El reembolso de la Colecta Anual del Arzobispo motiva a las parroquias a dar con generosidad

Aaron Lambert

Una donación a la Colecta Anual del Arzobispo (CAA) no solo beneficia a la arquidiócesis y a sus numerosos ministerios y servicios, sino que también beneficia a las parroquias con algo de dinero extra a fin de año.

A través del programa de reembolso, las parroquias que sobrepasen su meta de donaciones a la CAA podrán recibir hasta 50 por ciento de los fondos adicionales.

La meta de cada parroquia para la ACC se formuló tomando en cuenta varios factores, incluyendo el tamaño de la parroquia, el número de familias registradas y la cantidad de donaciones de años previos.

Un reembolso siempre ayuda, sin importar el tamaño de la parroquia. Pero para parroquias más pequeñas como St. Andrew en Wray, este puede ser una bendición muy especial.

El padre Felicien Mbala, párroco de St. Andrew, aseguró sentirse muy feliz cuando recibió una carta de felicitaciones porque su parroquia sobrepasó la meta de la ACC.

“Se nos reconoció, según nuestro tamaño, por haber hecho algo bueno”, el padre Felicien dijo. El reembolso que recibieron benefició al programa juvenil de la parroquia, entre otras cosas. Con solo 300 familias registradas y localizada en una zona rural de Colorado, St. Andrew es una parroquia de pocos recursos, pero el párroco dice con orgullo que son ricos en generosidad.

“Las personas son generosas, saben que es importante”, dijo el sacerdote. “Saben que no son los únicos que están implicados y que su dinero ayudará a otras causas de la diócesis. Son generosos en su pobreza”.

Para el padre Scott Bailey, párroco de Risen Christ, el reembolso que su parroquia ha recibido en los últimos años le ha ayudado a contratar a varios empleados y a acrecentar el ministerio parroquial.

La Colecta Anual del Arzobispo financia alrededor de 40 ministerios en la Arquidiócesis de Denver. El año pasado, solo el 3.7 por ciento del dinero recaudado se invirtió en gastos de operación.

El padre Bailey expresó su gratitud por los empleados del centro pastoral y por la asistencia que brindan a las parroquias y a otros ministerios.

“Es grandioso que los empleados que trabajan ahí, y que son tan apasionados por la fe, estén disponibles para ayudarnos”, aseguró. “Son los expertos en cuestiones de tecnología, y están ahí para apoyarnos si tenemos alguna dificultad.

“Me da alegría saber que la CAA ha estado apoyando con las operaciones del centro pastoral”.

¡Aporta tu donación a la Colecta Anual del Arzobispo hoy mismo!

Visita archden.org /givenow

Foto de Anya Semenoff

Próximamente: “Una persona de la máxima integridad”: Líderes católicos muestran su apoyo a Amy Coney Barrett

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Líderes y académicos católicos han expresado su apoyo luego de que el presidente Donald Trump nominara a la jueza Amy Coney Barrett para llenar el puesto vacante en la Corte Suprema.

Los homenajes a la nominada jueza católica siguieron a la presentación oficial de Barrett en el jardín de la Casa Blanca el sábado por la tarde, después de una semana de especulaciones de que ella era la elección del presidente.

Al anunciar su elección, Trump llamó a Barrett “una de las mentes legales más brillantes y talentosas de nuestra nación”, rindiendo homenaje a Barrett como “una mujer de logros incomparables, intelecto imponente, credenciales excelentes y lealtad inquebrantable a la constitución”, y “eminentemente calificada” para servir en el tribunal más alto de la nación.

Barrett se graduó de Rhodes College antes de recibir una beca completa para la Facultad de Derecho de Notre Dame, donde se graduó como número uno de su clase.

Barrett pasó a ser secretaria del juez Laurence Silberman y del juez de la Corte Suprema Antonin Scalia, antes de dedicarse a la práctica privada. Regresó a la Facultad de Derecho de Notre Dame e impartió clases en 2002 antes de convertirse en profesora en 2010. Actualmente se desempeña en el Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos para el Séptimo Circuito, cargo para el que Trump la nominó en el 2017.

Después de que se anunciara la nominación, el presidente de la Universidad de Notre Dame, el padre John Jenkins, CSC, felicitó a Barrett, diciendo que “el mismo intelecto, carácter y temperamento impresionantes que hicieron de la jueza Barrett una candidata exitosa para la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos le servirá de igual manera a ella y a la nación como Juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos”.

“Es una persona de máxima integridad que, como jurista, actúa ante todo en conformidad con la ley”, dijo Jenkins.

Foto familiar de Amy Coney Barrett, su esposo Jesse Barrett y sus siete hijos: Emma, Vivian, Tess, John Peter, Liam, Juliet y Benjamin. (Cortesía del Jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows / Twitter)

En un artículo del Washington Post, John Garvey, un experto en derecho constitucional de los Estados Unidos y presidente de Catholic University of America, recordó haber conocido a Barrett cuando ella era estudiante suya en Notre Dame Law.

“Después de graduarse de la facultad de derecho, escribí una carta de recomendación de una línea para ella al juez [de la Corte Suprema] Antonin Scalia: ‘Amy Coney es la mejor estudiante que he tenido’, y él fue muy inteligente al contratarla como secretaria”, dijo Garvey.

El obispo Thomas Tobin de la Diócesis de Providence, Rhode Island, también dio la bienvenida al anuncio y dijo en Twitter: “Felicitaciones a la jueza Amy Coney Barrett, ahora nominada a la Corte Suprema. Que Dios bendiga a la jueza Coney Barrett y a su hermosa familia con gracia y paz en los desafiantes días por venir”.

El sábado, el presidente Trump señaló que Barrett recibió apoyo bipartidista durante su confirmación en el Senado en 2017 y que como “una mujer de logros incomparables, intelecto imponente, credenciales excelentes y lealtad inquebrantable a la constitución”, está “eminentemente calificada” para el servicio a la Corte Suprema de la nación.

Los líderes republicanos del Senado han indicado que actuarán rápidamente para programar audiencias de confirmación ante el comité judicial del Senado y llevar la nominación de Barrett a votación completa.

Barrett dijo que “esperaba” trabajar con miembros del Senado durante el proceso de confirmación.

“Haré todo lo posible para demostrar que soy digna de su apoyo”, dijo, aunque admitió que no se hacía ilusiones “de que el camino que tengo por delante sea fácil, ni a corto ni a largo plazo”.

El presidente del comité judicial, el senador Lindsey Graham (R-SC), dijo que espera que las audiencias sobre la nominación de Barret comiencen el 12 de octubre, pero dos miembros demócratas del comité, el senador Mazie Hirono (D-HI) y el senador Richard Blumenthal (D -CON), señalaron que se negarían a reunirse con Barrett antes de las audiencias.

En una declaración enviada a CNA el sábado, el senador Marco Rubio (R-FL), un católico, calificó a Barrett como “una nominada bien calificada y muy respetada”.

“Es por eso que el Senado la confirmó previamente”, dijo Rubio, al tiempo que señaló que la fe católica de la jueza probablemente figuraría durante el proceso de confirmación.

Durante la audiencia de nominación de Barrett en 2017, la senadora Dianne Feinstein (D-CA) la cuestionó sobre su fe y valores personales, diciendo que “cuando lees tus discursos, la conclusión a la que se llega es que el dogma vive fuertemente dentro de ti. Y eso es motivo de preocupación”.

En la última semana, las críticas de los medios se han centrado en la fe católica de Barrett y el tamaño de su familia: tiene siete hijos, incluidos dos niños adoptados de Haití.

El sábado, Rubio llamó a Barrett “una persona fuerte en su fe. Lamentablemente, supongo que mis colegas demócratas y la izquierda radical harán todo lo posible para deshacerse de su personaje y, una vez más, convertir su fe en un problema durante su proceso de confirmación”.

Hablando el viernes, antes del anuncio formal de la nominación de Barrett, el profesor de la Universidad de Princeton, Robert P. George, también destacó el tono anticatólico de muchas de las críticas a Barrett.

“Les daré a los oponentes de Amy Barrett un buen consejo, con la dichosa seguridad de que no lo aceptarán”, dijo George en Twitter.

“No ataquen su fe. No se acerquen. Manténganse a un millón de millas de distancia. Hablen sobre la atención médica, inmigración, clima, cualquier cosa menos la religión. No es su talón de Aquiles; es el suyo”.

Artículo publicado originalmente en CNA y traducido y adaptado por El Pueblo Católico.