¿La Biblia prohíbe rezar el Santo Rosario?

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “María: ¿Por qué la amamos?” Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

LAS PERSONAS QUE ATACAN LA ORACIÓN DEL ROSARIO NORMALMENTE ARGUMENTAN LO SIGUIENTE:

  1. Es una tradición humana que pone la fe en un humano (Mc 7, 13; Jer 17,5)
  2. No está en la Biblia
  3. Jesús dice que no debemos imitar a los paganos con sus “repeticiones vanas” (Mt 6,7)
  4. Solo hay un mediador entre Dios y el hombre: Jesús (1 Tim 2,5).

Aquí contestaremos los números 1, 2 y 3. Para leer la respuesta al número 4, haz clic AQUÍ.

Primero debemos decir que el Rosario está basado en la Biblia y que no es una especie de adoración a María que es humana, sino una petición por su intercesión, lo cual san Pablo alienta a hacer al pedir que los cristianos oren unos por otros. Tampoco es una “repetición vana” y la palabra clave es “vana”, porque la repetición en sí no es mala. Por ejemplo, en Getsemaní, Jesús repite la misma oración varias veces (Mc 14,32-39); el Salmo 136 es muy repetitivo; y los ángeles en Apocalipsis 4,8 cantan la misma alabanza que ya se conocía desde Isaías 6,1-3 unos 800 años antes: “Santo, santo, santo es el Señor…”.

Además, el Rosario está para meditar los misterios de la vida de Jesús, en quien ponemos toda nuestra fe: cada década es un misterio diferente, basado en los episodios gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos de su vida.

El rosario es una oración bíblica

En más detalle, las oraciones del rosario son bíblicas como se muestra a continuación:

Padre Nuestro (MT 6, 9-13)

“Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo”… Saludo del ángel a María (LC 1,28)

“Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús.” Saludo de Isabel a María (LC 1, 42)

“Santa María, Madre de Dios”… Isabel la llama “madre de mi Señor” (LC 1,44)

“…ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”… Le pedimos a la Virgen que ore por nosotros (STGO 5,16) Los santos en el cielo presentan nuestras oraciones a Dios (AP 5, 8)

“Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo” (MT 28,19; 2 COR 13,14; etc.)

¿Es una repetición vana? Evidentemente no. En el Rosario uno se empapa de las Escrituras y es transformado al meditarlas y pedir la oración de la Virgen para que nos ayude a llegar a su Hijo.

Pero ¿no es Jesús el único mediador?

Para los católicos la Virgen María no es una diosa al lado de Dios, por lo que no se le adora. Al contrario, como hemos visto en esta edición, los cristianos desde los primeros siglos del cristianismo veneraban a la Virgen María por ser la Madre de Dios, la nueva Eva y el Arca de la Nueva Alianza. Ya desde entonces se pedía su intercesión, como se ve en los papiros litúrgicos antiguos.

Los antiguos cristianos ya entendían que, al pedir la intercesión de la Virgen María, no estaban ignorando a Jesús como el “único mediador” (1 Tim 2,5). Cuando la Iglesia llama a María “Mediatrix” o mediadora, no la está poniendo al par de Jesús o ignorando la Biblia. “Mediar” significa hablar ante alguien en favor de otra persona para conseguirle un favor. Así que, en cierto modo, todos somos mediadores cuando rezamos unos por otros, porque eso es precisamente lo que hacemos en la oración de intercesión.

Por eso María no es mediadora en el sentido que Jesús es mediador, solo que sí ocupa un lugar especial por ser la Madre de Dios y porque él quiso venir a nosotros por medio de ella. Pero ella aún está bajo la mediación de Cristo. Su misión consiste en llevarnos siempre a él: “Hagan lo que él les diga” (Jn 2,5). Y, aunque es cierto que podemos pedirle a Dios directamente, el mismo Santiago nos dice: “oren unos por otros” (St 5,16), y es eso lo que los católicos piden a la Virgen, que es Madre de Dios: “Ruega por nosotros”.

Así que te invitamos a crecer en amor a María, porque, así como Dios quiso venir al mundo a través de ella, también él quiso que llegáramos al cielo a través del ejemplo e intercesión de su Santa Madre.

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Próximamente: El Papa envía 250,000 euros al Líbano para los afectados por la explosión en Beirut

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El Papa Francisco realizó una donación de 250,000 euros a la Iglesia en el Líbano para atender las necesidades de los libaneses “en estos momentos de dificultad y sufrimiento” tras la gran explosión que el pasado 4 de agosto tuvo lugar en el puerto de Beirut y destruyó parte de la capital libanesa.

Según un comunicado de prensa del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, por medio del cual se ha realizado la donación, esta ayuda “quiere ser un signo de la atención y cercanía de Su Santidad hacia la población afectada y de su cercanía paternal a las personas que se encuentran en graves dificultades”.

La explosión del 4 de agosto, cuyas circunstancias aún no se han aclarado, se produjo cuando se incendió un depósito portuario en el que se almacenaba desde hacía años sin custodiar un cargamento de 2,750 toneladas de nitrato de amonio, altamente inflamable, sobre todo cuando se contamina con otras sustancias.

La explosión produjo, al menos, 110 muertos y más de 4.000 heridos. Además, decenas de miles de personas se han quedado sin hogar en una ciudad que ya estaba sufriendo los efectos de la grave crisis financiera que padece el Líbano, agravada por las consecuencias de la pandemia de coronavirus.

Según se indica en el comunicado de prensa del Dicasterio que presiden el Cardenal Peter Turkson, la ayuda se canalizará por medio de la Nunciatura Apostólica de Beirut, estará destinada a los afectados por la explosión y para la reconstrucción de edificios dañados: casas, iglesias, monasterios e instalaciones civiles y sanitarias.

Esta ayuda del Santo Padre se añade a otras de diferentes instituciones de la Iglesia católica, como Caritas Líbano, Caritas Internationalis y otras organizaciones vinculadas de diferentes modos a Caritas.

El pasado 5 de agosto, durante la Audiencia General celebrada en la biblioteca del Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa Francisco pidió rezar por las víctimas y sus familias, pidió rezar por el Líbano “para que con el compromiso de todos sus componentes sociales, políticos y religiosos puedan enfrentar este momento trágico y doloroso y con la ayuda de la comunidad internacional superar la grave crisis que está atravesando”.

Redacción ACI Prensa

Foto EWTN