Fieles católicos seguirán luchando contra polémico proyecto de ley de educación sexual

Vladimir Mauricio-Perez

Tras casi 10 horas de debate y más de 300 testimonios, el comité de la Cámara de Representantes de Colorado votó 7-4 para aprobar el polémico proyecto de ley sobre la educación sexual el miércoles, 30 de enero.

Varias salas extras de espera fueron necesarias para sentar a los cientos de personas que llegaron a testificar a favor y en contra de la propuesta HB 19-1032.

El proyecto de ley requeriría que las escuelas públicas y concertadas (charter) que eligieran implementar un programa de educación sexual, siguieran ciertas normas de “educación sexual comprensiva”. Estas incluirían enseñar que la abstinencia es equivalente al sexo con protección; si se llegara a enseñar sobre las consecuencias del embarazo, se instruiría sobre el aborto, la adopción y la paternidad sin favorecer uno en particular; y haría obligatorio la promoción de “la actividad sexual, la sexualidad y la orientación sexual como un aspecto normal del desarrollo humano”.

Padres y personas de fe estuvieron entre los presentes. Ellos esperaron largas horas para expresar su opinión en contra de la propuesta.

“El proyecto de lay específicamente menoscaba los derechos de los padres porque en una sección del documento dice que los maestros tendrían el derecho de hablar sobre la sexualidad de género fuera del programa”, dijo Kelsey Buckingham, enfermera, madre de familia y feligrés de la parroquia St. Joseph en Golden. “Aunque la mayor parte del programa habla sobre el consentimiento paterno, pone una brecha que le permitiría a los maestros tener esas conversaciones con mi hijo sin mi consentimiento”.

Entre la ola de personas que esperaron para testificar, los padres que educan a sus hijos en casa o en escuelas católicas igualmente hicieron oír su voz, declarando que a ellos también les afectaría.

“Aunque nosotros educamos a nuestros hijos en casa, tenemos amigos que llevan a sus hijos a escuelas públicas, y eso significa que sus hijos tendrían conversaciones con mis hijos que a mí no me gustaría, si aprueban esta propuesta. Les arrebataría a los niños su inocencia”, dijo Stephanie Kelley, madre de cinco hijos y feligrés en la parroquia Holy Name en Sheridan. “Esta propuesta también afecta a todos los padres al remover nuestro derecho dado por Dios de educar a nuestros hijos como consideramos oportuno. Por favor, dejen a los padres ser padres y a los niños ser niños. No pongan herramientas que pueden dañar a nuestros hijos en sus manos antes de que sepan usarlas”.

La Conferencia Católica de Colorado y la Arquidiócesis de Denver también se han opuesto a al proyecto de ley HB-19 1032.

“[El proyecto de ley] requeriría a las escuelas públicas y concertadas (charter) que utilicen, ya sea, un plan de estudios integral de educación sexual que contradice la naturaleza humana y es incompatible con los valores cristianos, o que no proporcione ninguna instrucción sobre sexualidad en absoluto”, dijo el arzobispo de Denver Samuel J. Aquila en una carta escrita a todos los fieles de la arquidiócesis. “Sabemos que Dios nos hizo hombres y mujeres, a su imagen y semejanza, pero este plan de estudios integral que la mayoría de las escuelas probablemente adoptará, enseñará a niños inocentes que esto no es cierto”.

Asimismo, el padre Daniel Nolan, vicario de la parroquia Our Lady of Mount Carmel en Littleton, testificó la noche del miércoles. Sus comentarios sobre la sexualidad humana se vieron desafiados por Brianna Titone, quien formó parte del grupo de representantes y se considera una mujer transgénero. Titone le preguntó: “Como sacerdote católico, ¿usted se está absteniendo de tener sexo?”

La pregunta causó una reacción de desaprobación en la mayor parte de las personas presentes en la sala, pero el padre Daniel replicó bromeando: “Es cierto que soy un hombre bastante guapo”.

Titone prosiguió: “Le hago otra pregunta, que es mi punto principal: ¿Cómo se hizo un experto en el tema [de la sexualidad]?”

El sacerdote respondió con calma: “Escucho confesiones”. La respuesta causó un estallido de aplausos por parte de la audiencia que la señora presidenta se vio obligada a silenciar.

El representante Mark Bailey, quien públicamente se opuso a la propuesta de ley llamándola “una violación de la Primera Enmienda” por su supresión de la religión en los distritos escolares, argumentó que la frase “relaciones sanas” tenía consecuencias problemáticas para los padres.

“En el fondo, de esto se trata: de que los padres tengan el derecho de definir para sus hijos qué es una ‘relación sexual sana’”, aseguró. “¿Es nuestro papel como estado determinar en qué consta una ‘relación sexual sana’ en vez de dejar a los padres definirlo para sus hijos?”

En una declaración similar, Stephanie Currie, representante de Family Policy Alliance, dijo: “Los padres, no el estado, tienen el derecho inalienable y constitucional de la crianza moral de sus hijos. Esto significa que los padres deben tener el derecho de definir los confines de lo que ellos consideran una relación sana y saludable”.

De igual manera, otros padres y líderes religiosos testificaron que el proyecto de ley impulsaba la ideología de género a expensas de las creencias religiosas y los valores tradicionales.

“Entidades no elegidas del Estado de Colorado ya han demostrado animosidad contra personas de fe y posturas sobre el matrimonio y la sexualidad”, puntualizó Jeff Johnson, un padre cuyos hijos asisten a una escuela concertada. “Este proyecto de ley ha intentado inculcar en los estudiantes creencias ideológicas específicas sobre la sexualidad y las relaciones. Esta ideología no está fundada en la ciencia… La orientación sexual y la identidad de género no son realidades científicas mesurables o separadas. Son modelos sociales en deterioro, y eso es lo que este proyecto de ley está forzando en nuestras comunidades locales”.

Aunque un gran número de opositores de la propuesta se entristecieron al ver la primera aprobación del proyecto de ley a pesar de la gran oposición, muchos católicos dicen estar decididos a continuar luchando en contra de esta, ya que aún necesita la aprobación de toda la Casa de Representantes y del Senado de Colorado.

“Me impresionó ver la participación de tantas personas que estuvieron en contra”, dijo Kelsey. “Solo espero que los legisladores consideren el hecho de que tantas personas están expresando su preocupación al respecto. Espero que puedan tomar eso en cuenta, ya que están representando al público”.

 

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