JMJ: Jóvenes aceptan el reto de ser influencers de Dios

Foto de L´Osservatore Romano

La Jornada Mundial de la Juventud, Panamá 2019 ha concluido, pero sus frutos apenas están comenzado a manifestarse. Los asistentes reflejaron en sus rostros la felicidad de haber experimentado un cambio impactante en sus vidas. Así fue lo expresado por algunos de los chicos del grupo de cerca de 300 asistentes de la Arquidiócesis de Denver a la JMJ: “Ha sido la mejor experiencia de mi vida”, “Se quedará marcado en mi para siempre”, “Salí enamorado de Dios”.

Algunos de estos jóvenes se mantuvieron en contacto con El Pueblo Católico durante todo el viaje para transmitirnos el ambiente vivido en Panamá.

Así de cerca vieron los jóvenes de la Arquidiócesis de Denver al Papa Francisco en la JMJ de Panama!

Posted by El Pueblo Católico on Sunday, January 27, 2019

El Papa Francisco les da la bienvenida

Jueves 24 de enero. “¡Qué bueno volver a encontrarnos y hacerlo en esta tierra que nos recibe con tanto color y calor! Juntos en Panamá, la Jornada Mundial de la Juventud es otra vez una fiesta, una fiesta de alegría, de esperanza para la Iglesia toda y, para el mundo, un enorme testimonio de fe”. Estas fueron las palabras del Papa Francisco a los jóvenes en la ceremonia de acogida que se realizó en el Campo Santa María la Antigua.

El Papa les recordó la importancia de la unidad: “…sabemos que el padre de la mentira, el demonio, siempre prefiere un pueblo dividido y peleado; es el maestro de la división y le tiene miedo a un pueblo (en) el que aprenden a trabajar juntos. Y este es un criterio para distinguir a la gente: los constructores de puentes y los constructores de muros, esos constructores de muros, que sembrando miedos buscan dividir a la gente. Ustedes quieren ser constructores de puentes”.

“El Papa Francisco con su muestra de amor y de cariño nos motiva a una nueva juventud cansada del actuar de la sociedad, temerosa de pasar a ser adultos y convertirnos en parte de los problemas que ahora afrontamos”, dijo Daniel Palomino, uno de los peregrinos de Colorado feligrés de Our Lady Mother of the Church de Commerce City.

Viernes 25 de enero. Los jóvenes tuvieron un día lleno de actividades y además se unió a ellos el obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez. Después de asistir a la Eucaristía, los jóvenes acudieron al parque del perdón, un parque destinado a las confesiones, donde fueron recibidos por un grupo de sacerdotes y voluntarios que invitaban a los peregrinos a hacer un examen de conciencia y los recibían con alegría al concluir la confesión.

“La emoción por alabar a nuestro padre es tan fuerte que nos unimos sin importar el sexo, color de piel, acento, culturas, etc. En el parque del perdón se [nos] dio la oportunidad de visitar la feria vocacional donde se encontraban alrededor de 300 comunidades religiosas ofreciendo información. Cientos de jóvenes disfrutamos esto”, comentó la peregrina Patricia González, feligrés de la parroquia Queen of Peace.

Sábado 26 de enero. La vigilia con los jóvenes. Los momentos previos al encuentro con el Papa fueron descritos como “cuatro largas horas de espera, calor, sofocación, ataques de pánico o claustrofobia, así como el disgusto de muchos jóvenes”. Sin embargo, “el caos que se creó desapareció con la primera frase de su discurso. Basta solo con el aliento de Dios Padre a través de sus fieles siervos para traernos paz”.

Los chicos expresaron la emoción que sintieron de ver la preocupación del Papa por las necesidades de la Iglesia, los países y la casa común. “Nos invitó a seguir siendo amistosos, jóvenes que sonreímos y que somos reflejo del amor de Jesús. Nos invitó a transmitir el mensaje de unidad y de paz. Nos invitó a iniciar una nueva etapa como jóvenes católicos en la que no solo defendamos nuestra religión sino también defendamos y respetemos nuestra casa. Esa casa que Dios nos regala y que estamos acabando con ella”, comentó Daniel.

El Papa habló a los jóvenes en su idioma, dando un discurso en el cual se refirió a María como la “influencer de Dios”, al hablar del ‘sí’ de María. “Así sorprendió a María y la invitó a formar parte de esta historia de amor. Sin lugar a dudas la joven de Nazaret no salía en las “redes sociales” de la época, ella no era una influencer, pero sin quererlo se volvió la mujer que más influenció en la historia”.

Jóvenes de Denver junto con un grupo de peregrinos del Perú. Foto provista

Domingo 27 de enero. Durante la misa de clausura, que tuvo una asistencia de aproximadamente 700 mil personas, el Papa invitó a los jóvenes a seguir el ejemplo de María de decir ‘sí’ a la misión encomendada por Dios, y les aseguró que la Virgen los acompaña en su caminar. Este mensaje fue muy bien recibido por los jóvenes de la arquidiócesis de Denver quienes, junto al obispo auxiliar, regresan a casa mas motivados y con un corazón que arde en su fe.

“No cabe duda de que el Papa Francisco sabe conectar con los jóvenes. Y es evidente que ellos están listos para acoger su reto de una vida santa, alegre y comprometida. ¡La JMJ de Panamá lo está demostrando! Nuestros jóvenes de Denver han convertido esta experiencia en una fiesta de fe y han renovado su entusiasmo por el Papa Francisco”, concluyó el obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez.

 

Próximamente: La sabiduría de San Benito en nuestros tiempos

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Por el arzobispo Samuel J. Aquila.

“Levantémonos, pues, de una vez; que la Escritura nos exhorta”, nos insta la Regla de San Benito. “Abramos nuestros ojos a la luz… y nuestros oídos a la voz del cielo que todos los días nos llama… ‘Si escuchas hoy su voz, no endurezcas tu corazón’” (Sal 95,8). El 11 de julio, la Iglesia conmemora a San Benito, y sus palabras de hace 1,500 años parecen perfectamente adecuadas para los tiempos desafiantes y cambiantes de hoy.

La Regla de San Benito se escribió alrededor del 530, una época en que el Imperio Romano se había derrumbado y la existencia del cristianismo en Europa estaba amenazada. Dada nuestra situación cultural actual y sus paralelos con su tiempo, creo que podemos encontrar fruto en las enseñanzas de San Benito.

San Benito creció rodeado de una cultura moralmente corrupta, pero con la gracia de Dios vivió una vida virtuosa. Después de pasar un tiempo estudiando en Roma, huyó de su decadencia moral para buscar una vida más solitaria. San Benito vivió la vida de ermitaño durante varios años antes de que finalmente fundara varios monasterios, que se convirtieron en centros de oración, trabajo manual y aprendizaje.

San Benito comienza su regla instando a los monjes a “escuchar atentamente las instrucciones del maestro y atenderlas con el oído de su corazón” (Regla, Prólogo 1). Para nosotros, esto significa establecer un tiempo diario para escuchar al Señor, tanto en la lectura de las Escrituras como en la oración conversacional y la meditación.

Nuestra base segura durante estos tiempos difíciles debería ser la voluntad de Dios para cada uno de nosotros, no los mensajes en constante cambio que nos bombardean en las noticias o en las redes sociales. Para algunos, cada tendencia en línea se ha convertido en una forma de evangelio que debe cumplirse con convicción religiosa. Pero la fe que nos transmitieron los Apóstoles es el único Evangelio verdadero y el único que puede salvar almas. Aunque los tiempos y la tecnología eran diferentes, San Benito entendió la importancia de escuchar “las instrucciones del maestro”.

En su libro El misterio del bautismo de Jesús  el predicador de la familia papal, el padre Raniero Cantalamessa, aborda la necesidad de que los sacerdotes se armen para la batalla “contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad actual” (cf. Jn 10: 12) En el centro de su reflexión está la idea de que “Jesús se liberó de Satanás mediante un acto de obediencia total a la voluntad del Padre, de una vez por todas entregándole su libre albedrío, para que realmente pudiera decir: ‘Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra.’ (Jn. 4,34)”.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿Pongo primero la voluntad del Padre en mi vida, en cada decisión que tomo y en todo lo que digo y hago? Si colocamos la voluntad del Padre en el centro de nuestras vidas y realmente lo escuchamos con “los oídos de nuestro corazón” como enseñó San Benito, estaremos preparados para lo que suceda y siempre daremos testimonio del amor de Dios y de los demás. Vivimos en un mundo que ha eliminado a Dios de su cultura. La historia, tanto la historia de la salvación como la historia mundial, muestra claramente lo que sucede cuando esto ocurre. Cuando Dios es eliminado, algo más se convierte en “dios”. Las sociedades descienden y eventualmente caen y desaparecen a menos que regresen al Dios verdadero y se conviertan en culturas que promuevan una vida de santidad y virtud.

Hay por menos una lección más de la regla de San Benito que es aplicable en estos tiempos de desunión y división social. Los monjes y hermanas de la familia espiritual benedictina son conocidos por su hospitalidad. La Regla enseña esta virtud de esta manera: “A todos los huéspedes que vienen al monasterio se les recibe como a Cristo, porque él dirá: ‘era forastero y me acogieron’ (Mt 25,35). Hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe (Gálatas 6:10) y a los peregrinos” (Regla, # 53).

Pidamos en nuestra oración poder ver a otros como Cristo mismo que viene a nosotros, incluso si están vestidos con lo que Santa Madre Teresa llamó “el disfraz angustiante de los pobres”. Si buscamos continuamente la voluntad del Padre y pedimos en oración por la configuración de nuestro corazón al suyo y nuestra voluntad a la suya, entonces podremos resistir cualquier desafío.