¿El día de acción de gracias tiene algún trasfondo religioso?

Monseñor Jorge De los Santos

El Día de Acción de Gracias (Thanksgiving Day) es una de las tradiciones más importantes de entre las que se celebran en Estados Unidos. Se trata de una celebración familiar, con mucha comida, una cena en la que se da gracias por lo que se tiene.

Para conocer su origen hemos de remontarnos a la historia de los primeros colonos llegados a Estados Unidos procedentes de Inglaterra hace casi 400 años.

El origen de Thanksgiving es el de dar gracias por la cosecha, algo que no solo se comenzó a hacer en Estados Unidos, sino que podemos decir que, en algún momento, todas las culturas han realizado celebraciones de agradecimiento a sus correspondientes divinidades por la bendición de una cosecha abundante.

Las colonias americanas también realizaban este acto de dar gracias por la cosecha, pero en su caso se desarrolló como una tradición que ha perdurado hasta nuestros días, aunque ahora se da gracias por muchas más cosas que una abundante cosecha.

El Thanksgiving que conocemos de Estados Unidos nació como un “harvest festival”, es decir, una simple fiesta de la cosecha. Es por ello que muchos de los símbolos de la celebración tienen  que ver con el mundo de las cosechas y de los campos en general, como por ejemplo, las calabazas, las hojas de parra o los espantapájaros.

Como podemos ver, el Día de Acción de Gracias en sus orígenes no era una fiesta esencialmente religiosa pero tiene todos los elementos necesarios para que nosotros, como personas de fe, hagamos de esta fiesta una celebración en la que Dios sea el centro, y para que el motivo principal de celebrar ese día sea el agradecer a Dios su infinita generosidad que nos brinda sus abundantes bendiciones, que nos concede bienes materiales y espirituales todos los días de la vida y todo esto nos da la oportunidad de ejercitar la virtud del agradecimiento.

Yo puedo transformar esta fiesta en la expresión de mi agradecimiento a Dios porque respiro, camino, veo, hablo y porque me da el maravilloso regalo de la vida en cada nuevo día que amanece. Darle gracias a Dios por todo lo que he recibido en el pasado, por lo que me da día a día y por todo lo que está por llegar.

Un “gracias a Dios” por todo lo que ha realizado, por los momentos buenos y por los difíciles, es simplemente mirar al cielo y decir: “Gracias por todo, Dios mío”. Gracias Dios, por cuidar de mi familia, por regalarnos tanto amor y salud, gracias por guiarnos a la felicidad y prometernos la gloria. Gracias por ser mi Padre Celestial, por bendecirme con todo lo que viene de tu mano, por darme un camino que recorrer, por estar conmigo a lo largo de ese camino, gracias por estar ahí incluso sin pedírtelo, por nunca dejarme, y por el vivir con esperanza. Gracias, Señor, por cada momento que he gozado de tu divina presencia. Gracias Dios, por protegerme de lo que quería y no era bueno para mí y por bendecirme con lo que no sabía que sí necesitaba. Gracias Dios, por permitirme descansar en ti y poner en tus manos mis angustias y preocupaciones, por darme la fuerza de levantarme, trabajar y compartir.

Celebrar el Thanksgiving con un sentido religioso es una expresión de amor a Dios, reconociendo que todo viene de su generosidad, ya que la gratitud es la memoria del corazón que reconoce la grandeza y generosidad del Todopoderoso, y va dirigida a Dios porque brota del alma misma.

Porque si no estamos agradecidos por lo que ya tenemos, ¿cómo podríamos obtener lo que aspiramos?

Depende de cada uno de nosotros cómo celebrar el Día de Acción de Gracias. Te invito a trasformar esta fiesta en una expresión religiosa de fe, esperanza y amor centrada en el Dios Bendito a quien amamos, en el que creemos y a quien damos culto de adoración.

Próximamente: Colorado marcha para celebrar la vida 

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Tras una mañana fría de nieve, miles de católicos de la Arquidiócesis de Denver se reunieron el 12 de enero para para participar en la Marcha Para Celebrar la Vida al pie del Capitolio del Estado de Colorado – el primer lugar que permitió la legalización del aborto en los Estados Unidos hace más de 50 años – buscando restablecer el respeto al derecho más fundamental de todos: el derecho a la vida.

Recordando que Colorado fue el primer estado en legalizar el aborto, David Bereit, quien sirvió como maestro de ceremonias del evento y fue cofundador y director general de 40 Days for Life (40 Días por la Vida), motivó a los presentes a continuar luchando para revertir la maldad que había comenzado en el edificio que estaba frente a ellos.

“Aunque en el presente se siguen perdiendo vidas, hemos visto, gracias a las oraciones y esfuerzos de fieles en Denver, y a través de Colorado y del país, que la situación está cambiando en favor de la vida”, dijo el presentador, asegurando que de las 2,200 clínicas de aborto que existían en 1992, menos de 600 siguen en funcionamiento. El 79 por ciento de los centros de aborto han cerrado sus puertas, en parte debido a las acciones y las oraciones por parte de grupos pro-vida.

Miles de católicos salieron a las calles del centro de Denver para celebrar la vida, buscando que se reconozca el respeto por esta desde la concepción hasta la muerte. (Foto de Brandon Young)

“La tasa de abortos sigue disminuyendo… La gran mayoría de [los miembros de nuestro país] se identifican como pro-vida desde Roe v. Wade. Más leyes pro-vida se han aprobado en los últimos tres años que en los 30 años anteriores a eso… Ahora comprendemos que los días de Roe v. Wade están contados. ¡El aborto va a terminar! Nuestro trabajo aún no acaba, y por ello estamos reunidos aquí. Lo que comenzó en este lugar, debe terminar en este lugar”.

La Marcha Para Celebrar la Vida llegó en un tiempo importante en el ámbito político, ya que las elecciones del mes de noviembre vieron la derrota de algunos legisladores de Colorado que apoyaban áreas importantes de la enseñanza moral de la Iglesia respecto a la dignidad de la vida, aseguró el arzobispo de Denver Samuel J. Aquila.

El arzobispo de Denver Samuel J. Aquila incitó a los participantes a mantenerse fieles a la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de la persona humana. (Foto de Brandon Young)

Por ello alentó a los participantes a ser una luz en la oscuridad, defendiendo la dignidad de la vida desde la concepción hasta la muerte en el ámbito público.

“En las pasadas elecciones de medio término algunos legisladores que apoyaban las enseñanzas de la Iglesia en temas claves fallaron en obtener un escaño, lo que hace nuestra labor de mantenernos vigilantes y comprometidos en este día, incluso más importante”, señaló.

Igualmente, el prelado pidió la abolición de la pena de muerte en Colorado, la cual aseguró ser innecesaria; y citando al Papa Francisco, rechazó la idea de que la Iglesia se debe acomodar a estas leyes bajo el lema del progresismo, pues “no es progresivo intentar resolver problemas eliminando vidas humanas”.

El mitin también contó con la presencia de Elizabeth Felix, una estudiante universitaria y líder en la organización Students for Life (Estudiantes por la Vida), quien insistió que ser pro-vida significa ser pro-mujer, pro-hombre y pro-niños; la familia McGarity, quienes hablaron sobre la dignidad de los niños con Síndrome de Down; y Elías Moo, el superintendente de escuelas católicas de la Arquidiócesis de Denver.

Tras compartir el testimonio de su madre que eligió la vida, Elías Moo, el superintendente de esculas católicas de la Arquidiócesis de Denver, aseguró que ser cristiano es ser pro-vida. (Foto de Brandon Young)

En un discurso bilingüe, Elías aseguró que las escuelas católicas de la arquidiócesis enseñan a sus estudiantes a comprender la dignidad de la vida desde la concepción hasta la muerte. Y contó el testimonio de su madre, quien rechazó la propuesta de un médico de abortar a su hermano menor por estar en riesgo de nacer con discapacidades.

La respuesta de su madre al doctor fue: “Yo amo la vida porque yo amo a Jesucristo”.

“Que en cada rincón de esta ciudad y de este estado vean que celebramos y amamos la vida porque amamos a Jesús”, concluyó el superintendente.

Marchando con alegría

Por el segundo año consecutivo, unas jóvenes integrantes del grupo ENDOW (Educando sobre la Naturaleza y Dignidad de las Mujeres) por sus siglas en inglés – un apostolado católico que ayuda a las mujeres formar comunidades para aprender sobre su fe y dignidad – encabezaron la marcha luciendo sus vestidos de quinceañera.

Las jóvenes del grupo ENDOW guiaron el paso de la marcha luciendo sus vestidos de quinceñera para testificar que el apoyo a la vida está ligado al apoyo a la mujer. (Foto de Brandon Young)

“Son las defensoras de la vida. Están justo en esa edad cuando pueden decir: ‘Esto es lo que significa ser mujer, y así es como puedo proteger la vida desde ahora’”, dijo Marcela García López, coordinadora de crecimiento del programa de ENDOW. “Planned Parenthood y otras organizaciones dicen que las minorías necesitan el aborto debido a la pobreza o a los muchos retos que tienen que enfrentar. Pero, de hecho, miren a estas jóvenes. Pueden decir que sí [a la vida] y desafiar eso”.

“Una vida es una vida, sin importar si el embarazo fue planeado o no”, dijo Litzy Morán, una de las quinceañeras que participaron en el evento, y aseguró que, si más jóvenes tuvieran a alguien con quién hablar sobre sus miedos por un embarazo no planeado, más de ellas elegirían la vida.

El toque latino se hizo presente en la marcha por medio de bailables folclóricos, así como de mariachis y matachines. (Foto de Brandon Young)

Conforme la masa de personas caminaba por las calles del centro de Denver al son del mariachi y de los cantos de los seminaristas del Camino Neocatecumenal, y algunos incluso al compás de bailables folclóricos, la mirada atenta de ciertos espectadores daba testimonio a las palabras de Martin Luther King Jr. citadas por el arzobispo de Denver: “Respondiendo con odio al odio multiplica el odio, agregando una oscuridad más profunda a una noche ya falta de estrellas. La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad; solo la luz puede hacerlo. El odio no puede expulsar al odio; solo el amor puede hacerlo”.