Fieles de St. William esperaron la venida del Espíritu en oración

Estuvieron en vigilia toda la noche

Una de las bendiciones más grandes que he tenido como Director Espiritual y Capellán de la Renovación Carismática en la Arquidiócesis es el poder orar y alabar con tanta gente de los grupos de oración.

El pasado sábado 18 de Mayo, nos reunimos varios de estos grupos en mi parroquia St.William, en Fort Lupton, para celebrar Pentecostés en una vigilia que comenzó desde las 9:30pm hasta las 6:00am del domingo 19 de Mayo.

Muchos pensarían que estamos locos, ¿para qué quedarse tanto tiempo despiertos? La respuesta en realidad es muy sencilla: Para alabar a Dios y para recibir su bendición a través de la acción del Espíritu. No niego que aparentemente es difícil el pensar que uno pueda estar despierto por tanto tiempo sobre todo cuando se ha trabajado durante todo el día; pero cuando se esta con Dios verdaderamente las horas pasan volando y ni cuenta se da uno del tiempo. Además es hermoso ver como tanta gente a pesar del cansancio físico están dispuestos a llenarse con esa fuerza que solamente Dios les puede otorgar.

En lo personal, me impactó mucho ver como un niño de más o menos unos 7 años estuvo despierto y jamás mostró signos de cansancio, por el contrario mostraba una alegría y bailaba con las alabanzas con tanto gusto, que el solo verlo te llenaba de energía. Encontramos en los Hechos de los Apóstoles que los discípulos de Jesús después de la Ascensión se prepararon en oración para recibir el Espíritu Santo. De la misma forma, 400 personas nos reunimos con ese mismo objetivo.

Dentro de las distintas actividades de esta vigilia de oración, ocho coros de los distintos grupos de oración estuvieron participando con sus cantos y alabanzas. No sólo se reflejó la gran actitud de los coros para participar juntos sino que con sus propios estilos y gran alegría hicieron del evento una gran oportunidad para orar.

Por otro lado, tuvimos la bendición de tener como invitada especial a la hermana Claribel Mercier, de la comunidad de los Siervos de Cristo Vivo de Miami, quien en su predica nos hizo reflexionar sobre el cómo tenemos que estar abiertos a la acción de Dios a través del perdón. Asimismo, Claribel nos ayudó a entrar en la oración con varios cantos meditando particularmente en la confianza que debemos tenerle al Señor.

Alrededor de la media noche tuvimos nuestra misa de Pentecostés en la que toda la gente presente mostró su gran reverencia y respeto hacia la Eucaristía. Fue una Misa llena de paz y de alegría.

Inmediatamente después de la Misa tuvimos nuestra adoración al Santísimo Sacramento, en la cual pedimos la efusión del Espíritu Santo. Varias personas experimentaron la presencia de Dios de una manera tan especial que no dejaban de alabar a Dios.

Hace algunos años me preguntaba cómo estarían los apóstoles en ese momento al recibir al Espíritu, ahora al ver lo que sucedió en esta jornada de oración veo que al momento en que Dios se manifiesta, lo único que uno puede hacer es orar en gozo y amor.

Abram León, coordinador de la Renovación Carismática nos compartió un tema sobre el discipulado de Jesús.

Pentecostés no es un evento aislado sino que es un momento de oración íntimo que nos acerca más a la Trinidad. Espero que muchos hermanos sigan pidiéndole al Señor que los bendiga, que les de la oportunidad de experimentar su presencia. Yo por mi cuenta no me queda mas que seguir confiando en Dios y seguir proclamando que Cristo esta vivo.

* El P. Mauricio es Párroco de St. William y Director espiritual del Movimiento de Renovación Carismática.

Próximamente: El Evangelio de la Vida- La medicina de nuestros tiempos

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Por el arzobispo Samuel J. Aquila.

Han pasado 25 años desde que San Juan Pablo II lanzó su histórica carta encíclica Evangelium Vitae – El Evangelio de la Vida – que hizo una contribución significativa a la comprensión de la Iglesia de cómo se debe valorar la dignidad humana de cada persona. A lo largo de los años desde su publicación, el mundo ha sido testigo de una erosión constante de las leyes y las creencias sociales comunes que han protegido esta dignidad dada por Dios, desde los cambios a lo que el estado reconoce como matrimonio, la forma en que tratamos a los ancianos, a la continuación destrucción del feto. El Papa Francisco ha unido su voz a esta enseñanza al enfatizar el valor propio de los no nacidos y los ancianos mientras habla fuertemente en contra de nuestra cultura de usar y tirar en todo el mundo.

Siempre he apreciado la naturaleza clara y profética de Evangelium Vitae. De hecho, la amenaza actual del virus COVID-19 será un momento decisivo en cómo nuestra sociedad trata la dignidad de cada persona. ¿“Respetaremos, protegeremos, amaremos y serviremos la vida, cada vida humana” (EV, 5) en la forma en que respondemos, o solo cuidaremos de nosotros mismos? ¿Respetaremos la vida de los ancianos tanto como de los jóvenes?

San Juan Pablo II tiene palabras de sabiduría para nosotros en esta elección: solo en la primera dirección “encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad” (EV, 5). Solo cuando los países siguen el Evangelio de la Vida, vendrá la paz verdadera y duradera.

En una entrevista para El Pueblo Católico, el padre Ángel Pérez subraya que la dignidad y el valor de cada persona tienen su origen en la imagen y semejanza de Dios. Hoy vemos la devaluación de la persona en la implementación generalizada de la creencia de que la verdad es relativa y determinada por cada persona. El Evangelium Vitae advierte que esta forma de acercarse a la vida lleva a las personas a llegar inevitablemente al punto de rechazarse unas a otras como obstáculos en el camino o como herramientas para la autosatisfacción. (Cf. EV, 20).

El padre Luis Granados aborda el aborto y la eutanasia como ideas que actualmente están de moda como principales amenazas contra la vida humana. Algunos han presentado el argumento de que el cambio climático o la inmigración son agresiones contra la vida humana que son tan moralmente graves como el aborto y la eutanasia. Pero estos problemas son cualitativa y moralmente diferentes. Entre las diferencias que resalta están el hecho de que un niño no nacido es inocente, que estos actos implican la toma directa e intencional de la vida, y que matar a los no nacidos, ancianos y discapacitados corrompe el corazón de la persona que quiere o participa en causar su muerte, de una manera que destruir el medio ambiente no lo hace.

La seriedad de estos importantes temas resalta los desafíos importantes que enfrentamos hoy en día. Como dice San Juan Pablo II, “perdiendo el sentido de Dios, se tiende a perder también el sentido del hombre, de su dignidad y de su vida. A su vez, la violación sistemática de la ley moral, especialmente en el grave campo del respeto de la vida humana y su dignidad, produce una especie de progresiva ofuscación de la capacidad de percibir la presencia vivificante y salvadora de Dios” (EV, 21). Hemos visto crecer la obscuridad progresiva especialmente en los últimos 10 años con el suicidio asistido por un médico, la redefinición del matrimonio y algunos obispos, aún más tristemente, ya que deberían saberlo mejor, argumentando que el aborto es un tema preeminente en la votación. .

Como creyentes en la Resurrección y como personas redimidas por Jesús, somos llamados para entrar en esta oscuridad con la luz del Evangelio. En la lectura del Evangelio de Juan el pasado fin de semana, Jesús abrió los ojos del ciego, y muchos están espiritualmente ciegos hoy. Jesús desea abrir sus ojos si ponen su fe en él. Jesús nos enseña: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan. 8:12).

A medida que celebramos el 25 aniversario de Evangelium Vitae, las palabras de cierre de San Juan Pablo II resuenan aún más fuerte: “A todos los miembros de la Iglesia, las personas de la vida y para la vida, hago esta petición urgente, para que juntos podamos ofrecer a este mundo nuestras nuevas señales de esperanza y trabajar para asegurar que la justicia y la solidaridad aumenten y que se afirme una nueva cultura de la vida humana, para la construcción de una auténtica civilización de la verdad y el amor”. En este momento del coronavirus es bueno recordar esta esperanza y continuar construyendo una “civilización auténtica de la verdad y el amor”.

Que nuestra Señora de la Nueva Evangelización interceda por nosotros durante estos tiempos difíciles y nos ayude a estar atentos a la inspiración del Espíritu Santo para ver cómo podemos defender la dignidad de cada persona desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.