La actividad física y la fe van de la mano

Mavi Barraza

“Cuida tu cuerpo como si fueras a vivir por siempre; y cuida tu alma como si fueras a morir mañana”, San Agustín.

Somos cuerpo y alma y debemos fortalecer ambos: Esta es la razón de la existencia de Swole.Catholic, un grupo de personas que se dedican a nutrir su alma mientras fortalecen su cuerpo, y a través de su ministerio, motivan a otros a hacer lo mismo.

“Debemos cuidar de nuestro templo del Espíritu Santo, porque nuestros cuerpos son uno de los mayores obsequios de Dios para nosotros”, dice su fundador Paul McDonald.

Paul solidificó la idea de la fe y la actividad física cuando era un estudiante de segundo año en la universidad. Mientras “atravesaba un gran momento en mi vida, al mismo tiempo estaba aprendiendo sobre el gimnasio y ética. Ambas cosas hicieron clic”, dijo. En ese momento, el joven comenzó a hacer estudios de Biblia y de alguna manera, el estudio bíblico siempre tenía una analogía con el gimnasio.

Decidió hacer camisetas para él y para los chicos del estudio bíblico en el último año de universidad y comenzaron a llegarle muchos comentarios y preguntas sobre las camisetas y pensó sería bueno hacer algo con eso: evangelizar y motivar a otros a cuidar su cuerpo y alma.

El nombre de Swole.Catholic, se deriva de: Swole (un término del argot para “fuerte” -en inglés-) es cuando te ves hinchado y grande por ir al gimnasio. Catholic [católico], “no solo por la Iglesia sino también por la fe y cómo nos define en todo lo que hacemos”, así lo describe en su página web. Esta idea se hizo realidad oficialmente en enero de 2017.

Este ministerio consiste en un sitio web que proporciona recursos, ayuda a conectar a las personas con gimnasios, entrenamientos y entrenadores católicos así como ropa deportiva y pulseras en forma de rosario.

La ropa deportiva y las pulseras funcionan como una herramienta de evangelización. La palabra católica está impresa en el frente de las camisas y en la parte posterior va un versículo bíblico. “Esto genera preguntas o interés en los demás. También funciona como un recordatorio del propósito del entrenamiento “, dice McDonald. Además, agregó que “la mayoría de los gimnasios tendrán espejos y te harán centrarte en ti mismo”. Pero el verdadero propósito del entrenamiento, como piensan los jóvenes de Swole.Catholic, es fortalecer su cuerpo, y vivir una vida sana.

Las pulseras en forma de rosarios, son sencillas y pueden usarse mientras se hace ejercicio y se reza el rosario a la vez.

 

“Debido a que el camino de fe de cada persona es diferente, lo que estamos tratando de hacer es conectar personas [para que] puedan tener el apoyo correcto con condición física al mismo tiempo que fortalecen su fe”, dijo el fundador.

Es por eso que Swole.Catholic ahora cuenta con grupos en otros estados del país, con miembros católicos apasionados que buscan ayudar e inspirar a otros en el mundo del ejercicio, mientras tienen a Dios en todo lo que hacen. “Cada grupo es único. En Florida tenemos un grupo de chicas que se reúnen y rezan el rosario mientras salen a correr”, agregó McDonald. También hay un grupo de muchachos en Dakota del Norte que hacen un estudio bíblico y levantan pesas juntos. Como ellos, miembros de otros estados han formado su propio grupo de fitness católico y ahora son parte de Swole.Catholic: Los estados de Texas, Indiana, Kentucky, Pennsylvania, Virginia, Ohio y Wyoming están en la lista.

“Creemos que la actividad física se complementa con la fe, tanto como la fe con la actividad física. Somos cuerpo y alma y debemos de fortalecer ambos “, finalizó el fundador de esta iniciativa.

Para unirse a un grupo o un entrenamiento visite su sitio web: https://www.swolecatholic.com/donate o búsquelos en Facebook: Swole.Catholic.

 

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‘¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!’

En su décimo aniversario, escuela de evangelización sigue formando discípulos misioneros en Denver

Vladimir Mauricio-Perez

Durante más de diez años, la Escuela de Evangelización San Pablo de Denver no solo ha buscado que las personas tengan una experiencia bonita de Dios, sino que lo sigan con radicalidad en su vida diaria y que compartan con otros el gran don que han recibido: que se conviertan en auténticos discípulos y predicadores.

Bajo la inspiración y el patronazgo de San Pablo, la escuela ha tomado como lema su frase: “¡Ay de mí, si no predico el Evangelio!” (1 Cor 9,16), expresando el celo por llevar a Dios a los demás que nace tras un encuentro con él.

“El objetivo principal de la escuela de evangelización es formar evangelizadores y formadores de evangelizadores: enseñar a enseñar,” dice Abram León, coordinador de movimientos eclesiales laicales de la Arquidiócesis de Denver y director de la Escuela de Evangelización San Pablo por los últimos diez años. “Todos los miembros han tenido un encuentro personal con Cristo que los hace tener un celo admirable para llevar a Jesús a los demás”.

La misión de la escuela ha consistido en formar escuelas de evangelización en cada parroquia para que estas impartan los propios cursos de seguimiento. Ahora hay 13 Escuelas de Evangelización San Pablo en 13 parroquias distintas, con alrededor de 17 miembros en cada una.

“Los buenos testimonios de sacerdotes al ver el impacto en las personas de su parroquia y los grandes frutos: esta es la alegría más grande de los discípulos evangelizadores que salimos de nuestra zona de confort para predicar,” dice Abram.

“El fruto mayor que yo he visto ha sido cómo las personas a las que hemos llevado la Palabra han hecho comunidad,” dice Rigo Escamilla, feligrés de la parroquia St. Anthony of Padua y de la escuela de evangelización desde hace diez años. “He visto en el transcurso de este tiempo la transformación de muchísimas personas, el encuentro con Dios de tantos que no sabían de Él. Y después he visto cómo se han ido entregando en el servicio dentro del templo, en la alabanza o en la catequesis”.

Los orígenes de este método de llevar el Evangelio se encuentran en la llamada del Papa San Juan Pablo II en los años 80 a una nueva evangelización, “Nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión”.

La unión de tres líderes católicos abriría el camino para un método de enseñanza kerigmático, carismático y comunitario: el padre Emiliano Tardif, el padre Ricardo Argañaraz y el laico José “Pepe” Prado. En otras palabras, se buscaba trasmitir el auténtico mensaje del Evangelio de una manera dinámica que llegara lo más profundo del corazón.

La primera escuela de evangelización llamada “San Andrés” comenzó en Guadalajara, Méx. y después se esparció a diferentes lugares de los Estados Unidos, incluyendo Denver, donde ha dado grandes frutos y radica bajo el Movimiento de Renovación Carismática con el nombre “San Pablo”.

Un fuego ardiente

“La entrega de los miembros es admirable porque lo hacen sin esperar recompensa, sino por amor a Cristo y a la Iglesia”, dice Abram.

Pero ¿de dónde nace tal entrega y ardor que los lleva a predicar a “tiempo y a destiempo”? Nace precisamente del encuentro que han tenido con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y de la transformación que han experimentado en sus propias vidas al formar parte de la escuela de evangelización.

“Una de las cosas que me ha ayudado de haber ingresado a la escuela fue un cambio grande y radical en mi vida espiritual. Yo no tenía nada de conocimiento de la vida espiritual”, comparte Rigo. “Me he enamorado de la relación con Dios. He encontrado el verdadero sentido de mi vida. Para mí la escuela de evangelización ha sido una maestra que me ha formado y dado la capacidad para enfrentar mi vida diaria.”

Abram igualmente dice tenerle mucho que agradecer a la escuela: “Me ayudó a encontrarme más profundamente con Dios, a ver el magisterio de la Iglesia y los sacramentos como una fuente de vida y santificación”, comparte el líder. “En sus cursos me enamoré de la palabra, de la comunidad, conocí a Jesús como Maestro y me dio la pasión y el celo por salir a anunciar a otros que Jesús está vivo”.

“Si algo le tengo que agradecer es que me ha ayudado a ser discípulo de Cristo, a ser misionero y no tener miedo a salir de mi casa, de mi iglesia, de mi diócesis a llevar a Cristo a otros,” dice Abram.

El obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez celebró el pasado 29 de junio una misa por el X aniversario de la escuela en la que reconoció su gran esfuerzo por llevar la palabra de Dios a otras parroquias y los alentó a llevar ese mensaje en todas las áreas de su vida y a discernir el futuro de esta misión.

“Ahora les toca discernir con oración para ver por dónde los está llevando el Señor, poner todo en la misión y que crezca esta escuela de evangelización, que haya más escuelas de evangelización y que lleven su mensaje a más gente para la gloria de nuestro Señor”, concluyó el prelado.