Independencia de México: Este es el réquiem que escribió un sacerdote para el Cura Hidalgo

Con ocasión de un aniversario más del llamado “Grito de Dolores”, con el que el P. José Miguel Gregorio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga comenzó la guerra de Independencia de México contra el reino español, sirve recordar el réquiem en su memoria compuesto por otro sacerdote.

En diálogo con ACI Prensa, el P. José de Jesús Aguilar, canónigo de la Catedral Metropolitana de México, recordó por qué escribió un réquiem por el Cura Hidalgo, considerado el Padre de la Patria de México, pero cuya memoria no está exenta de controversia.

El P. Aguilar señaló que su composición es “una forma de rendir homenaje al llamado Padre de la Patria y a todos los héroes desconocidos que entregaron su vida para conseguir la independencia de México”.

Esta composición durante muchos años se interpretó semanalmente en la Catedral de México.

“La idea surgió para recordar a quienes visitaban ese recinto que los restos del sacerdote José Miguel Gregorio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga, mejor conocido como Miguel Hidalgo y Costilla estuvieron sepultados en la Catedral junto con los de otros héroes insurgentes”, dijo.

Los cuerpos de esos héroes, señaló, “permanecieron en ese recinto durante más de cien años, desde 1821 y hasta 1925, en que fueron trasladados al monumento a la independencia”.

Nacido en el actual estado de Guanajuato, en 1753, Hidalgo y Costilla se ordenó sacerdote en 1778. El 16 de septiembre de 1810, en la parroquia del pueblo de Dolores, en Guanajuato, arengó a los ciudadanos a revelarse contra el régimen virreinal español.

Con ese gesto, conocido como el Grito de Dolores, comenzó la guerra de Independencia de México, que duraría hasta el 27 de septiembre de 1821, en que las tropas rebeldes entran a la capital del país.

Sin embargo, Hidalgo y Costilla no llegó a ver ese día. Fue capturado el 21 de marzo de 1811 y fusilado el 30 de julio de ese mismo año.

El P. Aguilar explicó que a pesar de que algunos creen que el Cura Hidalgo “murió excomulgado, esto es incorrecto”.

“Es cierto que recibió la excomunión pero, no por haber luchado por la independencia, sino por otras cosas que son causa de excomunión como: entrar sin permiso a un convento de clausura, secuestrar o asesinar a ministros religiosos, abandonar sus deberes sacerdotales y ordenar el asesinato de algunas personas”, precisó.

“Sin embargo, poco antes de ser ejecutado, Hidalgo se confesó y pidió la absolución. Acto con el que, por el arrepentimiento, la misericordia de Dios y el perdón, cesa la excomunión”.

El sacerdote mexicano indicó que “por esta razón, después de ser ajusticiado en Chihuahua, no hubo impedimento para que fuera sepultado en la capilla de San Antonio, dentro de la Iglesia de San Francisco, del mismo lugar. Y tampoco hubo objeción para que, posteriormente, sus restos fueran llevados a la Catedral de México”.

“Es importante mencionar que en aquellos tiempos era imposible que una persona que moría en excomunión fuera sepultada en algún templo”, subrayó.

El P. Aguilar señaló luego que “de acuerdo a la costumbre de la Iglesia que ora siempre por los difuntos, especialmente durante la Santa Misa, tanto en la capilla de San Antonio como en la Catedral Metropolitana siempre se pidió por el perdón de sus pecados y su eterno descanso”.

“Y no solo eso, sino que durante las fiestas patrias se llegó a interpretar el Himno Nacional dentro del recinto catedralicio”.

La composición del P. Aguilar, titulada “Hidalgo, el Hombre”, presenta la vida del Cura Hidalgo relatada en primera persona. Los asistentes, tras observar el fusilamiento del Padre de la Patria, escuchaban en la Catedral de México el canto con el que se pide por su eterno descanso.

Artículo publicado originalmente en ACI Prensa.

Foto: Wikimedia Commons, Public Domain

 

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