Estuve en Notre Dame el día antes del incendio

Escritor Invitado

Tuve la bendición de estar de en la catedral Notre Dame de París el pasado Domingo de Ramos como parte de una peregrinación a los Santuarios Marianos en Europa organizada por la madre Adela Galindo, fundadora de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María. Yo sentía que tenía que ir y este fue un regalo que me hicieron mi esposo y mis hijos. En cada lugar la hermana Adela nos da muchas meditaciones. Siento que estoy en un mega – retiro.  

Llegamos allí con el grupo de peregrinos a las 9 a.m. y la fila para entrar no era tan grande pero cuando salimos, la cola ya era de unas tres cuadras. La Catedral es impresionante, imponente. 16 millones de personas la visitan anualmente. Me daba gusto en mi corazón sentir cómo un edificio católico, que tiene a Jesús vivo en la Eucaristía, atrae a tanta gente 

Me impresionó que en la entrada principal arriba está Jesus ahí en el centro y todo lo demás esta en torno a Él.  

Allí te preguntas de dónde salió la inspiración para hacer un edificio así y, al mismo tiempo, piensas que tantas personas entran solo para admirar el arte o la arquitectura, pero que, de alguna manera, Dios está atrayendo al mundo hacia Él.

Notre Dame es como una Biblia abierta, pues está decorada con tallas de madera policromadas que relatan los episodios de la vida de Jesús, desde su nacimiento hasta la Pasión, Muerte y Resurrección 

Otra de sus grades joyas es el órgano. Estaban tocando cuando fui y sentí un sonido hermoso y a la vez imponente. Uno se ve pequeño ante tanta belleza no solo para los ojos sino también para los oídos.  

Fotos provistas

Y mientras la visitábamos, avanzamos lentamente porque todo el mundo está admirando la belleza de todo ese arte. Dentro de Notre Dame puedes ver pequeñas capillas donde hay esculturas de reyes y de santos. Te encuentras todo lo bello de la fe católica y de la historia de Francia. Me sorprendió la enorme cruz de oro al fondo que no se quemó. Junto a esa cruz está la capilla del Sagrado Corazón donde está expuesto el Santísimo Sacramento.  

Aunque muchas personas pasan admirando la belleza de este lugar, lamentablemente son pocas las que se detienen a rezar. Nuestro grupo estuvo orando y haciendo reparación al Sagrado Corazón de Jesús.  

El Lunes Santo, al día siguiente de visitar Notre Dame supimos del incendio cuando íbamos en el bus hacia Bélgica y aunque no teníamos internet, uno de los peregrinos que sí tuvo se enteró, nos contó y nos mostró algunas imágenes del incendio. Me dio mucha tristeza porque este es un lugar nuestro, es católico y es también patrimonio de la humanidad. Me dolía pensar que allí estaba el cuerpo de Cristo y otras reliquias de la Pasión del Señor 

Todos estábamos consternados y a la vez pensando que fuimos de los últimos grupos y de los pocos que estuvimos orando a Jesús Eucaristía y empezando la Semana Santa. Empezamos a rezar un rosario de la Divina Misericordia para que pudieran apagar el incendio. Me conmueve pensar que pudimos haber estado ahí dentro, en cuánto caos se hubiera generado si la Notre Dame se hubiera incendiado cuando las personas estaban visitando este lugar. También doy gracias a Dios que finalmente el cuerpo de Cristo, la cruz, el altar y las reliquias de su Pasión estuvieron a salvo. Y me hizo pensar finalmente que, aunque las llamas pueden consumir un edificio tan majestuoso, nada podrá quemar la belleza de la fe que da sentido a nuestras vidas.  

*Ana vive en Denver, enseña Sagradas Escrituras en la parroquia Holy Rosary, voluntaria de Centro San Juan Diego y concluyó recientemente sus estudios de licenciatura en Ciencias Religiosas gracias a un convenio de la universidad Anáhuac y Centro San Juan Diego.  

  

Próximamente: Obispos de Estados Unidos: Cierre del programa de refugiados es “preocupante”

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Por: ACI Prensa

El presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), Mons. Joe S. Vásquez, calificó de “preocupante” si son ciertos los recientes informes sobre grandes recortes a los programas de reubicación y asilo de refugiados en el país.

El medio Politico.com informó que el Gobierno de turno estaba considerando recortar el límite anual de refugiados para el 2020 a “cero” o a números muy reducidos, es decir, entre 10 mil y 3 mil personas. Esto representa el número total de refugiados que podrían ingresar a los Estados Unidos en el próximo año fiscal.

“Este informe reciente, si es cierto, es preocupante y está en contra de los principios que tenemos como nación y como pueblo, y tiene el potencial de terminar por completo el programa de reubicación de refugiados”, dijo el 19 de julio Mons. Vásquez.

Los informes fueron filtrados a Politico.com por tres individuos cercanos a las recientes reuniones de los funcionarios de seguridad.

Estas cifras representarían una disminución dramática con respecto al límite del 2019: de 30 mil refugiados. En 2018, el límite fue de 45 mil y en 2017 fue de 50, mil. De acuerdo con los datos del Instituto de Políticas de Migración, reportados por el Washington Post, antes de la presidencia de Donald Trump, el límite de inmigración generalmente se estableció, desde la década de 1990, entre 70, mil y 80 mil.

Mons. Vásquez dijo que estaba preocupado por los informes de recortes cuando “el mundo está en medio de la mayor crisis de desplazamiento humanitario en casi un siglo”.

“Me opongo firmemente a cualquier otra reducción del programa de reubicación de refugiados. Ofrecer refugio a aquellos que huyen de la persecución religiosa y de otro tipo ha sido la piedra angular de lo que hizo a este país un lugar fantástico y de bienvenida. La eliminación del programa de reubicación de refugiados los deja en peligro y mantiene a sus familias separadas en los continentes”, sostuvo el Prelado.

El también Arzobispo de Austin señaló que los refugiados ya se someten a un intenso proceso de investigación que a menudo dura entre un año y medio a dos años, e incluye entrevistas extensas y verificación de antecedentes.

“Muchos de estos refugiados tienen vínculos familiares aquí y rápidamente comienzan a trabajar para reconstruir sus vidas y enriquecer sus comunidades”, agregó.

“Como dijo el Papa Francisco, debemos trabajar por la ‘globalización de la solidaridad’ con los refugiados, no por una globalización de la indiferencia. En lugar de cerrar el programa, deberíamos trabajar para restaurar el programa a sus normas históricas de una meta anual de reubicación de 95 mil”, concluyó Vásquez.

A principios de este mes, el Gobierno publicó un nuevo reglamento para los solicitantes de asilo, que establece estos deben probar que también buscaron protección en al menos otro país antes de llegar a Estados Unidos.

La medida, filtrada a Politico.com, parece estar dirigida a la ola de migrantes de los países de América Central, que pasan por México para llegar a la frontera de Estados Unidos.

Trump ha convertido el aumento de las restricciones y regulaciones de inmigración en la piedra angular de su campaña de reelección presidencial de 2020.

El tope final para el número refugiados del año fiscal 2020 se anunciará en septiembre.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA

Foto de David Ramos | CNA