero antes de que vivieran juntos. Y así, José vio cuán pura y buena era María.

Cuando un ángel apareció a San José en un sueño y le dijo que María estaba embarazada por obra del Espíritu Santo, él no dudó en traerla a su casa, aún cuando sus compañeros creyentes ciertamente cuestionaran su integridad y la de ella. Esta es una lección muy valiosa para las personas de fe de hoy. Es mucho mejor seguir el plan de Dios para nosotros que estar de acuerdo con lo que la sociedad considera sabio.

Esto lo vemos también en la disposición de San José de huir a Egipto a instancias de otro sueño angelical. Quizás él tendría que conformar su corazón con el del plan del Padre cuando escuchó al profeta Simeón predecir que una espada atravesaría el corazón de María y que Jesús sería un “signo de contradicción” (Lc. 2: 22 – 36). Seguramente su corazón pudo haber estado movido por el deseo de proteger a su esposa y a su hijo adoptivo, pero él también pudo ver que Dios estaba en sus obras y en las de su familia.

Cuando San Patricio tenía unos 15 años, fue capturado de su casa en Gran Bretaña occidental por piratas irlandeses y fue vendido en esclavitud. Pasó seis años como esclavo cuidando los rebaños de su amo, pero durante este tiempo se fue acercando progresivamente a Dios y a la fe que previamente había desechado.

Después de regresar a casa cuando escapó de la esclavitud en Irlanda, Patricio tuvo una visión en la cual los irlandeses lo llamaron para que regresara. “¡Niño santo!”, clamaron usando el apodo con el que se burlaron de él cuando eran esclavos: “Ven y camina con nosotros”. Curiosamente, en lugar de enojarse, San Patricio dijo que su corazón se conmovió con estas plegarias.

San Patricio supo lo que estaba enfrentando. Una tierra poblada de 150 tribus cada una liderada por un rey, una sociedad influenciada por los druidas (clase sacerdotal que tenían una gran influencia en la sociedad celta n.d.t) y otras religiones paganas y la Iglesia cristiana contaban probablemente solo en cientos. Pero San Patricio no se desanimó y con fe y alegría se dirigió a Irlanda.

En las mentes y corazones de Irlanda había muchas ideas en conflicto (muchas de ellas dañinas) compitiendo como ocurre ahora. Mientras recorremos nuestro camino a lo largo de la Cuaresma y buscamos una intimidad más grande con Dios – quien es el camino, la verdad y la vida – pidamos la fe fuerte de San José y San Patricio que nos ayude en nuestro caminar. Escuchemos la voz de Dios, la voz de Jesús y no la del mundo, o lo que es peor, la del diablo.

Con el don de la fe y la fuerza del Espíritu Santo, digamos como San Patricio: “Dios escuchó mis plegarias para que yo, por tonto que fuera, pudiera atreverme a emprender una misión tan santa y maravillosa en estos últimos días – que, a mi manera, podría ser como aquellos que Dios dijo que vendrían a predicar y ser testigos de las buenas nuevas para todos los no creyentes … “.

Traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa @CalenVilla