El poder transformante del Triduo Pascual

Arzobispo Aquila

En una semana, celebraremos los tres días más sagrados del año litúrgico: el Triduo Pascual. Mientras nos preparamos para estos días, debemos esforzarnos por recibir las abundantes gracias que Dios desea darnos para profundizar nuestro amor en Él y para que podamos amar como Él ama.

El padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, pronunció recientemente una homilía a los miembros de la Curia Romana sobre el llamado de San Pablo a los cristianos de Roma para que su amor fuera genuino. “No es una de tantas exhortaciones”, señala el predicador, ” sino la matriz de la que derivan todas las demás. Contiene el secreto de la caridad. Lo que se requiere del amor es que sea verdadero, auténtico, no fingido”.

Aunque Jesús fue traicionado por Judas, arrestado, azotado, golpeado, ridiculizado y finalmente crucificado, Él no dejó de amar genuinamente a sus perseguidores. Sus primeras palabras desde la cruz fueron una oración en la que Él pedía al Padre que perdonara a quienes lo crucificaron. Esto incluye a todos los pecadores, desde el inicio de los tiempos hasta el final.

Jesús también dijo palabras de consuelo a Dimas, el buen lardón quien fue crucificado junto a Él pero fue quien lo defendió de las mofas del lardón que estaba al lado de Cristo. La simple petición de Dimas fue: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino”. “En verdad te digo”, le dijo a Dimas, “hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

No es raro hoy en día que los cristianos seamos ridiculizados de manera similar. El padre Cantalamessa describe esto como “la hostilidad, del rechazo y a menudo del profundo desprecio con que no sólo los cristianos, sino todos los creyentes en Dios son vistos en amplias capas de la sociedad, en general los más influyentes y que determinan el sentir común”.  Cuando eres considerado tonto por tu fe, -así como Jesús por aquellos que lo ridiculizaron mientras colgaba en la cruz- deja que tu amor por ellos sea genuino.

En lugar de perdernos en la autocompasión y amargura, si pedimos a Jesús un corazón como su Sagrado Corazón, entonces nos llenaremos con lo que el padre Cantalamessa llama “profunda compasión y tristeza espiritual, la de amarlos y sufrir por ellos; hacerse cargo de ellos delante de Dios, como Jesús se hizo cargo de todos nosotros ante el Padre, y no dejar de llorar y rezar por el mundo”.

En la noche de la Última Cena, un día antes de que fuera crucificado, Jesús aseguro a sus discípulos que no los dejaría huérfanos: “y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros.” Juan 14 16,17.

Sin la gracia de Dios es imposible tener un corazón dispuesto  y un amor desinteresado por los demás. Mientras que te aproximas al Jueves, Viernes y Sábado Santo de este año, pídele a Dios Padre que te llene con el Espíritu Santo y que forme tu corazón para que puedas amar genuinamente. Ora para tener la gracia de amar como Jesús amó.

No seas, como dice el Papa Francisco, parte del grupo de “cristianos aparcados: cristianos: se estacionan. Cristianos enjaulados que no saben volar con el sueño a esta bella cosa a la que el Señor nos llama”. Mejor, permitamos que el poder de Espíritu Santo transforme nuestros corazones, nuestras mentes y nos mueva a amar a otros genuinamente.

Con la salvación que Jesús ganó para nosotros y el derramamiento de los dones del Espíritu Santo, podremos vivir la Resurrección con gozo y gratitud permanentes y edificar el Reino de Dios en la tierra.

Próximamente: ¿Por qué soy católico?: Por la Biblia

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La Biblia es más católica de lo que creemos. Muchas personas no saben que no fue la Iglesia la que nació de la Biblia, sino la Biblia la que nació de la Iglesia, nuestra Iglesia Católica.

¿Por qué soy católico?: Por Jesús

En las primeras décadas del cristianismo, el Nuevo Testamento no existía. Los discípulos predicaban por palabra lo que habían aprendido de Jesús. No fue hasta décadas después de la resurrección que lo escribieron.

En ese tiempo había muchos evangelios y cartas que aseguraban tener inspiración divina.

¿Por qué soy católico?: Porque es la Iglesia que Cristo quiso fundar

¿Cómo es que unos sí llegaron a considerarse “divinamente inspirados” y se incluyeron en el Nuevo Testamento y otros no? ¿Quién decidió cuáles eran verdaderos y cuáles no?

Fue la Iglesia Católica, con la inspiración del Espíritu Santo y la autoridad que Jesús le dio, la que decidió la lista de 27 libros que eran divinamente inspirados del Nuevo Testamento en el año 382 d. C., bajo el Papa Dámaso.

¿Por qué soy católico?: Por el perdón de los pecados

¿Cómo lo hicieron? Los obispos y teólogos de ese tiempo investigaron cuáles evangelios y cartas tenían origen apostólico y compararon su contendido con la Tradición que habían recibido de los discípulos por medio de la palabra. Asimismo, construyeron la lista de 46 libros divinamente inspirados del Antiguo Testamento.

Esta colección de 73 libros, que llamamos “Biblia”, no es solo una colección histórica, sino que contiene el mensaje que todo humano debe saber.

Si no lees la Biblia regularmente, te invitamos a que lo hagas. En ella encontrarás la historia de amor más bella de todos los tiempos. Es como una carta de amor que está dirigida a ti personalmente. Léela si quieres conocer a Jesús y podrás decir con san Pablo: “(Cristo) me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2,20).

¿Por qué soy católico?: Porque Jesús está verdaderamente presente en la Eucaristía

Sabías que…

Esta lista de 73 libros se consideró divinamente inspirada por todo cristiano por más de 1,100 años, hasta que Martín Lutero y sus seguidores se deshicieron de siete libros del Antiguo Testamento en la Reforma Protestante en el siglo XVI. Los católicos aún conservan los 73 libros.