Formas simples de lidiar con la ansiedad del coronavirus

Rocio Madera

A medida que el COVID-19 continúa su propagación global y el número de casos continúa aumentando, la ansiedad relacionada con el brote también está en aumento. Aunque sentir ansiedad en respuesta a una amenaza es una reacción humana normal, una ansiedad elevada puede empeorar las cosas.

Jesús dijo a sus apóstoles estresados: “La paz sea con vosotros” (Juan 20:21). Dios siempre trae paz a nuestras almas cuando lo dejamos entrar en nuestras vidas. Es un reconocimiento básico de su control sobre los acontecimientos mundiales y es un acto de rendición.

Olvidemos el coronavirus durante unos minutos e intentemos reducir el nivel de estrés acumulado durante estos últimos días. Las siguientes recomendaciones pueden ayudarte a mantener la calma y lidiar con la ansiedad del coronavirus.

Conéctate con tus seres queridos

Conectarte con amigos y seres queridos a través de chats de video, llamadas telefónicas, mensajes de texto y correo electrónico, realmente puede ayudarte a sentir su fortaleza y apoyo, aunque no estén en persona.

Limita las redes sociales y las noticias

La ansiedad puede desarrollarse a partir de la exposición a los medios. Evita las actualizaciones que podrían estar alimentando tu ansiedad por el coronavirus. Elije una o dos fuentes confiables para actualizarte de las noticias, solo unas dos veces al día. Asegúrate de que tu revisión a las noticias sea breve. Una publicación de un amigo en las redes sociales, que puede que ni siquiera sea precisa, puede aumentar tu ansiedad, y la ansiedad también puede ser contagiosa.

Asegúrate de que tus fuentes de información médica sean creíbles, asi evitaras información errónea sobre el virus y la causa de la enfermedad.

No te subestimes

Muchas personas temen cómo se manejarán si el virus aparece en casa, en el trabajo o en la escuela. Les preocupa cómo podrían hacer frente a una cuarentena, un cierre de guardería o un sueldo perdido. Las mentes humanas son buenas para predecir lo peor. Sin embargo, investigaciones muestran que las personas tienden a sobrestimar cuán gravemente se verán afectados por los eventos negativos y subestiman qué tan bien se enfrentarán y se adaptarán a situaciones difíciles.

Concéntrate en controlar solamente lo que esta en tus manos

Deja de intentar controlar cosas que no están en tus manos. No podemos controlar en qué medida se propagará el brote de coronavirus, si la escuela de nuestro hijo cerrará o si se cancela un evento importante. Los expertos aconsejan a las personas que se concentren en las cosas simples que PODEMOS controlar. Estas cosas incluyen tomar precauciones como lavarse las manos, quedarnos en casa cuando estamos enfermos y evitar las reuniones grupales, especialmente si tenemos problemas de salud o nuestro sistema inmunológico se ve amenazado.

Respira

Participar en una simple sesión de respiración profunda de 5 minutos varias veces al día puede marcar la diferencia. Probablemente alguna vez te han dicho “respira profundamente” cuando te has sentido preocupado o molesto por algo. Esto puede ser útil para calmarte y sentirte refrescado. Respirar profundamente puede ayudarnos a manejar la respuesta de ansiedad a nivel físico, fisiológico y mental. Se recomienda que las personas con ansiedad programen 3 sesiones al día de respiración lenta, profunda y deliberada durante aproximadamente 3 a 5 minutos durante cada sesión. Si no está seguro de cómo proceder con esto, busca en Google algunas técnicas o hasta puedes descargar una aplicación.

Ejercicio

¡Por supuesto, hacer ejercicio! Si te sientes ansioso, tómate un tiempo para salir a caminar o a correr. La clave es encontrar actividades para calmar tu alma y eliminar el coronavirus u otros factores de estrés de tu mente, al menos por ahora. Encuentre una bonita vista de algunos árboles o montañas y disfruta de una caminata o incluso practica tu sesión de respiración allí.

Orar

Por último, recuerda que Dios es el único guía de la historia y debemos poner nuestro cuidado y ansiedad en sus manos. Quiere traer su paz a nuestros corazones. Y, como sabemos, la oración no es un simple acto de relajación, sino un encuentro con una persona, con Dios mismo. Al final del día, él es la fuente de nuestra alegría y estar en comunión con él es nuestro mayor bien.

Próximamente: Domingo de Ramos: Reflexión por Monseñor Jorge de los Santos

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