El obispo Barron ante todo un evangelizador

El obispo auxiliar de Los Ángeles visitará Denver el próximo mes

Aaron Lambert

Uno de los líderes más audaces de la Iglesia Católica, es el obispo Robert Barron, algo así como una celebridad en el mundo católico. Él ha sido conocido como el autor de Catolicismo, una serie de documentales sobre la fe católica realizada hace varios años por PBS. El último año lanzó una serie denominada Catholicism: The Pivotal Players. (Catolicismo, los jugadores fundamentales).

Es demasiado humilde como para reconocerlo, pero el obispo Barron puede muy bien pasar a ser uno de los jugadores fundamentales de la Iglesia en esta era de su historia.

Fue nombrado por el Papa Francisco obispo auxiliar de Los Ángeles en 2015, empujándolo desde su papel principal como académico en un trabajo pastoral a tiempo completo. Aún así, el obispo Barron continúa siendo el gran evangelizador que es – un título que él acepta rápidamente – a lo largo de su ministerio Word on fire, sus series de televisión e incluso su nuevo libro To Light a Fire on the Earth escrito con John L. Allen Jr.

El prelado hablará del tema del relativismo el próximo 6 de febrero en la serie de conferencias John Paul II Lecture, organizada por la Arquidiócesis de Denver, en la parroquia Immaculate Heart of Mary en Northglenn. Previo a su visita a Denver, Denver Catholic habló con él sobre su nuevo libro, sobre cómo vivir como católico en la cultura y sobre qué significa ser un evangelizador.

DC: ¿Cómo surgió la idea de su nuevo libro To Light a Fire on the Earth, escrito por John Allen?

Obispo Barron: Vino del editor de Image, un hombre llamado Gary Jansen. El llamó y preguntó si estaría interesado en hacer un libro con John Allen. Me propuso y yo encontré muchas cosas atractivas, pero una de ellas era que no tenía el tiempo de antes cuando me sentaba a escribir libros. Tengo un trabajo pastoral de tiempo completo, por eso pensé que sería más fácil producir un libro si me hacían una entrevista. Entonces, cerca de una semana después el llamó de nuevo y dijo que había hablado con John quien estaba muy abierto a hacerlo. Yo acepté. John vino a hacerme una entrevista que en total duró unas 25 horas. Vino a mi casa aquí en Santa Bárbara y simplemente y hablamos de todo. John reunió toda la información, la editó un poco y finalmente producimos el libro.

DC: En el libro usted dice que aceptaría felizmente el título de “evangelizador” sobre todo lo demás. ¿Qué significa ser un evangelizador?

Obispo Barron: Alguien que está proclamando la muerte y resurrección de Jesús y que invita a la gente a compartir una vida en la Iglesia –pienso que es lo que un evangelizador hace. Para mí es un término que engloba muchas cosas. He dedicado caso toda mi vida al campo académico como profesor, escritor, y trato de traer todo esto a mi trabajo evangelizador porque creo que es la forma fundamental de lo que proclama la Iglesia. Todo lo que hacemos demás– escritos, charlas y enseñanzas – está finalmente bajo ese rubro: traer más personas a Cristo. Me gusta ese título, estaría feliz de ser llamado un evangelizador.

 DC: ¿Qué considera para usted como esencial para que los católicos de hoy se mantengan alejados de todo el ruido y las distracciones y vivan su fe de manera convincente?

Obispo Barron: Es muy importante aprender sobre la historia bíblica. Nuestra cultura se está olvidando de la historia de la Biblia y cuando haces esto, no entenderás qué quiere decir que Cristo es el Señor porque eso tiene sentido solo en el contexto de la historia del Antiguo Testamento. Si olvidamos esto, Jesús se convierte rápidamente en un maestro espiritual. Tú miras los talk shows y programas por el estilo, en los que se nos está presentando, es el fruto – el fruto muy amargo diría – de olvidarnos de la historia de la Biblia. Yo quisiera invitar a los católicos a que aprendan sobre la Biblia. El Concilio Vaticano II llamó a esto una profunda renovación en la teología bíblica, pero yo no creo que esto aún haya pasado realmente y eso es, en mi opinión, la cosa más importante.

 DC: Uno de los desafíos más grandes que enfrenta la Iglesia es atraer la atención de los llamados “millenials”. ¿Qué cosa les llama la atención?

 Obispo Barron: (Con Word on Fire) hemos tratado de tratado de comenzar estando donde los millenials están. En primer lugar, movernos al espacio virtual y luego comenzar no tanto con la doctrina sino con las cosas que intrigan a la gente de hoy. Ahí es donde entran los libros, las películas, la música y todo lo que entra, eso es parte de eso. Otra parte de esto es que los millenials tienen serias preguntas sobre la religión; por ejemplo, el tema de la religión y la ciencia es un gran obstáculo con el que se suelen tropezar. Hemos hecho mucho con esto. En tercer lugar, ellos han sido afectados por los nuevos ateos. Los millennials o los iGen-ers, la actual generación, han venido de una época en la que se dan críticas públicas muy fuertes de personas como Christopher Hitchens, Richard Dawkins y Sam Harris, y yo veo que debemos tratar con personas más jóvenes que usan en este tiempo el lenguaje de los ateos. He hecho mucho tratando de enganchar la pregunta de Dios y por qué tiene sentido creer en Él. Estos son todos los enfoques que he utilizado.

DC: Siempre has tenido una forma de ver la cultura pop a través de una lente de fe, como con tus comentarios sobre películas populares ¿Crees que los católicos son demasiado desconfiados de conocer una cultura que no comparte sus mismos valores?

Obispo Barron: La cultura es siempre una mezcla. Siempre lo ha sido.  Esto es bueno y malo. Pero no podemos darnos el lujo de ser tan quisquillosos que simplemente nos ausentamos de la cultura o nos descartamos completamente de ella porque entonces perderemos este tipo de oportunidades. Lo que encuentras en la cultura son pequeñas piezas del cristianismo sobre cualquier lugar. Hace algunos años tuve un gran profesor en una universidad católica: Robert Sokolowski y habló mucho sobre la explosión de la visión católica que alguna vez estuvo integrada y que ocurrió alrededor de la Reforma y la Ilustración. Pero hemos visto entonces, son las partes retorcidas de ese conjunto integrado aquí y allá en la cultura. No están en forma, no están perfectamente integradas, pero existen piezas de una cosmovisión católica y esto se hace real en películas, libros, música y toda clase de cosas. Yo intento resaltarlas cuando puedo.

 Pero esta es la cultura: no hay respuesta. Siempre están presentes ambas realidades. La cultura es buena, la cultura es mala. La cultura refleja la Iglesia, la cultura se opone a la Iglesia. El evangelizador tiene que ser lo suficientemente hábil para integrar y criticar, y esto puede enojar a ambos lados. Si tú empiezas criticando la cultura entonces eres un combatiente de la cultura, si tú acoges la cultura, eres un relativista y te acomodas fácilmente. Bueno, el punto es, tú eres tanto crítico como impulsor de la cultura; tienes que ser capaz de hacer un giro y tejer y hacer tu camino a través de la cultura. Yo esto lo aprendí de mi mentor el cardenal (Francis Eugene) George de Chicago.  Él era un gran evangelizador de la cultura. No le gustaban aquellos que luchaban en contra de la cultura, él decía que esto era como un pez que estaba en contra del océano. La cultura es, queramos o no, el aire que respiramos, el océano está lleno de todo tipo de basura y contaminación y allí es donde viven los peces. Pasa lo mismo con nuestra cultura. Está llena de cosas desagradables y este es también el aire que respiramos. No puedes estar simplemente en contra de esto.

 

Feb. 6, 2018, 7:30 p.m.

Immaculate Heart of Mary Parish 11385 Grant Dr., Northglenn

Espacio limitado; RSVP at archden.org/lectura

Traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa.

Próximamente: El contexto para cubrir la crisis de la Iglesia

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Por: Mark Haas

La Iglesia católica ha reducido el número de supuestas acusaciones de abuso sexual de menores en un 95 por ciento.

Si solo algo se te queda de este artículo, que sea que desde la peor década de la Iglesia en 1970, los datos reportados muestran un descenso en las acusaciones de un 95 por ciento en la década del 2000, y 98 por ciento en la del 2010 (fuente: : CARA/Georgetown).

Ahora, obviamente, incluso una nueva instancia ya es demasiado, pero en base a mi experiencia como director de relaciones públicas de la Arquidiócesis de Denver, he visto cómo la cobertura en los medios pueden llevar a la gente a creer que las condiciones actuales de la Iglesia católica no han cambiado. Como periodista, se cómo a los medios de comunicación les gusta enfatizar “nuevos detalles”, o “nuevo reporte”, o “nuevas acusaciones”, que pueden ser verdad, pero los últimos meses ha sido mayormente “nueva información “sobre casos de hace 25 o 50 años.

Entonces, ¿cómo separamos el pasado del presente? No deseamos cerrar la puerta al pasado, pero también queremos que la gente sepa que pueden tener confianza en la Arquidiócesis de Denver en el 2018.

Uno de los desafíos al que nos enfrentamos al asegurarnos que nuestra historia sea entendida correctamente es que muchas personas ven las noticias de una manera muy superficial.

Una encuesta reciente realizada por Colorado Media Project encontró que el 59 por ciento de las personas solo lee los titulares o los resúmenes de la cobertura de noticias. (Por eso por lo que me aseguré de poner la información más importante en la primera línea de este articulo).

Lo que he visto es que cuando los medios de comunicación aquí en Denver sacan una historia: “Ex – sacerdote de Colorado implicado en el reporte de abuso a menores de Pennsylvania”, muchas de las personas que ven el titular en las redes sociales no se dan cuenta que el sacerdote estuvo aquí solo por siete meses en 1983 y que la Arquidiócesis de Denver no ha tenido reportes de mala conducta antes, durante o después de su corta visita. Todo lo que ven es un informe negativa de la Iglesia católica.

Hablando del reporte del Gran Jurado de Pennsylvania, creo que la mayoría de las personas han visto o escuchado que contiene “300 sacerdotes y 1.000 víctimas”, pero ¿cuántas de las cadenas noticiosas se tomaron el tiempo para mencionar que solo el 3 por ciento de esos supuestos incidentes ocurrieron desde el 2002? Si estás preocupado por saber si la Iglesia católica es un lugar seguro para tus hijos en el 2018, sería interesante para ti saber que más maestros de las escuelas de Pennsylvania perdieron sus licencias en el 2017 por conductas sexuales indebidas (42), que el total de las acusaciones en la Iglesia católica de los Estados Unidos entre el 2015 y el 2017 (22). Son 42 maestros en un estado en un año, en comparación a 22 acusaciones en todo el país en tres años. Voy a detenerme aquí y reconocer que no todo es perfecto en la Iglesia católica. Aún hay casos de abuso sexual a menores que desconocemos, y aún tenemos esas pocas acusaciones nuevas. Si bien hemos hecho grandes mejoras, debemos continuar buscando formas de ser mejores, más responsables y más transparentes, para que los mismos problemas no se repitan.

También debemos mostrar la mayor compasión por los sobrevivientes y continuar ofreciendo nuestra ayuda en su recuperación continua.

Sabiendo que estos eventos han sido experiencias devastadoras para las personas, es difícil tener una discusión que analice el tema en términos de estadísticas, patrones y análisis de datos. Tampoco es correcto argumentar que esto es solo un problema de la sociedad, y que otros son mucho peores que nosotros. Admito que he hecho ambas cosas en esta columna, porque en última instancia creo que el contexto es importante.

Debemos mostrar como Iglesia a cualquier víctima y a sus familias nuestro compromiso continuo en abordar el problema. Y creo que se lo debo a muchos sacerdotes maravillosos de nuestra arquidiócesis, para defenderlos, para que no sean presentados como parte de los problemas del pasado.

Piénselo de esta manera: si tomáramos otra crisis que está plagando a Estados Unidos (violencia con armas de fuego, adicción a los opioides, obesidad) y alguien encontró la manera de reducir uno de estos problemas en un 95 por ciento, ¿no valdría la pena hablar de eso?

De hecho, ¿no sería ese el titular que vería el 59 por ciento de los lectores de titulares?

 Traducido del original en ingles por Mavi Barraza