La Arquidiócesis honra a Julia Greeley en el centenario de su muerte

Podría ser la primera santa de Denver

Cientos de fieles se reunieron en la Catedral Basílica Immaculate Conception el 7 de junio para celebrar una misa de la Sierva de Dios Julia Greeley a cien años de su fallecimiento.

Foto de Anya Semenoff/Denver Catholic.

Aquellos que asistieron tuvieron la oportunidad de ver de cerca la tumba de Julia y prestarle respeto a la mujer que está en camino a la santidad.

El arzobispo Samuel J. Aquila presidió la misa.

“Hoy es un día histórico para la Iglesia del norte de Colorado, nos reunimos en esta iglesia catedral para celebrar el centenario de la muerte de Julia Greeley en esta vigilia del Sagrado Corazón de Jesús”, dijo durante su homilía.

El arzobispo explicó que el amor desinteresado de Jesús dado en la Eucaristía es el mismo amor que Julia encarnó en su propia vida.

“Está profundamente arraigado en el sacrificio” dijo el monseñor Aquila. “En entregarse por completamente al Señor sin importar el precio”.

Julia creció siendo una esclava. Perdió un ojo cuando su madre estaba siendo golpeada y el látigo le pego a ella en lugar de su madre, y aun así vivió una vida feliz.

Después de convertirse en una mujer libre y mudarse a Denver, caminaba por las calles ofreciendo ayuda a los pobres. Un viernes al mes visitaba la estación de bomberos donde distribuía estampitas del Sagrado Corazón de Jesús. Julia no solo tuvo el coraje de repartir amor de esta manera, sino que además lo hizo mientras luchaba con artritis en todo su cuerpo

“Incluso en medio de su terrible artritis y en el quebranto y el dolor de su propio cuerpo, todavía llevaba un espíritu alegre porque conocía el amor de Cristo”, dijo el arzobispo Aquila. “Su vida es un testimonio de la gracia, del poder de Dios y de la humildad y del don total de sí”.

El coro de música afro americana Joyful Noise Youth Choir  cantó durante la misa de centenario de muerte de la Sierva de Dios Julia Greeley.

El arzobispo pidió a los presentes que consideren el profundo amor que Dios tiene por todos y cada uno de ellos y que vean en la vida de Julia Greeley un ejemplo de santidad.

“… elevamos nuestros corazones en gratitud al padre por el don del sagrado corazón de Jesús, por el don de su hijo para el mundo y por la fidelidad de una antigua esclava que estaba verdaderamente enraizada y cimentada en el amor”, expresó.

 

Próximamente: Las 10 enfermedades del espíritu que afectan tu matrimonio

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No hay peor enfermedad para los matrimonios que las enfermedades del espíritu. Así lo asegura el Padre Ángel Espinoza de los Monteros, sacerdote especializado en temas de matrimonio y familia, quien ha ayudado a muchas parejas a salvar su matrimonio a través de sus conferencias de revitalización de matrimonios y vida familiar.

El padre Ángel, compartió las 10 enfermedades del espíritu que pueden debilitar la unión matrimonial, y al mismo tiempo nos invita a reflexionar con ello para así lograr dar al amor de pareja una dimensión espiritual.

Los ciegos: No quieren ver todo el mal que hacen con su forma de comportarse. No ven todo lo bueno que podrían hacer si cambiaran un poco su carácter. No se dan cuenta cómo tratan a los demás: su marido, su mujer, sus hijos o personas que los rodean. Los ciegos pueden ver lo que hay afuera pero no lo que hay adentro de sí mismos y es por eso que creen que están bien. Juzgan a los demás. No alcanzan la felicidad porque no ven todo lo que tienen.

Los sordos: No saben o no quieren escuchar. Un consejo para los hombres: Escuchen a su mujer. Cuando estén con ella tengan estas frases preparadas ¡No me digas!; ¿Qué más?; ¡Qué barbaridad! o pueden salir con otra frase mejor: … ¡No puede ser!

Y es que no vale la pena discutir. Ábrete a la posibilidad de que él o ella tengan la razón. Pierde todas las discusiones tontas y te ganarás el corazón de tu marido o tu mujer.

Los mudos: No se quieren comunicar. No hablan. Hablan de más, pero no de lo importante. Le hacen daño al matrimonio quienes no logran transmitir sus sentimientos. Dile a tu mujer o a tu marido: “¡Te quiero!, ¡te amo!, ¡te necesito!”. Otro consejo para los maridos: dile a tu mujer “¡qué guapa estas”, ¡aunque luego te confieses!

Déficit de atención: Concentrarse en todo menos en la familia. Ningún éxito profesional justifica fracasar en la familia.

Estar manco: No saber servir y no saber dar cariño. Jubilarse de la intimidad sin avisar. ¿Qué han hecho del cariño que se tenían antes de que se casaran?

Tetraplejia: Quisiera…pero nunca hacen nada. Hay que hablarse con respeto.

Depresión: A la que le pusimos el nombre bonito y llamamos “Depre”… pariente de la flojera. La vida es un ciclo, existen etapas…como las estaciones del año. Aprende a ver lo bueno de cada momento. Pide ayuda cuando necesites y estés pasando por un momento en el que creas que no puedes más.

Esclerosis múltiple: La dureza de trato, de palabra, de juicio.

El Alzheimer selectivo. Se nos olvidan los detalles. Se nos olvidan las cosas pequeñas. Se nos olvidan las promesas del matrimonio. Se nos olvida que estamos casados.

Esposa Zeta. Solo habla para amenazar o pedir dinero.

Según el padre Espinoza, ser fiel es el principio para cuidar el matrimonio. “Amar y hacer feliz a una persona es un proyecto de vida.

“Una cura para las enfermedades espirituales es el amor”, señaló el conferencista “y el médico es Jesús”. Recen unidos. Acérquense a Dios y háganse estas preguntas: ¿Te estoy haciendo feliz? ¿Qué más tengo que hacer para hacerte feliz? Y recuerden “vivir en amor… ¡El anillo es para siempre!”, concluyó el sacerdote.