El escándalo de Facebook, una llamada de atención para los católicos

Vladimir Mauricio-Perez

(Foto de Getty images)

Mientras el fundador y CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, testificó ante el Senado en relación con el escándalo de privacidad de Cambridge Analytica el 10 y el 11 de abril, muchos católicos se preguntaron cómo este problema moral los afectó y si la Iglesia podría proporcionar alguna información.

Aunque la Iglesia no ha considerado directamente la privacidad y la confidencialidad en el sentido contemporáneo, los expertos creen que esta es una oportunidad especial para que los católicos reflexionen sobre la forma en que utilizan este medio de comunicación, alentándolos a permanecer fieles y a no vivir una doble vida, siendo cautelosos con respecto a la información que comparten.

“La Iglesia no ha dicho mucho sobre la privacidad en este sentido. La mayor parte del debate en la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales sobre las redes sociales se ha centrado en la veracidad “, dijo la Dra. Jana Bennett, teóloga moral de la Universidad de Dayton y coeditora del blog catholicmoraltheology.com.

Sin embargo, la veracidad tiene una fuerte conexión con la privacidad, explicó: “La idea de que necesitamos tener un espacio privado o una comprensión privada de nosotros mismos está conectada con quiénes somos como seres humanos, con nuestra propia individualidad, con nuestra identidad”, dijo. “[El temor] de que nuestra identidad sea tomada puede afectar nuestra sinceridad en línea”.

Sacrificar la verdad, sin embargo, no es una opción para un católico.

“[El escándalo de Facebook] nos enseña a ser más cautelosos que lo que hemos sido, especialmente en lo que respecta a ser sinceros ya que adoramos a Jesús, que es el camino, la verdad y la vida”, continuó Bennett. “Deberíamos estar muy preocupados acerca de cómo practicamos esa verdad en nuestra propia vida, especialmente en nuestras cuentas de redes sociales”.

Brantly Millegan, fundador y editor en jefe de ChurchPOP, destacó la importancia de conocer las implicaciones de compartir información personal en línea y de asumir responsabilidad personal.

“En esta era, en la que tenemos grandes compañías [que controlan grandes cantidades de información en línea], es posible que la pirateen o filtren información”, dijo. “Como sociedad y como católicos, tenemos que pensar en lo que queremos compartir”.

“Facebook tiene una obligación moral por el bien común”, continuó. “[Sin embargo], cuando las personas brindan su información, lo hacen voluntariamente; es un riesgo que corren. Tal vez estés bien con ese riesgo, pero no te sorprendás si ese riesgo no siempre sale como quieres “.

Cómo afecta la privacidad en línea a los católicos

Muchos problemas surgieron cuando la consultora política Cambridge Analytica usó la información privada de millones de usuarios de Facebook para implementar anuncios específicos durante las campañas electorales presidenciales de 2016, uno de ellos fue el poder de la corporación Facebook para decidir el flujo y acceso al contenido de Internet, un tema que toca el mundo católico.

“Facebook es una bendición y una maldición a la vez porque es, de lejos, el medio más grande e importante para transmitir contenido a la gente”, dijo Millegan. “El problema es que dependemos mucho de esta empresa. La gente habla de que Facebook se está volviendo demasiado dominante”.

“Una preocupación que tienen los católicos es si Facebook censurará nuestro punto de vista o perjudicará nuestras publicaciones”, dijo. “Zuckerberg dijo que no quiere censurar conversaciones legítimas, pero sí tiene ese poder”.

Otras preocupaciones morales sobre el tema de la privacidad entre los católicos es la responsabilidad hacia el prójimo y el intercambio de información ajena sin su consentimiento.

“Creo que los católicos deben cuidar el proteger la privacidad de las personas que no tienen control sobre las redes sociales, lo que se remonta a nuestro cuidado y preocupación por los pobres y vulnerables”, dijo Bennett. “Esto incluiría a los padres, que deberían ser considerados al publicar [información] sobre sus hijos y a las iglesias, cuando publiquen fotos de personas en línea. Creo que la gente debería ser más consciente con todos los que han sido fotografiados y pidan a estos dar su consentimiento “.

Otro ejemplo de esta obligación moral es cuando las personas viajan por el mundo y toman fotos del estilo de vida de los demás con la esperanza de ayudar, pero sin su consentimiento.

“[Muchas veces] las personas se presentan como ayudantes de la gente pobre”, dijo Bennett. “Pero esto puede enviar un mensaje equivocado sobre la comprensión de la Iglesia de la solidaridad con los pobres y también limita la privacidad de esas personas”.

Acción católica

Mientras siguen surgiendo muchas preguntas sobre el uso de las redes sociales y sus implicaciones, Millegan considera que la idea moderna de privacidad “es una gran área abierta para el pensamiento católico”, que se beneficiaría de una “teología de la privacidad”.

Del mismo modo, Bennett cree que la Iglesia necesita ser “más grande y audaz” sobre este tema: “Creo que tenemos un mandato del Concilio Vaticano II para analizar nuestra comunicación y esto incluye pensar sobre el tema de la privacidad de una manera más completa,” dijo.

Entre los muchos pros y contras que aporta el uso de las plataformas de redes sociales a la sociedad, Bennett sostiene que una de las cosas más importantes que los católicos deben tener en cuenta es la forma en que afecta su vida en general.

“Los católicos deben pensar en la forma en que viven tanto en línea [redes sociales] como fuera de esta. Muchas veces, las personas tienden a ver una separación entre estas dos, y no creo que exista esa dicotomía”, aseguró. “No siempre hacemos una buena conexión entre la forma en que interactuamos con las personas en línea y lo que significa ser cristiano”.

“Necesitamos ser más deliberados sobre ‘las virtudes que necesito practicar hoy’, independientemente de dónde esté, y eso incluye mis actividades en línea”.

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Un estudio de Harvard revela los múltiples beneficios de llevar a los niños a la iglesia

Una educación religiosa se relaciona directamente con un desarrollo positivo en los años de juventud adulta.

Escritor Invitado

Por: Cerith Gardiner | Aleteia

Criar a nuestros hijos con fe les da, obviamente, muchos beneficios espirituales, pero un estudio reciente de Harvard ha mostrado que los niños con una educación religiosa reciben también beneficios físicos y mentales, en especial en su juventud adulta.

Llevan un estilo de vida más saludable

El estudio, publicado en 2018 por la Escuela de Salud Pública de Harvard, encontró que los niños que asistían a misa semanalmente o que tenían una activa vida de oración eran más positivos y tenían una mayor satisfacción vital cuando llegaban a la veintena. Estos jóvenes adultos tenían tendencia a escoger un estilo de vida más saludable, evitando las bebidas, el tabaco, el consumo de drogas y la promiscuidad sexual.

Utilizando una muestra de 5.000 niños durante un periodo de 8 a 14 años, el estudio reveló unos descubrimientos sorprendentes: al menos el 18 % de los que asistían a misa con regularidad informaron de niveles más altos de felicidad a partir de los 20 años que sus pares no religiosos. Y lo que es más importante, de esa misma muestra, el 29 % tendía a unirse a causas en beneficio de la comunidad y el 33 % se mantuvo alejado de drogas ilegales.

Una de las autoras del estudio, Ying Chen, se refirió a los descubrimientos en una rueda de prensa diciendo: “Muchos niños reciben una educación religiosa y nuestro estudio muestra que esto puede tener consecuencias significativas sobre sus comportamientos relacionados con la salud, su salud mental y su felicidad y bienestar generales”.

Les aporta fortalezas

No se trata del primer estudio que demuestra las ventajas de una educación religiosa. Emilie Kao, directora del Centro DeVos para la Religión y la Sociedad Civil de la Fundación Heritage, comparte en la web Stream.org que “las creencias religiosas dan a las personas fortalezas espirituales que conducen a hábitos saludables y construyen sus redes sociales y les dan la capacidad de superar obstáculos en la vida”.

Estos resultados son especialmente alentadores en un tiempo en que el número de asistentes regulares a misa parece estar en declive. El estudio podría servir como motivador para los padres que tienen dificultades para que sus hijos reticentes vayan a la iglesia, sobre todo durante los años de adolescencia.