Fe y baloncesto en la noche de familias católicas

Aaron Lambert

Por cuarto año consecutivo, los Denver Nuggets organizan la Noche de Familias Católicas en el Pepsi Center el próximo sábado 25 de febrero, cuando compitan contra el Houston Rockets en el juego de temporada regular.

Como el año pasado, el arzobispo Samuel Aquila será el invitado especial en esta noche de juegos, y los jóvenes católicos de la arquidiócesis tendrán la oportunidad de estar directamente involucrados con el juego.

La Noche de Familias Católicas fue organizada originalmente en el año 2013 por Gold Grown Foundation CEO y Denver Nugget Bill Hanzlik, junto con Jeff Stemper, de Saint Sebastian Project (una organización sin ánimo de lucro que da ayuda financiera a los colegios católicos de Denver) Tom Sauer y Mark Strawbridge, director de Denver Catholic Schools Athletic League.

Una parte de las ganancias que se obtengan de la noche de familias católicas estará destinada a para el proyecto San Sebastián, el cual inició en Los Ángeles en 2008 y en Denver en 2011. El año pasado, la noche de Familias Católicas recolectó $9.000 para este proyecto.

Las subvenciones que ofrece el proyecto Saaint Sebastian ofrecen nuevos uniformes de deporte, así como los equipos necesarios para las escuelas. Sin embargo, ellos también ofrecen becas destinadas a los niños matriculados en los programas atléticos. Stemper dice que muchas familias tienen dificultades en solventar estos costos, y algunas veces se ven forzados en sacar a sus hijos de los programas de deporte, simplemente porque no pueden pagarlos.

“Tenemos un aproximado de 18 escuelas en las cuales se ayuda usualmente en el área metropolitana de Denver”.

La escuela católica Annunciation en Denver es un ejemplo. El Proyecto Saint Sebastian le brinda asistencia económica pagándole algunas cuotas para actividades deportivas. Otros colegios que reciben ayuda son la escuela jesuita Arrupe, a la que compraron uniformes nuevos para el equipo de fútbol y la escuela Saint Francis de Sales a la que compraron un nuevo vídeo marcador para los campeonatos.

Denver Nuggets vs. Houston Rockets

Domingo Feb. 25, 6 p.m.
Pepsi Center
1000 Chopper Cir. Denver, CO

Boletos: Lower/club level: $55, Upper level: $18 Compras: www.nuggetstix.com/1718cfn

Contacto: mark.strawbridge@goodsheperddenver.org

 

Próximamente: ¿La Virgen María murió antes de ser asunta al cielo?

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

La señora Licet García envió esa pregunta a la página web de El Pueblo Católico. Tú también puedes escribir tus dudas de fe a elpueblo@archden.org

En su constitución apostólica Munificentissimus Deus (“Benevolísimo Dios”), el Papa Pío XII definió en 1950 el dogma de la Asunción de Santa María al cielo.

En ese documento, el papa aseguró que “la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste”.

Sin embargo, este dogma no especifica si Santa María murió y luego resucitó. Pío XII no pretendió negar el hecho de la muerte; pero tampoco juzgó oportuno afirmar, como verdad que todos los creyentes debían admitir, la muerte de la Madre de Dios.

Dentro de la Iglesia han existido dos tradiciones. Algunos teólogos han sostenido que la Virgen fue liberada de la muerte, tuvo solo una dormición y luego pasó a la gloria celeste. Otros sostienen que María sí murió, luego resucitó y después fue asunta al cielo. “Si Cristo murió, sería difícil sostener lo contrario en lo que se refiere a su madre”, dijo San Juan Damasceno.

“Cristo, con su muerte venció el pecado y la muerte”, dice el papa Pío XII en la constitución Munificentissimus Deus. Lo cual demuestra que “Cristo ha sido regenerado sobrenaturalmente con el bautismo”. Por otro lado “Dios no quiere conceder a los justos el pleno efecto de esta victoria sobre la muerte sino hasta el fin de los tiempos”. Por ello los cuerpos de los justos se descomponen y solo el último día se reunirá cada uno con la propia alma gloriosa. Dios, sin embargo, eximió a la Virgen María de esta ley. “Ella por privilegio de todo singular ha vencido el pecado con su inmaculada concepción, pero no fue sujeta a la ley de reposar en la corrupción del sepulcro ni tuvo que esperar la rendición de su cuerpo hasta el fin del mundo”, dijo Pio XII.

Pero ¿qué es resucitar? No es volver de nuevo a esta vida terrenal. La muerte es la consecuencia del pecado. Alma y cuerpo se separan y el cuerpo cae en la corrupción, mientras que su alma va al encuentro con Dios, en espera de reunirse con su cuerpo glorificado.

Todas las personas resucitarán: “No se admiren de esto, porque va a llegar la hora en que todos los muertos oirán su voz y saldrán de las tumbas. Los que hicieron el bien, resucitarán para tener vida; pero los que hicieron el mal, resucitarán para ser condenados”. (Jn 5, 28-29).  Cristo resucitó con su propio cuerpo (cuerpo glorificado): “Vean mis manos y mis pies: ¡soy yo mismo! Tóquenme y miren: un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo.” (Lc 24,39). María, por privilegio especial como favor de Dios, en virtud de ser la Madre del Hijo de Dios y haber sido concebida sin pecado, al ser asunta al cielo goza de los beneficios de la resurrección y entra en el cielo ya con su cuerpo glorioso. Lo que obtendremos nosotros si algún día nosotros también alcanzamos la salvación.

Para los católicos la muerte es solo el paso de esta vida temporal a la continuación en la vida eterna. La mayoría de las personas tiene un concepto equivocado de lo que es la muerte y piensan que es el fin de todo, es la ausencia de vida y la ven como algo negativo, pero a lo que nosotros llamamos muerte es la transición de esta vida temporal que tenemos aquí en la tierra a la vida que es para siempre y, como dice el prefacio I para los difuntos del Misal Romano: “para los que creen en ti Señor la vida solo se transforma, no se acaba y disuelta nuestra morada terrenal se nos prepara una mansión eterna en el cielo”.

Los católicos creemos que al final de los tiempos resucitaremos todos. Creemos que del mismo modo que Cristo ha resucitado de entre los muertos, y vive para siempre, de la misma manera los justos vivirán para siempre con Cristo resucitado y que Él los resucitará en el último día: “Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día” (Jn 6, 39-40).

“¡Y Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos!” (Mc 12,27). Jesús une la fe en la resurrección a la fe en su propia persona: “Jesús le dijo entonces: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees esto?” (Jn 11,25).