La relación histórica entre el socialismo y la Iglesia Católica

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada “La fe y la vida pública” Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

 

Para muchas personas, el socialismo puede sonar como algo muy atractivo, como una oportunidad que ofrece igualdad y que les da lo necesario a los necesitados; incluso puede sonar como algo cristiano. Sin embargo, cabe señalar que las ideas sobre las cuales se funda el socialismo son en realidad muy peligrosas y que, por décadas, la Iglesia ha advertido sobre el peligro que representa para la sociedad, el ser humano y la libertad, y sobre su visión anticristiana y antirreligiosa.

EL COMIENZO

En 1848 Karl Marx y Friedrich Engels publicaron uno de los documentos más influyentes de la historia: el Manifiesto del Partido Comunista. Aunque no inventaron el comunismo y el socialismo, sí fueron los que mejor formularon sus metas y proporcionaron el marco para las revoluciones comunistas del futuro.

Las ideas en este escrito han sido, sin duda, unas de las más dañinas y destructoras en la historia de la humanidad. En el siglo pasado, el comunismo fue responsable por la muerte de 120 a 160 millones de personas, especialmente en Rusia y China, donde los regímenes asesinaron a millones des sus propios ciudadanos.

OTRA DEFINICIÓN DEL SER HUMANO

Marx escribió su documento motivado por los problemas de pobreza y explotación de los trabajadores después de la Revolución Industrial. Sin embargo, no le bastó con ofrecer soluciones prácticas, sino que ofreció una visión radical sobre el ser humano y la historia. Consideraba al ser humano solo como un ser económico y a la religión como el obstáculo que mantenía a las personas oprimidas por las clases dominantes.

Su solución fue crear una revolución violenta de la clase trabajadora que eliminaría la clase dominante, la clase media y la influencia pública de la religión, y que debilitaría a la familia y terminaría con la propiedad privada (la meta principal del comunismo). Para realizar esto, el estado tendría todo el poder (“en nombre de los trabajadores”), aunque para Marx, el estado un día desaparecería para dar paso a una sociedad ideal en la que los trabajadores serían libres y vivirían en paz.

COMUNISMO Y SOCIALISMO

Así el marxismo es la base del comunismo y del socialismo; ambos buscan el control público de la economía y los medios de producción para construir la “sociedad ideal”. El comunismo busca hacerlo a través del control del estado por un solo partido político. Por su parte, el socialismo busca hacerlo dentro de un estado más grande.

El problema radica en que las consecuencias de su filosofía llevan a permitir cualquier medio para alcanzar su meta, por más atroz que parezca, causando un gran daño a sociedad, como se verá a más adelante.

LA IGLESIA SE PRONUNCIA

La Iglesia Católica inmediatamente condenó estas teorías. Incluso dos años antes de la publicación del Manifiesto, el papa Pío IX ya había advertido contra el comunismo: “Si esta teoría llegara a aceptarse, seguiría la destrucción de los derechos de todos, de la propiedad y de la misma sociedad humana” (Qui Pluribus).

Así, cada Papa, desde el beato Pío IX hasta el papa Francisco han condenado los errores del marxismo como contrarios a la ley natural, a la ley divina de Dios, y a la dignidad y los derechos del ser humano.

¿QUÉ TIENEN DE MALO?

El papa León XII dio la primera respuesta detallada sobre los errores del socialismo y el comunismo en su encíclica Rerum Novarum (1891). Explicó que el motivo más grande del trabajador es la esperanza de obtener una propiedad que pueda llamar suya: su hogar, su sustento… ¡algo bueno y humano! Pero el socialismo, al buscar transferir las posesiones de cada persona a la comunidad, daña el interés de cada trabajador. Le quita la libertad de decidir qué hacer con su propio salario y así le roba toda posibilidad y esperanza de mejorar su condición en la vida.

Además de destruir la naturaleza del trabajo y la motivación del trabajador, esta teoría también busca deshacer la naturaleza de la familia y la religión para substituirlas por el gobierno, aseguró el Papa. Al buscar un control excesivo en la vida personal de los ciudadanos, un gobierno comunista acabaría por destruir los derechos humanos y la libertad, y al final haría más daño a los trabajadores.

EL AVISO DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

León XII temía las consecuencias del comunismo, pero no sabía qué tan destructivo sería en realidad. Sin embargo, hay alguien que sí sabía: la Virgen María. En el año 1917 se apareció a tres niños en Fátima y les advirtió sobre los daños que vendrían de Rusia si el mundo no se arrepentía y se volvía a la oración. “Si se presta atención a mi petición, Rusia se convertirá, y habrá paz. Pero si no, divulgará sus errores por todo el mundo, causando guerras y persecuciones de la Iglesia”, dijo la Virgen de Fátima. A pesar de su esperanzador mensaje, al final, el mal del comunismo se propagó de Rusia al mundo entero.

LAS CONSECUENCIAS DEL COMUNISMO Y EL SOCIALISMO

La revolución comunista en Rusia llevaría a una persecución de cristianos como nunca y a la pérdida de millones de vidas. Más de 10 millones de cristianos ortodoxos sufrieron el martirio. Vladimir Lenin, el líder que encabezó la revolución, directamente mató a cientos de miles de personas para alcanzar sus metas ideológicas.

Los errores rusos pronto llegaron a diferentes partes del mundo, incluso a países católicos como España y México. En España, decenas de miles de sacerdotes, religiosos y laicos fueron martirizados. En México sucedió lo mismo, causando el levantamiento de los cristeros.

Así el papa Pío XI llegó a decir: “Nadie puede ser, a la vez, un buen católico y un verdadero socialista”. Su sucesor, Pío XII, reiteró que ningún cristiano podía apoyar una filosofía que se empeñaba en la destrucción de la religión y acababa con la dignidad y los derechos humanos.

EL SANTO PAPA POLACO

El Arzobispo de Cracovia, Polonia, Karol Wojtyla, quien se convertiría en el papa Juan Pablo II, jugó un papel fundamental en la derrota del comunismo en el este de Europa. Como arzobispo, Wojtyla luchó por los derechos de los polacos e impulsó a la nación a luchar por la creación de una unión laboral libre. Como Papa, Juan Pablo II encabezó una revolución pacífica de conciencia que acabaría por derrotar a la Unión Soviética, el estado comunista que se originó en Rusia.

OTROS PAÍSES DEL MUNDO

Pero, aunque la Unión Soviética iba en declive, los errores de Rusia siguieron propagándose, causando millones de muertes en Camboya, guerras civiles en Corea y Vietnam, la revolución cubana que destrozó el país, y muchas dictaduras en África y América Latina, incluyendo el estado socialista fallido de Venezuela.

CHINA: EJEMPLO ACTUAL DE LA OPRESIÓN DE LA LIBERTAD RELIGIOSA

China es un ejemplo actual de los abusos del socialismo. En julio de este año, las autoridades del gobierno comunista chino ordenaron a los ciudadanos a reemplazar los símbolos religiosos en sus casas (crucifijos, imágenes, etc.) por fotos de Mao Zedong, fundador del Partido Comunista de China, y del presidente actual Xi Jinping. Los ciudadanos que no cumplieran, perderían toda asistencia del gobierno en medio de la pandemia del coronavirus.

Pero eso no es todo: el gobierno Chino en el presente tiene campos de concentración para musulmanes de etnia uigur, quienes están experimentando genocidio y exterminación religiosa bajo una supuesta “reeducación” para alinearse con el gobierno. Además, se suma la destrucción de iglesias cristianas y la persecución católicos.

“Los católicos y todas las personas de buena voluntad tienen la obligación de oponerse a los males del marxismo que buscan derribar la verdadera dignidad de la persona, la integridad de la familia y la libertad religiosa”.

ESTADOS UNIDOS

También en este país se pueden ver los efectos de las ideas socialistas, especialmente en el trato de las personas según su valor económico. Por ejemplo, esto se manifiesta en cómo la vida de los no nacidos y los ancianos se toma en cuenta según sus circunstancias económicas o materiales.

Además, el gobierno se sigue imponiendo cada vez más en la vida económica y social de los ciudadanos, con gastos masivos, la reconstrucción de la vida familiar y de la sexualidad, la vigilancia diaria de las personas… La libertad de expresión y la libertad religiosa se ven cada vez más en peligro, y los disturbios actuales en la sociedad buscan dividirnos de maneras similares a la provocación marxista de una revolución violenta.

CONCLUSIONES

Aunque la meta de buscar igualdad económica parezca atractiva, la filosofía del socialismo permite medios inhumanos para conseguirla. En vez de crear paz, causa discordia; en vez de elevar al pobre, crea pobreza; en vez de ennoblecer el espíritu humano, lo sofoca.

Los católicos y todas las personas de buena voluntad tienen la obligación de oponerse a los males del marxismo que buscan derribar la verdadera dignidad de la persona, la integridad de la familia y la libertad religiosa. El socialismo una y otra vez ha comprobado ser desastroso para el mundo; no se le puede dar otra oportunidad.

 

Basado en el artículo del Dr. R. Jared Staudt, “Christianity & Socialism: Moral Allies or Mortal Enemies?” en Denver Catholic, Sept.-Oct. 2020. Adaptado al español por El Pueblo Católico.

 

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Próximamente: Propuesta 115: La verdad detrás del aborto tardío

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Esta vez, quiero centrarme específicamente en una parte del tema: el aborto tardío. Hago esto porque Colorado votará sobre medidas electorales para limitar estos abortos tardíos. Actualmente, somos uno de los siete estados sin límites en cuanto a la edad gestacional en la que se puede realizar un aborto. La Propuesta 115 prohíbe los abortos en Colorado después de 22 semanas, a menos que la vida de la madre esté en peligro inmediato. La medida prevé sanciones para los médicos que realicen tales abortos, pero especifica que no se podrán presentar cargos contra las mujeres que se sometan a ellos.

Creo que quizás se ha llegado el momento de echar un breve vistazo al tema.

En primer lugar, entendamos de qué estamos hablando. Un aborto después de las 22 semanas se realiza mediante un método llamado dilatación y extracción, lo que básicamente significa que el cuello uterino está dilatado y que el bebé, que pesa entre una libra y el peso completo al nacer, es “extraído” del útero y destruido. La forma en que se realiza es inquietante, por decir lo menos. (Considere esto como mi “advertencia desencadenante” para lo más delicado). El médico comienza inyectando el corazón del bebé para matarlo. Esto, según Wikipedia, se hace para “ablandar los huesos”. En una “extracción no intacta”, el médico utiliza unas pinzas para agarrar, torcer, aplastar y separar las distintas partes del bebé, hasta que el útero está vacío. Luego, el bebé se vuelve a montar en una mesa para asegurarse de que no se hayan dejado partes. En una “extracción intacta”, el bebé nace, con los pies primero, hasta que solo queda la cabeza dentro del cuerpo de su madre. Y luego el médico aplasta la cabeza del bebé o le clava unas tijeras en la parte posterior del cráneo y succiona el cerebro.

Es espantoso. Y me enferma físicamente pensar que no podemos encontrar una forma más humana de resolver los problemas de las mujeres, sean los que sean.

Entonces, ¿por qué alguien piensa que este terrible procedimiento debería ser, o seguir siendo, legal? Veamos los argumentos en contra de la Propuesta 115, extraídos directamente de BallotPedia:

“La medida no incluye excepciones por riesgos para la salud de la mujer o para una mujer que ha sido víctima de violación o incesto”.

La salud de la madre es obviamente el argumento más poderoso. Pero pensemos en esto. Este no es un embrión diminuto. Es un feto entre las 22 y las 36 semanas de desarrollo. El primer bebé prematuro que sobrevivió nació a las 21 semanas. Dejando de lado por el momento la opción de St. Gianna Molla de una madre que sacrifica su vida por su hijo, ¿no sería más compasivo dar a luz al niño y hacer todo lo posible para tratar de salvar ambas vidas? En cuanto a la violación o el incesto, me opongo a esos abortos en cualquier etapa. ¿Pero incluso un partidario del aborto encontraría la necesidad de permitirlos después de que una mujer ya haya estado embarazada de cinco a nueve meses?

“La decisión de interrumpir un embarazo es a menudo una decisión seria y difícil, y debe dejarse únicamente en manos de la mujer, en consulta con su médico y de acuerdo con sus creencias”.

¿En qué otra área de la ley o de la vida permitimos que una persona tome la vida de otra “de acuerdo con sus creencias”?

“Además, no ofrece excepciones para la detección de una anomalía fetal grave después de las 22 semanas, lo que puede obligar a las mujeres a llevar a término un embarazo no viable”.

Este es un bebé actualmente vivo, pero se espera que muera más tarde. Así que, no. No cortamos a los bebés ni les chupamos el cerebro porque tienen una esperanza de vida corta. Entiendo que es un sacrificio tremendo para una mujer tener un bebé que no se espera que sobreviva mucho después del nacimiento. Pero se sabe que esos bebés sorprenden incluso a los profesionales. Y, ya sea que vivan horas, días, semanas o meses, son creados a imagen y semejanza de Dios, amados por Él y destinados a la vida eterna en su tiempo (de Dios), no en el nuestro. Cuando terminamos prematuramente con sus vidas, nos hacemos dioses y anulamos el plan de Dios para el desarrollo de la vida de ese niño, por breve que sea.

“Después de 21 semanas, solo se inician 1.2% de los procedimientos de aborto”.

Y eso equivale a más de 8,000 incidentes por año en los EE. UU. Decir que esta brutalidad “solo” ocurre 8,000 veces al año no es un respaldo rotundo.

Particularmente triste para mí, es la cantidad obscena de dinero que se ha invertido para mantener legales estos procedimientos obscenos. Según BallotPedia, “La campaña que apoya [la Prop. 115] había recaudado $257,398 en contribuciones. Los opositores a la iniciativa habían recaudado 5.3 millones de dólares. “La gran mayoría de ese dinero proviene de varias organizaciones de Planned Parenthood.

Somos David, luchando contra Goliat.

Quiero dejar en claro que me uno a la Iglesia para oponerme al aborto en cualquier etapa, de cualquier forma que se realice. Para citar al Dr. Seuss, “una persona es una persona, no importa cuán pequeña sea”. Cada aborto detiene el latido de un corazón humano. Muchas mujeres que conozco y amo han tenido abortos. Algunas me consta, otras solo supongo. En los casos que conozco, han sufrido mucho como consecuencia. Simplemente no creo que podamos resolver los problemas de las mujeres tomando su dinero, invadiendo sus cuerpos, matando a sus bebés y enviándolas a casa.

Podemos hacer mucho más por las mujeres y sus hijos.

Sé que esta es una elección complicada, desordenada y difícil en muchos niveles. Pero les estoy pidiendo, implorándoles, que tengan en cuenta a los no nacidos al emitir sus votos.

Y vote sí en la Propuesta 115.