La inquebrantable vida de Zamperini

Carmen Elena Villa

Sufrir los rechazos típicos de un inmigrante en Estados Unidos, padecer de neumonía, dedicarse a la delincuencia de poca monta y lograr superarla con el atletismo. Ir como soldado a pelear a la Segunda Guerra Mundial y en medio de ella, naufragar por 47 días.  Ser prisionero de dos campos de concentración japoneses durante dos años y recibir allí las peores torturas y humillaciones.

Con solo 26 años, Louis Zamperini ya había vivido todas estas experiencias, las cuales supo recoger Laura Hillebrand en el libro Inquebrantable, y Angelina Jolie en la película que lleva el mismo nombre.

Zampireni falleció el año pasado con 97 años. Su vida puede dejarnos dos grandes enseñanzas:

La primera es la de la de la superación de aquel jovencito por el que nadie apostaba y quien era muchas veces la vergüenza de su familia. Superación que consistió en cambiar la delincuencia por los entrenamientos que lo llevaron a ganar a los 17 años, el campeonato de atletismo de California de 5.000 metros, y dos años más tarde, clasificar para los juegos olímpicos de invierno que se realizaron en Berlín en 1936, donde logró sorprender hasta al mismo Hilter, según cuenta Hillebrand en su biografía.

La segunda enseñanza es la resistencia tan fuerte frente a las pruebas que vivió Zampireni cuando fue enviado a la guerra y que dan a su biografía el nombre de inquebrantable.

Pruebas como el naufragio, en el que estuvo más de un mes perdido el Océano Pacífico, en una pequeña barca inflable, rodeado de tiburones y comiendo los pescados crudos que lograba agarrar del mar. En la misma barca vio morir a su amigo Francis McNamara, quien después de un mes de estar a la deriva en el mar, no logró resistir.

¿Puede un ser humano aguantar tanto? Me preguntaba mientras veía en la pantalla grande la vida de Zampireni. Ni siquiera el naufragio o los horrores que pasó en los campos de concentración, le quitaron esas ganas de agotar hasta el más remoto recurso para permanecer con vida y para creer en ella.

La película me hizo pensar en el valor de la fortaleza. Aunque la resistencia de Zamperini fue especialmente física, sin una consistencia interior no hubiera podido soportar tanto dolor.

Su historia nos enseña a saber entrenar tanto el cuerpo como el alma para momentos difíciles que de vez en cuando rondan nuestra existencia – a algunos más que a otros, es verdad – pero que nos hacen madurar y forjar nuestro interior.

¡Cuántas veces el sufrimiento bien llevado como el de Zamperini se convierte en un maestro, que nos motiva a superar nuestros propios límites, a ser cada vez más fuertes y a ensanchar nuestra capacidad de perdón! Perdón que el ex soldado y atleta supo ofrecer a sus mismos captores cuando en 1950 visitó Japón y se reencontró con ellos.

La suya es una vida ejemplar que la literatura y el cine han querido narrar, quizás para despertar en sus lectores y espectadores ese corazón inquebrantable que puede tener cualquier ser humano y el cual se acrisola cuando pasa por la prueba del dolor.

Próximamente: Obispos de Estados Unidos: Cierre del programa de refugiados es “preocupante”

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Por: ACI Prensa

El presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), Mons. Joe S. Vásquez, calificó de “preocupante” si son ciertos los recientes informes sobre grandes recortes a los programas de reubicación y asilo de refugiados en el país.

El medio Politico.com informó que el Gobierno de turno estaba considerando recortar el límite anual de refugiados para el 2020 a “cero” o a números muy reducidos, es decir, entre 10 mil y 3 mil personas. Esto representa el número total de refugiados que podrían ingresar a los Estados Unidos en el próximo año fiscal.

“Este informe reciente, si es cierto, es preocupante y está en contra de los principios que tenemos como nación y como pueblo, y tiene el potencial de terminar por completo el programa de reubicación de refugiados”, dijo el 19 de julio Mons. Vásquez.

Los informes fueron filtrados a Politico.com por tres individuos cercanos a las recientes reuniones de los funcionarios de seguridad.

Estas cifras representarían una disminución dramática con respecto al límite del 2019: de 30 mil refugiados. En 2018, el límite fue de 45 mil y en 2017 fue de 50, mil. De acuerdo con los datos del Instituto de Políticas de Migración, reportados por el Washington Post, antes de la presidencia de Donald Trump, el límite de inmigración generalmente se estableció, desde la década de 1990, entre 70, mil y 80 mil.

Mons. Vásquez dijo que estaba preocupado por los informes de recortes cuando “el mundo está en medio de la mayor crisis de desplazamiento humanitario en casi un siglo”.

“Me opongo firmemente a cualquier otra reducción del programa de reubicación de refugiados. Ofrecer refugio a aquellos que huyen de la persecución religiosa y de otro tipo ha sido la piedra angular de lo que hizo a este país un lugar fantástico y de bienvenida. La eliminación del programa de reubicación de refugiados los deja en peligro y mantiene a sus familias separadas en los continentes”, sostuvo el Prelado.

El también Arzobispo de Austin señaló que los refugiados ya se someten a un intenso proceso de investigación que a menudo dura entre un año y medio a dos años, e incluye entrevistas extensas y verificación de antecedentes.

“Muchos de estos refugiados tienen vínculos familiares aquí y rápidamente comienzan a trabajar para reconstruir sus vidas y enriquecer sus comunidades”, agregó.

“Como dijo el Papa Francisco, debemos trabajar por la ‘globalización de la solidaridad’ con los refugiados, no por una globalización de la indiferencia. En lugar de cerrar el programa, deberíamos trabajar para restaurar el programa a sus normas históricas de una meta anual de reubicación de 95 mil”, concluyó Vásquez.

A principios de este mes, el Gobierno publicó un nuevo reglamento para los solicitantes de asilo, que establece estos deben probar que también buscaron protección en al menos otro país antes de llegar a Estados Unidos.

La medida, filtrada a Politico.com, parece estar dirigida a la ola de migrantes de los países de América Central, que pasan por México para llegar a la frontera de Estados Unidos.

Trump ha convertido el aumento de las restricciones y regulaciones de inmigración en la piedra angular de su campaña de reelección presidencial de 2020.

El tope final para el número refugiados del año fiscal 2020 se anunciará en septiembre.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA

Foto de David Ramos | CNA