Jóvenes y voluntarios de San Cayetano trabajan duro para llevar la vacuna a los más vulnerables 

Rocio Madera

A pesar de los obstáculos que los adultos mayores de la comunidad hispana tienen que afrontar, aproximadamente 2000 de ellos se dieron cita en la parroquia de San Cayetano en Denver para recibir su primera dosis de la vacuna contra el COVID-19. 

Además de la desconfianza con respecto a la vacuna, el idioma, la tecnología y el transporte suelen ser obstáculos que enfrentan los hispanos al momento de decidir vacunarse. Sin embargo, decenas de voluntarios de San Cayetano lograron acercarse a las personas y por medio de la iglesia, los animaron a recibir la primera dosis de la vacuna. 

“Mucha de nuestra gente no tiene seguro médico, no sabe usar el internet para registrarse, no hablan inglés y estos obstáculos hacen que no busquen la ayuda necesaria. Por eso, comenzamos con esta iniciativa”, dijo Linda Sosa, líder comunitaria y organizadora de la jornada de vacunación. 

Linda Sosa ha sido feligrés de San Cayetano por más de 30 años y fue de las primeras personas en apoyar esta iniciativa. Con la ayuda del padre Ángel Pérez, lograron que cerca de 2000 personas obtuvieran su primera dosis de la vacuna.  

A esta jornada de vacunas se sumaron cientos de voluntarios, entre ellos jóvenes de la parroquia, que además de invertir alrededor de 40 horas haciendo llamadas telefónicas para registrar a las personas a la jornada de vacunas, también estuvieron presentes durante el evento ayudando y dirigiendo a los adultos mayores al lugar correcto.  

“Estoy tan orgullosa de ellos. Estos jóvenes de la Iglesia están haciendo un trabajo social increíble. Yo les dije:Acuérdense que Jesús mandó a sus apóstoles a curar a los leprosos y les dio poder para la sanción. Apliquen lo que han aprendido en la acción, aseguró 

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El gobernador de Colorado, Jared Polis, también se hizo presente en una de estas jornadas y aplaudió los esfuerzos de la parroquia para llevar estas vacunas a la comunidad hispana.  

“Las vacunas son nuestra vía para salvar vidas y volver al Colorado que tanto amamos”, dijo el gobernador en un comunicado de prensa.

“Fue maravilloso visitar miembros de la comunidad y proveedores de primera línea en esta carrera contrarreloj. Mi administración está enfocada en asegurar que la vacuna sea distribuida rápida y equitativamente, por lo que estamos saliendo a las comunidades, trabajando con grupos comunitarios para reducir la incertidumbre, conociendo a las personas en sus comunidades y lugares de trabajo, y trabajando duro para aplicar más vacunas”. Agregó el gobernador.

Para Linda, la Iglesia representa la fe y esperanza que la comunidad hispana necesita para sentir confianza y animarse a recibir la vacuna que podría salvar vidas, al igual que el trabajo de los jóvenes a quienes considera el futuro de la Iglesia.  

“Tienen entre 16 y 18 años, son muy cumplidos, ellos son el futuro de la Iglesia. Yo siempre trato de que los jóvenes se involucren porque es una acción que te hace vivir, porque servir es vivir”, dijo.  

Según varios estudios, el número de personas hispanas en Denver que son elegibles y que han recibido la vacuna contra el COVID-19 es muy bajo comparado con la población anglosajona. No obstante, estos eventos comunitarios en las parroquias han logrado que las personas se acerquen a informarse y recibir la vacuna. 

“No tengan miedo, vengan y sigan el proceso de vacunación. Pongan su brazo y participen, porque están salvando vidas y salvando a sus familias”, dijo la feligresa. 

Linda indicó que habrá más jornadas de vacunación para la comunidad hispana, pero por ahora el siguiente paso es aplicar la segunda dosis de la vacuna a las personas que ya la recibieron.  

Próximamente: La dignidad humana en el libro del Génesis

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Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “EL GRAN RESCATE”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

 

Por el diacono Pedro Reyes, Parroquia St. William, Ft. Lupton.

Todo ser humano tiene una dignidad que le fue otorgada por Dios. San Juan Pablo II en su teología del cuerpo nos dice lo siguiente:

“El hombre es creado sobre la tierra y al mismo tiempo que el mundo visible. Pero, a la vez, el Creador le ordena subyugar y dominar la tierra (cf. Gén 1, 28): está colocado, pues, por encima del mundo. Aunque  el hombre esté tan estrechamente unido al mundo visible, sin embargo la narración bíblica no habla de su semejanza con el resto de las criaturas, sino solamente con Dios”.

Lo que san Juan Pablo II nos está recordando es que el hombre no fue creado de la misma manera que los demás seres vivos. Esto, naturalmente, nos hace diferentes al resto de la creación. No podemos darle los mismos derechos a una mascota, como un perro o un gato, que a un ser humano. Es triste que hoy en día la dignidad del ser humano sea despreciada a tal grado que muchas personas le dan más amor y atenciones a las mascotas que a los propios familiares. Hoy en día hay algunas personas que tratan a los animales como seres humanos y a sus semejantes, que son seres humanos,] como animales.

San Juan Pablo II nos dice también esto:

“En el ciclo de los siete días de la creación es evidente una precisa gradualidad; el hombre en cambio no  es creado según una sucesión natural, sino que el Creador parece detenerse antes de llamarlo a la existencia, como si volviese a entrar en sí mismo para tomar una decisión: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza…’ (Gn 1,26)”.

Nuevamente, san Juan Pablo II nos recuerda la manera tan diferente en la que Dios creó al hombre. Y aquí nos recuerda la principal diferencia entre los seres humanos y el resto de la creación. El hombre, a diferencia de los demás seres vivos, fue creado a “imagen y semejanza” de Dios. O sea, el ser humano tiene una dignidad única e inigualable que le ha sido otorgada por Dios.

En todo lo que hemos visto, podemos darnos cuenta de lo siguiente: cuando el autor del libro del Génesis narra la creación de todo, al referirse al ser humano, especifica que lo creó y lo bendijo. Sin embargo, la creación del hombre se distingue de todo lo demás creado de tal manera que le da ese grado de dignidad superior al resto de la creación.

Esto se puede ver claramente porque antes de crear al ser humano, Dios es presentado como si estuviera deliberando sobre cómo lo creará, mostrando el acto de crear al hombre como un acto muy importante. Igualmente, la excepcional dignidad del ser humano se muestra en su totalidad por la ‘semejanza’ con Dios. Por lo tanto, todos los seres humanos, sin importar raza, color de piel, país de origen, etc., tenemos una dignidad específica que debe ser respetada por todos. Y esta dignidad viene por el hecho de haber sido creados “a imagen y semejanza de Dios”.

 

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