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miércoles, diciembre 7, 2022
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El Obispo Rodríguez, visto por sus hermanos

Cuando el futuro obispo Jorge Rodríguez tenía seis años sus padres hicieron un viaje a Ciudad de México D.F. y preguntaron a sus hijos qué querían que les trajeran de regalo.  Él pidió un crucifijo. “Esa fue la primera manifestación de abrazar a Cristo”, comparte su hermana Ligia.

El Obispo electo es el quinto de seis hijos. En orden de mayor a menor: Jose Ramón, Nery Beatriz (Betty), Pilar, Ligia, Jorge y María del Carmen (Carmita). Desde Mérida – Yucatán, su ciudad natal, los hermanos hablaron con El Pueblo Católico.

Ligia recuerda que, como muchos niños que desde pequeños se sienten llamados por Dios, Jorgito jugaba a la Misa y especialmente a celebrar el sacramento del matrimonio.  También comenta que a todos los hermanos los llevaron a la iglesia para que aprendieran catecismo y luego comenzaron un curso de doctrina “y él fue el único que terminó el curso”.

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El obispo Rodríguez durante un viaje a México con sus hermanos, cuñados y su madre Neri.

Por su parte, José Ramón destaca la solidaridad que tenía con los más pobres: “Mis padres les daban algo y él procuraba hacérselo llegar a familias muy humildes.  Si podía les daba sus zapatos nuevos. Yo tuve la oportunidad de acompañarlo y conocí a algunas familias que él ayudaba. Era muy callado y no estaba contando lo que hacía. Muchas veces nosotros nos dábamos cuenta después”.

A pesar de haber sido un niño piadoso y un joven solidario, Jorge tomó por sorpresa a su familia cuando les compartió que quería ser sacerdote y que partiría a España y luego a Roma. “Pensamos que ya se le había olvidado”, confiesa Beatriz. “De niño siempre participaba en las novenas y posadas de Navidad pero en la “prepa” ya andaba con sus amigos y amigas”, acotó. Pilar recuerda que le gustaba actuar en pastorelas “y hasta dejó un día que le rizaran el pelo y que lo pintaran de negro para que actuara de San Martín de Porres”.

“Cuando nos dijo que quería ser sacerdote me dio alegría porque de todos nosotros él era el que estaba escogiendo el mejor camino”, recuerda Ligia. “Pero cuando se fue a España lo extrañé mucho porque él es tres años menor que yo y era el que más me acompañaba a fiestas y bailecitos”.

El obispo Jorge fue ordenado en Roma en 1987. Tres de sus hermanos y su madre viajaron allí para presenciar este momento. Carmita cuenta que durante la Misa sintió un escalofrío. “Luego vimos que otra hermana también sintió lo mismo. Estamos seguros de que esa fue la presencia de mi papá (había fallecido cinco años antes) que nos acompañaba desde el cielo”.  

Carmita será la única de sus hermanos que no podrá viajar para estar en la ordenación episcopal porque debe quedarse cuidando a su madre Nery, quien por cuestiones de salud y de edad (97 años) no podrá viajar. “Pero estaremos de corazón”.

Ligia por su parte, dice que admira mucho a su hermano porque es “muy estricto y muy firme en sus convicciones, pero a la vez es muy alegre y le gusta bromear”. 

José Ramón admira “el cariño que tiene mi hermano alrededor. Debe ser muy duro desprenderse de la familia, pero él tiene una mucho más grande”, dice refiriéndose a los fieles que Jorge atiende diariamente en su ministerio sacerdotal.

Sus cinco hermanos coinciden en que el futuro obispo sabe combinar muy bien su el carácter afable y bromista con la firmeza en sus convicciones. Cuenta Pilar que una vez se fueron a la playa con la familia y llevaron a su nieto que tenía doce años con algunos de sus amigos. “Mi nieto quiso confesarse con él”, recuerda “y de repente ya estaban en la fila todos sus amiguitos.  Todo porque él les dijo que era “buena onda” confesando. Ellos hasta ahora preguntan por el padre Jorge y ya son muchachos de 20 o 21 años”.

Bety dice que admira de su hermano el hecho de que sea “un hombre íntegro”. “No le gustan las cosas a medias y es muy caritativo. Es muy entregado y feliz era su vocación” y dice que cuando supo que lo habían nombrado obispo auxiliar de Denver “me puse a dar brincos de emoción”.

Tras hablar por teléfono con todos los hermanos del futuro obispo, Del Pueblo Católico recibió un mensaje de voz de su madre Nery Novelo: “Felicito mucho a Jorge por su nombramiento. Que Dios lo ayude mucho. Aquí lo espero”, dijo.

 
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