ACTUALIZACIÓN: Guía para misas públicas con cupo limitado

El cambio se hará efectivo el 2 de junio

ACTUALIZADO EL 4 DE JUNIO DEL 2020

A medida que la Arquidiócesis de Denver continúa trabajando para equilibrar la protección de la salud y la seguridad de nuestras comunidades con el ministerio de las necesidades espirituales de nuestros fieles, hemos emitido una guía actualizada para las parroquias para celebrar misas públicas durante la actual pandemia de salud pública.

La Arquidiócesis ha trabajado con expertos en salud, funcionarios electos y nuestros sacerdotes, diáconos y personal parroquial para desarrollar estos protocolos.

La forma en que se implementen las pautas variará de parroquia en parroquia, basada en una serie de factores que incluyen el tamaño de la parroquia, las instalaciones disponibles y las órdenes de salud específicas del condado. Por favor, infórmese cómo está operando su parroquia durante este tiempo antes de ir a una misa pública.

Esta guía esta en vigencia desde el 2 de junio del 2020.

CARTA DE LOS OBISPOS DE DENVER

LEER LA GUÍA COMPLETA (Haga clic)

VIDEO 1:
Qué debe saber antes de la reanudación de misas públicas

VIDEO 2:
Cosas que debe saber cuando vuelva a una misa pública

Preguntas y respuestas frecuentes

A continuación encontrará una breve sección de preguntas y respuestas sobre la guía actualizada.

When

Los fieles han sido dispensados de su obligación a asistir a misa los domingos o los días de precepto hasta nuevo aviso. Se recomienda que las personas que tengan condiciones médicas subyacentes graves o que no se sientan cómodas participando en reuniones públicas, permanezcan en casa. Incluso con las mejores prácticas de salud y los mayores esfuerzos para limpiar las iglesias, existe el riesgo de infección cada vez que una persona ingresa a un espacio público. Cualquier persona que esté enferma o que haya estado expuesta recientemente al coronavirus debe abstenerse de asistir a una misa pública, ya que es un acto de caridad cristiano para proteger la salud de los demás.

What

La asistencia a las misas se incrementará gradualmente, pero seguirá siendo restringida para garantizar un distanciamiento social adecuado. La capacidad de los servicios será determinada según la cantidad de personas que pueden distanciarse de forma segura en cualquier espacio y se limitarán al 25 por ciento del código de incendio de una instalación. Ya que se ha dispensado la obligación dominical, se alienta a las personas a aprovechar las misas entre semana. Cada parroquia determinará sus propios procedimientos de programación y asistencia para tratar de dar a cada feligrés una oportunidad justa de asistir a misa. Es importante que se mantenga conectado a su parroquia a través del sitio web, correo electrónico, Flocknote, etc. Los católicos deben continuar observando el Día del Señor, teniendo un tiempo de oración que incluya las lecturas del día, lo que se puede reforzar viendo una misa pregrabada o en vivo y haciendo una comunión espiritual. Se alienta a las parroquias a seguir transmitiendo misas en vivo.

What

El distanciamiento social se practicará en todas las misas públicas. Los feligreses deben seguir la guía de cualquier ujier o letrero publicado, teniendo en cuenta que algunas bancas estarán bloqueadas. Las familias que viven juntas pueden sentarse juntas, pero deben estar a más de 6 pies de distancia de otras familias.

Se les pide a todos que usen un cubrebocas (excepto los niños menores de 3 años), y se alienta a los feligreses a traer su desinfectante para manos y/o toallitas desinfectantes.

También habrá cambios litúrgicos TEMPORALES similares a los que se implementaron durante las primeras etapas de esta pandemia en febrero y marzo. Para aquellos que reciben la Sagrada Comunión, siga las instrucciones de su pastor para ponerse en fila y recibirla de manera segura.

Where

El arzobispo Aquila ha otorgado una “dispensación de lugar” para que las parroquias puedan utilizar otros espacios para misas, incluyendo gimnasios, salones parroquiales y espacios al aire libre. Se pide a los feligreses que eviten congregarse en las entradas y que tengan en cuenta el distanciamiento social en pasillos estrechos, entradas de baños, etc., especialmente si se utilizan múltiples espacios.

How

Todos anhelamos el día en que podamos reunirnos como una familia parroquial completa, abrazar a nuestros amigos y alabar al Señor juntos, pero hasta que llegue ese momento, sigamos actuando por amor y caridad unos con otros, y todos pongamos de nuestra parte para mantener nuestra comunidad lo más segura y saludable posible.

Tenga paciencia mientras su sacerdote y el personal de la parroquia hacen todo lo posible para implementar esta guía, especialmente si tiene que esperar un poco más para poder asistir a una misa pública.

Todos hemos hecho muchos sacrificios en los últimos meses por el bien común, no dejemos que esos esfuerzos sean en vano, apresurando este proceso o buscando formas de no cumplir con las normas.

Mantengamos nuestra confianza en el Señor para sobrellevar esto hasta que podamos reunirnos de nuevo todos juntos.

Próximamente: Una profesión a puerta cerrada: “Dios me pidió desprenderme de todo”

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Estaba postrada frente al altar con su vestido blanco, pero no en la iglesia que había soñado ni del modo que ella había imaginado. Aun así, después de tantos años de espera e innumerables noches de oscuridad, Lara estaba a punto de realizar el sueño más profundo de su corazón: entregarse a Jesús por toda la eternidad.

Fue así como Lara Montoya hizo su profesión perpetua en la Fraternidad Mariana de la Reconciliación el pasado 31 de mayo, Domingo de Pentecostés: en una humilde capillita en Perú y con pocas hermanas de comunidad presentes debido a las restricciones por la pandemia del coronavirus.

La nueva profesa -que en sus años de formación ejerció varios oficios apostólicos en Denver, incluyendo 10 años como periodista en El Pueblo Católico-, siempre imaginó que se entregaría completamente a Jesús en una bella catedral, ante la presencia de sus familiares, amigos y el obispo local, por ser ese un día tan especial. Sin embargo, Dios tenía otros planes, y la llevó por un camino de desprendimiento que le ayudaría a entregarse completamente a él y experimentar cómo Dios siempre cumple sus promesas.

Lara Montoya, quien del 2005 al 2015 ejerció como periodista en El Pueblo Católico, hizo su profesión perpetua en la Fraternidad Mariana de la Reconciliación el pasado 31 de mayo en Perú. (Foto provista)

El primer desprendimiento con relación a su profesión perpetua llegó a solo tres semanas de esta. “Se me heló el corazón”, afirmó Lara al escuchar que Perú había ordenado el confinamiento por el coronavirus. “Una de las cosas que siempre le pedía era que mis papás estuvieran presentes, y eso significaba que quizá mis papás no podrían venir.”

A los pocos días se anunció el cierre de los aeropuertos, lo que confirmó su temor, y al poco tiempo se le comunicó que tendría que celebrarse con muy poca gente: habría que elegir a solo 20 personas. Así llegó el segundo desprendimiento, pues ella siempre había soñado hacer su profesión rodeada de todos sus seres queridos.

Aunque era doloroso aplazar este evento que había esperado con ansias por tantos años, un rayo de esperanza de poder tener a su familia presente aparecería brevemente cuando le avisaron que su profesión tendría que esperar. No obstante, la situación no mejoraba, lo que al final la llevó a hacer su profesión en la humilde capilla del pueblo donde vive con su comunidad, sin el obispo y sin familiares o amigos. Ese fue el tercer gran desprendimiento que Jesús le pidió antes de su profesión.

Debido a la pandemia del coronavirus, Lara tuvo que hacer su profesión perpetua en la humilde capilla del pueblo donde vive con su comunidad. (Foto provista)

“Cuando esto pasó me quedé solita y dije: ‘Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Por qué has permitido que esto se prolongue tanto? ¿Qué estás haciendo en mi corazón?”

Fue entonces que recordó un sueño que tuvo años atrás cuando contemplaba pedir la profesión perpetua por primera vez. Este sueño profético le ayudaría a ver todo lo acontecido desde la Divina Providencia.

Un sueño con Cristo

“Soñé que escribía mi carta a la superiora para pedir la profesión perpetua, y ella me decía: ‘Sí, pero la harás en tres días’. Y yo decía: ‘¡Qué hago!’ No tenía ni iglesia, ni vestido, ni anillo, nada”, recordó Lara. Entonces tuvo que conseguir a otro sacerdote y hacerla en la pequeña iglesia de su pueblo natal. Por si fuera poco, en su sueño nadie asistió a la ceremonia; después de la profesión no había una sola persona para felicitarla.

“Yo estaba sola en una esquina de una iglesia sencilla y estaba triste. En eso se me acercó el Señor y me preguntó con mucha ternura: ‘Lara, ¿por qué estás tan triste?’ Yo empecé a quejarme: ‘Mira esta iglesia sencilla, no tengo vestido, no hay obispo, no hay nadie; este día es tan horrible…’ Entonces él me miró y me dijo solamente esto que atravesó mi alma hasta el día de hoy: ‘¿Por qué estás haciendo esto, por todas estas cosas o por mí?’”.

Lara aseguró que todos los contratiempos y dificultades que experimentó an su camino hacia la profesión perpetua le mostraron que Dios siempre escucha las súplicas de su pueblo. (Foto provista)

Al despertar, Lara se dio cuenta de que no estaba lista para hacer su profesión perpetua: “Me importaban mucho esas cosas”, aseguró, “y a mí siempre me ha dado mucho miedo no darle un corazón puro a Jesús”. Pero nunca se imaginó que ese sueño de muchas maneras se convertiría en realidad. Sus largos años de espera hasta finalmente poder hacer su profesión perpetua y las largas noches de sufrimiento por enfermedad y muchas otras razones la llevarían por un camino de “desprendimiento tras desprendimiento”, hasta dejarla solo con los más profundo y esencial en el día de su profesión: el deseo de comunión con Jesús.

“El corazón es como una cebolla y conforme vas pelando la cebolla, vas entrando cada vez más a lo que esconde las huellas de divinidad en tu alma. El Señor me obligó a pelar la cebolla,” dijo Lara con una sonrisa. “Así me fui quedando con lo más hondo, y eso quedó al desnudo”.

El gran día

Así se presentó Lara el día de su profesión: con la inmensa alegría de al final hacer su sueño realidad, de unir su corazón al de Cristo, realidad que se manifestó en su deslumbrante sonrisa.

A pesar de haberse realizado en una humilde capilla y sin la presencia de sus familiares, para Lara lo más esencial era entregarse completamente a Jesús. (Foto provista)

“En el día de mi profesión perpetua todo se ha aclarado; la luz del Espíritu Santo me ha permitido leer mi recorrido vocacional con una nueva perspectiva,” aseguró Lara. “Ese día entendí el gran ‘para qué’: ¿para qué tan larga espera que comprendió un largo costo de sufrimiento, no solo por la espera, sino porque en ese tiempo de espera todo se puso a prueba?”

“Y esto es lo que pienso: el gozo que sentí en ese día fue tan, pero tan profundo y enorme que creo que no lo hubiera sentido de ese modo si antes no hubiera saboreado las aristas más amargas de mi vocación”.

Por ello en el discurso después de su profesión pudo decir: “Hoy siento que el Señor ha cumplido todas sus promesas… El Señor cumple tus sueños y hoy a cumplido los míos de una manera muy misteriosa.”

Jesús la llevo de “desprendimiento en desprendimiento” hasta que lo único que quedó fue su verdadero deseo de comunión con Cristo. (Foto provista)

No era un día soleado, como ella había pedido, pero aún así el verdadero sol que es Jesús “ardía” en su pecho. No estaban sus padres, familiares y amigos, pero aún así habían visto la ceremonia “en primera fila”, junto a más de mil personas de diversas partes del mundo que se unieron a la transmisión en vivo, y a las que Lara dirigió unas palabras de agradecimiento, incluyendo a las personas de Denver que recuerda con tanto afecto.

“Señor, cómo deseo ser un libro abierto… un libro que cante tus maravillas, un libro que esté a disposición de los demás”, concluyó Lara, refiriéndose a la historia de su vida. “Que quien desee pueda acercarse a leer tus maravillas y cantarte también himnos de alabanza, porque inmensa es tu misericordia”.

Lara agradeció a todas las personas que han marcado su vida, incluyendo a las personas de Denver, a quienes recuerda con un cariño especial. (Foto provista)

De esta manera, con el anhelo de unirse definitivamente a su Amado después de esta vida, Lara se dio cuenta de que en medio de tantas pruebas Cristo la había transformado para ese día de su profesión, en el que lo más esencial estuvo presente: Jesús mismo y su ardiente deseo de entregarse completamente a él.