Entrevista con la directora de la Oficina de Protección de Niños y Jóvenes de la arquidiócesis

Aaron Lambert

Proteger a los niños debe ser una de las principales prioridades de todas las instituciones y organizaciones que sirven a los jóvenes. En 2002, tras el estallido de un terrible escándalo dentro de la Iglesia, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés) se reunió para crear un Estatuto para la Protección de Niños y Jóvenes, más comúnmente conocido como el “Dallas Charter” o Estatuto de Dallas en español.

Uno de los frutos del Estatuto de Dallas fue el requisito de que todas las diócesis en los Estados Unidos creen una oficina específicamente para mantener a los niños seguros. En la Arquidiócesis de Denver, tenemos la Oficina de Protección de Niños y Jóvenes, que ha sido una parte clave de nuestra diócesis desde poco después de la implementación del Estatuto de Dallas. La Oficina de Protección de Niños y Jóvenes ha capacitado a más de 70,000 adultos para reconocer y denunciar el abuso infantil desde el año 2002, y capacita de 20,000 a 25,000 niños sobre cómo mantenerse a salvo cada año. La oficina es dirigida por Christi Sullivan, quien cuenta con una extensa experiencia en capacitación certificada de protección infantil y ha trabajado en la oficina durante ocho años.

El Pueblo Católico conversó con Christi para darnos una mejor idea de lo que ella y su oficina hacen para asegurarse de que la Iglesia se encuentre entre los lugares más seguros posibles para niños y jóvenes.

El Pueblo Católico: ¿Cuál es la función de la Oficina de Protección de Niños y Jóvenes?

Christi Sullivan: Capacitamos a adultos, niños y adolescentes para que reconozcan y denuncien posibles abusos y negligencias. En el 2003, la primera ronda de clases para adultos capacitó a aproximadamente 20,000 personas. Desde entonces, hemos capacitado a entre 4,000 y 5,000 adultos cada año. Además, también entrenamos a todos los facilitadores que brindan capacitación ambiental segura para adultos. Tengo aproximadamente 250 facilitadores en la diócesis. Proporcionamos un programa que ha sido promulgado por nuestro arzobispo y capacitamos al personal de la parroquia, al mismo tiempo que administramos y mantenemos una base de datos de 80,000 adultos que han sido capacitados desde 2003. También brindamos apoyo y orientación a las más de 160 entidades y organizaciones de la diócesis que trabajan diligentemente para asegurar que se cumpla la política de un ambiente seguro. Estamos disponibles para las personas que tengan preguntas o inquietudes sobre el programa, los informes, la investigación de antecedentes, el Código de Conducta o cualquier preocupación relacionada con la seguridad infantil.

EPC: ¿Cuál es el proceso si alguien tiene una denuncia de abuso?

CS: Si alguien sospecha de abuso o negligencia con un niño, adulto en riesgo o anciano, obviamente deben contactar a las autoridades de inmediato. Si la persona está en peligro inminente, debe llamar al 911. Si no es una situación de peligro inminente, debe llamar al 844-CO-4-KIDS cuando un niño esté involucrado o a la oficina de servicios de protección para adultos del condado.

EPC: ¿Cómo interviene y ayuda su oficina?

CS: Si están hablando conmigo, lo más probable es que sea una inquietud potencial sobre alguien que es empleado o voluntario dentro de la arquidiócesis. Una vez que se hace el informe correspondiente a las autoridades, pedimos que se reporte a nosotros. Posteriormente hacemos un seguimiento apropiado y cuando las autoridades hayan terminado su investigación, realizamos nuestra investigación para luego tomar las medidas apropiadas, incluyendo un despido si es necesario. Además, si hay alguien que solo necesita hablar sobre cualquier tipo de situación de abuso o negligencia, nuestro coordinador de asistencia a las víctimas, Jim Langley, está disponible. La asesoría de St. Raphael Counseling a través de Caridades Católicas también está disponible para ayudar a las personas.

EPC: ¿Cuál es el proceso para alguien que quiere recibir la capacitación de ambiente seguro?

CS: Cualquier persona puede ir a un entrenamiento de ambiente seguro de la arquidiócesis, no tiene que ser católico. Las clases disponibles se pueden encontrar en el sitio web, archden.org/safe-environment-training-classes. Creo que en este momento tenemos alrededor de 20 clases en los próximos 30 días y también se ofrecen en español.

EPC: Cuéntame sobre el programa que ofrecen.

CS: Pronto tendremos un nuevo programa más actualizado y vigente. La información del programa actual sigue siendo increíblemente relevante: los pedófilos no han cambiado su modo de proceder. Pero el nuevo programa se ampliará e incluirá aspectos como la seguridad en Internet, el acoso escolar, concientización del suicidio y otras áreas de seguridad que preocupan a las familias, los padres, los mentores y los ministerios. También proporcionará capacitación para denunciar el abuso y negligencia de adultos y ancianos en riesgo.

EPC: ¿Es requerida esta capacitación en las escuelas públicas?

CS: La capacitación de un ambiente seguro no es requerida en las escuelas públicas de Colorado. El programa ha estado disponible para las escuelas durante aproximadamente los últimos tres años, pero que yo sepa, el único distrito escolar que eligió usarlo es Adams 12. Las escuelas públicas de Aurora recién comenzaron a capacitar a maestros este año con su propio programa personalizado, pero aún no incluye a padres y estudiantes, ya que todavía lo están formulando para estos grupos.

EPC: Así que esto ha sido una norma en la Iglesia Católica y las escuelas católicas durante los últimos 17 años.

CS: Sí.

EPC: Y para todas las otras escuelas en el estado, ni siquiera es obligatorio.

CS: No, no lo es. En el 2015, Colorado presentó SB 15-020, una versión de lo que comúnmente se conoce como la Ley de Erin. La versión completa de la ley no se aprobó como se presentó, lo que habría requerido capacitación en ambiente seguro para estudiantes, maestros y padres. Después de las audiencias del comité, la versión final de la ley permitió un nuevo puesto de Especialista en Prevención del Abuso Sexual Infantil en el Centro de Recursos de Seguridad Escolar de Colorado y se publicó un folleto de referencia que enumera los programas disponibles, pero la versión de la ley que se aprobó no requiere que los distritos escolares y las escuelas charter incluyan una capacitación de ambiente seguro.

Para aprender más sobre la Oficina de Protección de Niños y Jóvenes o asistir a una clase de capacitación de “ambiente seguro”, HAZ CLIC AQUÍ.

Próximamente: Una profesión a puerta cerrada: “Dios me pidió desprenderme de todo”

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Estaba postrada frente al altar con su vestido blanco, pero no en la iglesia que había soñado ni del modo que ella había imaginado. Aun así, después de tantos años de espera e innumerables noches de oscuridad, Lara estaba a punto de realizar el sueño más profundo de su corazón: entregarse a Jesús por toda la eternidad.

Fue así como Lara Montoya hizo su profesión perpetua en la Fraternidad Mariana de la Reconciliación el pasado 31 de mayo, Domingo de Pentecostés: en una humilde capillita en Perú y con pocas hermanas de comunidad presentes debido a las restricciones por la pandemia del coronavirus.

La nueva profesa -que en sus años de formación ejerció varios oficios apostólicos en Denver, incluyendo 10 años como periodista en El Pueblo Católico-, siempre imaginó que se entregaría completamente a Jesús en una bella catedral, ante la presencia de sus familiares, amigos y el obispo local, por ser ese un día tan especial. Sin embargo, Dios tenía otros planes, y la llevó por un camino de desprendimiento que le ayudaría a entregarse completamente a él y experimentar cómo Dios siempre cumple sus promesas.

Lara Montoya, quien del 2005 al 2015 ejerció como periodista en El Pueblo Católico, hizo su profesión perpetua en la Fraternidad Mariana de la Reconciliación el pasado 31 de mayo en Perú. (Foto provista)

El primer desprendimiento con relación a su profesión perpetua llegó a solo tres semanas de esta. “Se me heló el corazón”, afirmó Lara al escuchar que Perú había ordenado el confinamiento por el coronavirus. “Una de las cosas que siempre le pedía era que mis papás estuvieran presentes, y eso significaba que quizá mis papás no podrían venir.”

A los pocos días se anunció el cierre de los aeropuertos, lo que confirmó su temor, y al poco tiempo se le comunicó que tendría que celebrarse con muy poca gente: habría que elegir a solo 20 personas. Así llegó el segundo desprendimiento, pues ella siempre había soñado hacer su profesión rodeada de todos sus seres queridos.

Aunque era doloroso aplazar este evento que había esperado con ansias por tantos años, un rayo de esperanza de poder tener a su familia presente aparecería brevemente cuando le avisaron que su profesión tendría que esperar. No obstante, la situación no mejoraba, lo que al final la llevó a hacer su profesión en la humilde capilla del pueblo donde vive con su comunidad, sin el obispo y sin familiares o amigos. Ese fue el tercer gran desprendimiento que Jesús le pidió antes de su profesión.

Debido a la pandemia del coronavirus, Lara tuvo que hacer su profesión perpetua en la humilde capilla del pueblo donde vive con su comunidad. (Foto provista)

“Cuando esto pasó me quedé solita y dije: ‘Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Por qué has permitido que esto se prolongue tanto? ¿Qué estás haciendo en mi corazón?”

Fue entonces que recordó un sueño que tuvo años atrás cuando contemplaba pedir la profesión perpetua por primera vez. Este sueño profético le ayudaría a ver todo lo acontecido desde la Divina Providencia.

Un sueño con Cristo

“Soñé que escribía mi carta a la superiora para pedir la profesión perpetua, y ella me decía: ‘Sí, pero la harás en tres días’. Y yo decía: ‘¡Qué hago!’ No tenía ni iglesia, ni vestido, ni anillo, nada”, recordó Lara. Entonces tuvo que conseguir a otro sacerdote y hacerla en la pequeña iglesia de su pueblo natal. Por si fuera poco, en su sueño nadie asistió a la ceremonia; después de la profesión no había una sola persona para felicitarla.

“Yo estaba sola en una esquina de una iglesia sencilla y estaba triste. En eso se me acercó el Señor y me preguntó con mucha ternura: ‘Lara, ¿por qué estás tan triste?’ Yo empecé a quejarme: ‘Mira esta iglesia sencilla, no tengo vestido, no hay obispo, no hay nadie; este día es tan horrible…’ Entonces él me miró y me dijo solamente esto que atravesó mi alma hasta el día de hoy: ‘¿Por qué estás haciendo esto, por todas estas cosas o por mí?’”.

Lara aseguró que todos los contratiempos y dificultades que experimentó an su camino hacia la profesión perpetua le mostraron que Dios siempre escucha las súplicas de su pueblo. (Foto provista)

Al despertar, Lara se dio cuenta de que no estaba lista para hacer su profesión perpetua: “Me importaban mucho esas cosas”, aseguró, “y a mí siempre me ha dado mucho miedo no darle un corazón puro a Jesús”. Pero nunca se imaginó que ese sueño de muchas maneras se convertiría en realidad. Sus largos años de espera hasta finalmente poder hacer su profesión perpetua y las largas noches de sufrimiento por enfermedad y muchas otras razones la llevarían por un camino de “desprendimiento tras desprendimiento”, hasta dejarla solo con los más profundo y esencial en el día de su profesión: el deseo de comunión con Jesús.

“El corazón es como una cebolla y conforme vas pelando la cebolla, vas entrando cada vez más a lo que esconde las huellas de divinidad en tu alma. El Señor me obligó a pelar la cebolla,” dijo Lara con una sonrisa. “Así me fui quedando con lo más hondo, y eso quedó al desnudo”.

El gran día

Así se presentó Lara el día de su profesión: con la inmensa alegría de al final hacer su sueño realidad, de unir su corazón al de Cristo, realidad que se manifestó en su deslumbrante sonrisa.

A pesar de haberse realizado en una humilde capilla y sin la presencia de sus familiares, para Lara lo más esencial era entregarse completamente a Jesús. (Foto provista)

“En el día de mi profesión perpetua todo se ha aclarado; la luz del Espíritu Santo me ha permitido leer mi recorrido vocacional con una nueva perspectiva,” aseguró Lara. “Ese día entendí el gran ‘para qué’: ¿para qué tan larga espera que comprendió un largo costo de sufrimiento, no solo por la espera, sino porque en ese tiempo de espera todo se puso a prueba?”

“Y esto es lo que pienso: el gozo que sentí en ese día fue tan, pero tan profundo y enorme que creo que no lo hubiera sentido de ese modo si antes no hubiera saboreado las aristas más amargas de mi vocación”.

Por ello en el discurso después de su profesión pudo decir: “Hoy siento que el Señor ha cumplido todas sus promesas… El Señor cumple tus sueños y hoy a cumplido los míos de una manera muy misteriosa.”

Jesús la llevo de “desprendimiento en desprendimiento” hasta que lo único que quedó fue su verdadero deseo de comunión con Cristo. (Foto provista)

No era un día soleado, como ella había pedido, pero aún así el verdadero sol que es Jesús “ardía” en su pecho. No estaban sus padres, familiares y amigos, pero aún así habían visto la ceremonia “en primera fila”, junto a más de mil personas de diversas partes del mundo que se unieron a la transmisión en vivo, y a las que Lara dirigió unas palabras de agradecimiento, incluyendo a las personas de Denver que recuerda con tanto afecto.

“Señor, cómo deseo ser un libro abierto… un libro que cante tus maravillas, un libro que esté a disposición de los demás”, concluyó Lara, refiriéndose a la historia de su vida. “Que quien desee pueda acercarse a leer tus maravillas y cantarte también himnos de alabanza, porque inmensa es tu misericordia”.

Lara agradeció a todas las personas que han marcado su vida, incluyendo a las personas de Denver, a quienes recuerda con un cariño especial. (Foto provista)

De esta manera, con el anhelo de unirse definitivamente a su Amado después de esta vida, Lara se dio cuenta de que en medio de tantas pruebas Cristo la había transformado para ese día de su profesión, en el que lo más esencial estuvo presente: Jesús mismo y su ardiente deseo de entregarse completamente a él.