La realización: Mucho mejor que la mera felicidad

Escritor Invitado

Por Mary Beth Bonacci

Últimamente, he estado viendo muchos estudios, o para ser precisos, artículos sobre estudios que afirman que los que no son padres son más felices que los padres. El comentario que lo acompaña, en esencia, concluye que todos desde el principio de los tiempos se han equivocado; que la procreación y la crianza de los hijos son realmente un largo camino hacia la miseria y que los jóvenes deberían pensar dos veces acerca de sus planes de amor, matrimonio y un cochecito de bebé.

De manera alarmante, estoy mirando entrevistas con jóvenes adultos que se toman en serio este disparate y deciden renunciar a tener hijos para “encontrar la felicidad”.

Y peor aún son los informes cada vez más frecuentes que escucho de padres reales que están decidiendo que esto de criar a sus hijos es un obstáculo en sus vidas sociales y que están dejando la vida familiar para poder obtener su “felicidad”. No estoy hablando de personas con matrimonios malos, abusivos o peligrosos que toman la difícil decisión de irse por razones sustanciales. Estoy hablando de madres y/o padres que simplemente deciden que la variedad de problemas y compromisos inherentes del matrimonio y la crianza de los hijos los están haciendo menos “felices”, por lo que se están dejando este escenario con la idea de que una vida de libertad “afuera” será más satisfactoria.

Esto, gente mía, es un completo desastre.

Capto que, en el corto plazo, la vida de las personas sin hijos puede ser más fácil a veces. Si tú estás despierto toda la noche con un niño enfermo y yo puedo dormir, probablemente yo estoy “más feliz” al día siguiente. Tú como padre tienes mucho más de qué preocuparte. Y por supuesto la preocupación carcome la “felicidad” y nos roba esos momentos.

Pero hay un error fundamental aquí. Esas personas están confundiendo felicidad con la realización.

La felicidad es un placer. Es una emoción. El diccionario la define como “un estado mental o emocional”. Es fugaz, transitoria, esquiva. Sucede en el momento. Por supuesto, me siento feliz cuando puedo dormir bien en la noche. Pero un par de días después realmente no importa. Tampoco la diversión que tuve, o el dinero que gasté, o cualquier otra cosa que pueda comprarme la felicidad a corto plazo. El estado de la “felicidad” es imposible mantenerlo constantemente. Tan pronto como las cosas se ponen difíciles, mi felicidad se va. Y no hay nada malo en ello. Estamos destinados a tener momentos felices y momentos infelices.

La realización es diferente. Es más profunda, más constante. Puede existir debajo de una gama completa de experiencias emocionales. Es posible ser infeliz en un momento y aun así sentirse realizado en un nivel más profundo.

Lo he citado antes y lo citaré nuevamente un millón de veces. El documento del Vaticano II, Gaudium et Spes, dice que “el hombre, siendo la única criatura creada por su propio bien, se encuentra a sí mismo en la entrega sincera de sí mismo a los demás”

Encontramos un verdadero significado y realización plena al entregarnos a los demás. Al amar. Y eso a menudo viene en la manera de sacrificar nuestra propia “felicidad” actual por el bien de otra persona. Como perder el sueño al tener un niño enfermo. Como gastar dinero en la matrícula en lugar de un auto nuevo.

El problema con la “búsqueda de la felicidad” como nuestro único objetivo en la vida es que nos desvía de nuestro verdadero propósito y por lo tanto irónicamente de la verdadera felicidad o realización a largo plazo.

Considero que la crianza de los hijos, además de traer muchos, muchos momentos felices, trae satisfacción. Y así como muchas otras cosas satisfactorias, no es fácil. No siempre es “feliz”. Y los que la abandonan por un deseo equivocado de “felicidad” están cometiendo un error de por vida.

Les digo todo esto como alguien sin hijos. Estoy recibiendo toda la “diversión” que todos ustedes creen que se están perdiendo. Y, déjame decirte, “la diversión” no ofrece el amor, la satisfacción, o la realización profunda que se encuentra en las alegrías y los sacrificios de ser padres.

Eso no quiere decir que la vida de uno, que no es padre, no es o no puede ser satisfactoria. Pero nuestra realización no está necesariamente integrada. A veces las obligaciones de servir vienen a nosotros. Pero otras veces tenemos que buscar las oportunidades, oportunidades para hacer la diferencia, para entregarnos a nosotros mismos, para tener significado.

Cuando eso sucede, nos convertimos en padres o madres “espirituales”: usamos nuestros dones masculinos o femeninos para marcar la diferencia en la vida de aquellos que no son nuestros hijos reales.

Hace veinte años, di el discurso de graduación en la Universidad Franciscana de Steubenville. El tema de ese discurso fue “Vivir la vida desde el lecho de muerte hacia atrás”. Cuando estés en tu lecho de muerte, ¿cómo hubieras querido que fuera tu vida? ¿Te alegrarás de haberte divertido mucho en muchos clubes nocturnos? ¿Estarás satisfecho de que estás dejando un montón de posesiones valorables para que tus familiares se peleen por ellas? ¿O te gustaría recordar las formas en que hiciste la diferencia en las vidas que están aquí o que mejoraron porque exististe? Esa es la diferencia entre la felicidad y la realización. Y créeme, la realización es mucho mejor.

Foto de Brittany Simuangco/ Unshpash

 

 

 

Próximamente: Obispos de Estados Unidos: Cierre del programa de refugiados es “preocupante”

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Por: ACI Prensa

El presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), Mons. Joe S. Vásquez, calificó de “preocupante” si son ciertos los recientes informes sobre grandes recortes a los programas de reubicación y asilo de refugiados en el país.

El medio Politico.com informó que el Gobierno de turno estaba considerando recortar el límite anual de refugiados para el 2020 a “cero” o a números muy reducidos, es decir, entre 10 mil y 3 mil personas. Esto representa el número total de refugiados que podrían ingresar a los Estados Unidos en el próximo año fiscal.

“Este informe reciente, si es cierto, es preocupante y está en contra de los principios que tenemos como nación y como pueblo, y tiene el potencial de terminar por completo el programa de reubicación de refugiados”, dijo el 19 de julio Mons. Vásquez.

Los informes fueron filtrados a Politico.com por tres individuos cercanos a las recientes reuniones de los funcionarios de seguridad.

Estas cifras representarían una disminución dramática con respecto al límite del 2019: de 30 mil refugiados. En 2018, el límite fue de 45 mil y en 2017 fue de 50, mil. De acuerdo con los datos del Instituto de Políticas de Migración, reportados por el Washington Post, antes de la presidencia de Donald Trump, el límite de inmigración generalmente se estableció, desde la década de 1990, entre 70, mil y 80 mil.

Mons. Vásquez dijo que estaba preocupado por los informes de recortes cuando “el mundo está en medio de la mayor crisis de desplazamiento humanitario en casi un siglo”.

“Me opongo firmemente a cualquier otra reducción del programa de reubicación de refugiados. Ofrecer refugio a aquellos que huyen de la persecución religiosa y de otro tipo ha sido la piedra angular de lo que hizo a este país un lugar fantástico y de bienvenida. La eliminación del programa de reubicación de refugiados los deja en peligro y mantiene a sus familias separadas en los continentes”, sostuvo el Prelado.

El también Arzobispo de Austin señaló que los refugiados ya se someten a un intenso proceso de investigación que a menudo dura entre un año y medio a dos años, e incluye entrevistas extensas y verificación de antecedentes.

“Muchos de estos refugiados tienen vínculos familiares aquí y rápidamente comienzan a trabajar para reconstruir sus vidas y enriquecer sus comunidades”, agregó.

“Como dijo el Papa Francisco, debemos trabajar por la ‘globalización de la solidaridad’ con los refugiados, no por una globalización de la indiferencia. En lugar de cerrar el programa, deberíamos trabajar para restaurar el programa a sus normas históricas de una meta anual de reubicación de 95 mil”, concluyó Vásquez.

A principios de este mes, el Gobierno publicó un nuevo reglamento para los solicitantes de asilo, que establece estos deben probar que también buscaron protección en al menos otro país antes de llegar a Estados Unidos.

La medida, filtrada a Politico.com, parece estar dirigida a la ola de migrantes de los países de América Central, que pasan por México para llegar a la frontera de Estados Unidos.

Trump ha convertido el aumento de las restricciones y regulaciones de inmigración en la piedra angular de su campaña de reelección presidencial de 2020.

El tope final para el número refugiados del año fiscal 2020 se anunciará en septiembre.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en CNA

Foto de David Ramos | CNA