La respuesta a la crisis debe recordar los riesgos espirituales

Arzobispo Aquila

Todos esperaban que la reunión de los obispos realizada del 12 al 14 de noviembre fuera monumentalmente importante, pero nadie esperaba que el Vaticano interviniera como lo hizo. Aunque me decepcionó que mis compañeros obispos y yo no pudiéramos votar sobre medidas de responsabilidad, la situación subrayó la doble realidad espiritual de que las almas están en juego y que los obispos servimos con y bajo el Santo Padre.

El hecho de que Cristo le haya confiado el cuidado de la Iglesia a San Pedro, a pesar de su debilidad, invocando el amor de San Pedro por Él y exhortándolo a “alimentar a mis ovejas”, trasciende el pensamiento humano. De hecho, cuando cada obispo es consagrado, hace la promesa de edificar el Cuerpo de Cristo, la Iglesia, y de permanecer en unión con la orden de los obispos, bajo la autoridad de San Pedro Apóstol. Sin esta estructura divinamente instituida, la Iglesia correría el riesgo de fracturarse en grupos individuales, como lo vimos con la llamada Reforma Protestante.

Por lo tanto, mis hermanos obispos y yo no seguimos adelante con la votación sobre las medidas y escuchamos la solicitud de esperar la reunión de febrero de los presidentes de las conferencias de obispos sobre la crisis de abusos. Creemos en la guía de Dios para la Iglesia a través del sucesor de San Pedro, incluso si requiere un periodo doloroso de espera.

Las reuniones comenzaron con un día de oración y ayuno de los obispos. La primera lectura del día fue tomada de Daniel 9, 3-19. La oración es poderosa y vale la pena rezar con ella. Las palabras que conmovieron profundamente mi corazón fueron: “(nosotros) no hemos obedecido la voz de Yahvé nuestro Dios”. Daniel lo menciona tres veces en su oración al reconocer la culpa y la rebelión de Israel.

En ciertos momentos, he sentido que estamos viviendo en los tiempos del Antiguo Testamento, cuando el pueblo de Israel escuchaba los caminos de la cultura dominante y del mundo en lugar de la Palabra de Dios y la fidelidad a Él. Cada vez que no escuchamos la voz de Dios como se revela en las Escrituras y especialmente en los Evangelios, se produce el pecado, el desorden y la confusión. Esto también se ve en la historia de la Iglesia.

El sermón “Sobre la conversión” de San Bernardo de Claraval, dirigido al clero de la Universidad de París en 1140, lamentó los pecados de algunos sacerdotes, incluida la angustiosa presencia de la avaricia, la ambición, el orgullo, la iniquidad, el lujo, la fornicación, el adulterio, el incesto y la actividad homosexual. En la crisis de hoy, estos mismos pecados están presentes y son un fracaso a la hora de escuchar la voz de Dios, teniendo fe en sus promesas y su verdad. Hoy, también somos mucho más conscientes de los diversos trastornos de personalidad que están presentes en algunos miembros del clero. La oscuridad de hoy es horrorosa ya que involucra a menores.

La batalla espiritual en la que estamos actualmente es real, una batalla entre el bien y el mal, Jesucristo y el diablo, la voz de Dios y la voz del maligno y del mundo. Todos los obispos, sacerdotes, diáconos y católicos laicos deben preguntarse: “¿A quién escucho? ¿Quién forma mi corazón?” Los ojos de nuestros corazones y almas deben estar fijos en Jesucristo, deseando la salvación de las almas y la completa fidelidad a Él. Comenzando con San Pablo VI hasta el Papa Francisco, cada papa nos ha llamado a una intimidad más profunda, a un encuentro más profundo con Jesucristo. Solo la intimidad con el Padre, Jesús y el Espíritu Santo, la fidelidad a las bienaventuranzas, la gracia de los sacramentos y las obras corporales y espirituales de misericordia traerán sanación a nuestra Iglesia y al mundo.

En la reunión de obispos en Baltimore, mi hermano obispo, [Joseph] Strickland preguntó: “¿Cómo se permitió que el arzobispo McCarrick continuara con su comportamiento pecaminoso y depredador si la Iglesia verdaderamente cree que los actos homosexuales son incorrectos?” Su afirmación, con la que estoy de acuerdo, es que hemos olvidado o no hemos creído suficientemente en el pecado y sus consecuencias. Tal como los santos tienen un gran impacto en la vida de la Iglesia para el bien, así también el gran pecado y el mal la impactan negativamente. Cuando minimizamos la severidad del pecado y la necesidad de conversión, nuestra tibieza parece debilitar la salvación traída por Cristo.

El maligno quiere minimizar el pecado porque le permite atrincherarse en nuestros corazones y destruir nuestras almas por odio a Dios, en cuya imagen hemos sido creados. También quiere convencernos de que los pecados pueden ser completamente “privados”, sin afectar a otros. Sin embargo, aunque nuestros propios pecados son personales, nunca son privados. Los pecados personales impactan a la Iglesia y su bien común. Con la situación del arzobispo McCarrick y cada caso de abuso, todo obispo debe preguntarse: “¿Estoy reconociendo y actuando para prevenir y curar el daño del pecado cometido? ¿Estoy teniendo en cuenta que las almas están en riesgo?”.

Además de las medidas prácticas que hemos estado tomando, la solución a largo plazo para esta crisis es la fidelidad al Evangelio y la creencia en la salvación que Cristo ganó para nosotros. Debemos seguir el modelo que Cristo nos presentó al reconciliar a San Pedro con Él mismo. No minimizó ni explicó la traición de Pedro, sino que lo llamó a que se arrepintiera y lo amara. Una vez que Pedro reafirmó su amor por Jesús, recibió el encargo de alimentar y proteger al rebaño (Cf. Hechos 21, 15-19).

Mientras esperamos noticias de la Santa Sede después de la reunión de febrero, quiero asegurarles a ustedes, fieles de la arquidiócesis, que continuaremos con los esfuerzos que hemos llevado a cabo por mucho tiempo de brindar un ambiente seguro para los niños, trabajar con sobrevivientes que buscan nuestra ayuda y defender los altos estándares que hemos tenido en los últimos años. Muchos de ustedes han participado en estos programas y los conocen bien. También saben que requerimos que todos los empleados de la Arquidiócesis de Denver, incluidos los obispos, firmen y respeten un código de conducta.

Elevemos nuestros corazones en gratitud al Padre por el regalo de su hijo Jesús y el regalo de salvación que nos ofrece. ¡Es el regalo más grande que cualquiera puede recibir! Oremos en gratitud por los muchos fieles obispos, sacerdotes y diáconos que sirven a la Iglesia. Oremos por la conversión del clero y los laicos, para que todos podamos crecer en una fe, fidelidad y confianza más profundas en Jesús e invitar a otros a conocerlo. Y finalmente, oremos para que podamos escuchar cada vez más fielmente la voz de Dios, especialmente al comenzar el Adviento el próximo 2 de diciembre. Roguemos al Señor para que abra los oídos de nuestro corazón y alma a la voz de Jesús y a su tierno amor y misericordia para cada uno de nosotros. Gracias a todos ustedes que han ofrecido sus sinceras oraciones por nuestro clero y por la Iglesia local y universal. ¡Que nuestro Señor los bendiga abundantemente!

Próximamente: Colorado marcha para celebrar la vida 

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Tras una mañana fría de nieve, miles de católicos de la Arquidiócesis de Denver se reunieron el 12 de enero para para participar en la Marcha Para Celebrar la Vida al pie del Capitolio del Estado de Colorado – el primer lugar que permitió la legalización del aborto en los Estados Unidos hace más de 50 años – buscando restablecer el respeto al derecho más fundamental de todos: el derecho a la vida.

Recordando que Colorado fue el primer estado en legalizar el aborto, David Bereit, quien sirvió como maestro de ceremonias del evento y fue cofundador y director general de 40 Days for Life (40 Días por la Vida), motivó a los presentes a continuar luchando para revertir la maldad que había comenzado en el edificio que estaba frente a ellos.

“Aunque en el presente se siguen perdiendo vidas, hemos visto, gracias a las oraciones y esfuerzos de fieles en Denver, y a través de Colorado y del país, que la situación está cambiando en favor de la vida”, dijo el presentador, asegurando que de las 2,200 clínicas de aborto que existían en 1992, menos de 600 siguen en funcionamiento. El 79 por ciento de los centros de aborto han cerrado sus puertas, en parte debido a las acciones y las oraciones por parte de grupos pro-vida.

Miles de católicos salieron a las calles del centro de Denver para celebrar la vida, buscando que se reconozca el respeto por esta desde la concepción hasta la muerte. (Foto de Brandon Young)

“La tasa de abortos sigue disminuyendo… La gran mayoría de [los miembros de nuestro país] se identifican como pro-vida desde Roe v. Wade. Más leyes pro-vida se han aprobado en los últimos tres años que en los 30 años anteriores a eso… Ahora comprendemos que los días de Roe v. Wade están contados. ¡El aborto va a terminar! Nuestro trabajo aún no acaba, y por ello estamos reunidos aquí. Lo que comenzó en este lugar, debe terminar en este lugar”.

La Marcha Para Celebrar la Vida llegó en un tiempo importante en el ámbito político, ya que las elecciones del mes de noviembre vieron la derrota de algunos legisladores de Colorado que apoyaban áreas importantes de la enseñanza moral de la Iglesia respecto a la dignidad de la vida, aseguró el arzobispo de Denver Samuel J. Aquila.

El arzobispo de Denver Samuel J. Aquila incitó a los participantes a mantenerse fieles a la enseñanza de la Iglesia sobre la dignidad de la persona humana. (Foto de Brandon Young)

Por ello alentó a los participantes a ser una luz en la oscuridad, defendiendo la dignidad de la vida desde la concepción hasta la muerte en el ámbito público.

“En las pasadas elecciones de medio término algunos legisladores que apoyaban las enseñanzas de la Iglesia en temas claves fallaron en obtener un escaño, lo que hace nuestra labor de mantenernos vigilantes y comprometidos en este día, incluso más importante”, señaló.

Igualmente, el prelado pidió la abolición de la pena de muerte en Colorado, la cual aseguró ser innecesaria; y citando al Papa Francisco, rechazó la idea de que la Iglesia se debe acomodar a estas leyes bajo el lema del progresismo, pues “no es progresivo intentar resolver problemas eliminando vidas humanas”.

El mitin también contó con la presencia de Elizabeth Felix, una estudiante universitaria y líder en la organización Students for Life (Estudiantes por la Vida), quien insistió que ser pro-vida significa ser pro-mujer, pro-hombre y pro-niños; la familia McGarity, quienes hablaron sobre la dignidad de los niños con Síndrome de Down; y Elías Moo, el superintendente de escuelas católicas de la Arquidiócesis de Denver.

Tras compartir el testimonio de su madre que eligió la vida, Elías Moo, el superintendente de esculas católicas de la Arquidiócesis de Denver, aseguró que ser cristiano es ser pro-vida. (Foto de Brandon Young)

En un discurso bilingüe, Elías aseguró que las escuelas católicas de la arquidiócesis enseñan a sus estudiantes a comprender la dignidad de la vida desde la concepción hasta la muerte. Y contó el testimonio de su madre, quien rechazó la propuesta de un médico de abortar a su hermano menor por estar en riesgo de nacer con discapacidades.

La respuesta de su madre al doctor fue: “Yo amo la vida porque yo amo a Jesucristo”.

“Que en cada rincón de esta ciudad y de este estado vean que celebramos y amamos la vida porque amamos a Jesús”, concluyó el superintendente.

Marchando con alegría

Por el segundo año consecutivo, unas jóvenes integrantes del grupo ENDOW (Educando sobre la Naturaleza y Dignidad de las Mujeres) por sus siglas en inglés – un apostolado católico que ayuda a las mujeres formar comunidades para aprender sobre su fe y dignidad – encabezaron la marcha luciendo sus vestidos de quinceañera.

Las jóvenes del grupo ENDOW guiaron el paso de la marcha luciendo sus vestidos de quinceñera para testificar que el apoyo a la vida está ligado al apoyo a la mujer. (Foto de Brandon Young)

“Son las defensoras de la vida. Están justo en esa edad cuando pueden decir: ‘Esto es lo que significa ser mujer, y así es como puedo proteger la vida desde ahora’”, dijo Marcela García López, coordinadora de crecimiento del programa de ENDOW. “Planned Parenthood y otras organizaciones dicen que las minorías necesitan el aborto debido a la pobreza o a los muchos retos que tienen que enfrentar. Pero, de hecho, miren a estas jóvenes. Pueden decir que sí [a la vida] y desafiar eso”.

“Una vida es una vida, sin importar si el embarazo fue planeado o no”, dijo Litzy Morán, una de las quinceañeras que participaron en el evento, y aseguró que, si más jóvenes tuvieran a alguien con quién hablar sobre sus miedos por un embarazo no planeado, más de ellas elegirían la vida.

El toque latino se hizo presente en la marcha por medio de bailables folclóricos, así como de mariachis y matachines. (Foto de Brandon Young)

Conforme la masa de personas caminaba por las calles del centro de Denver al son del mariachi y de los cantos de los seminaristas del Camino Neocatecumenal, y algunos incluso al compás de bailables folclóricos, la mirada atenta de ciertos espectadores daba testimonio a las palabras de Martin Luther King Jr. citadas por el arzobispo de Denver: “Respondiendo con odio al odio multiplica el odio, agregando una oscuridad más profunda a una noche ya falta de estrellas. La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad; solo la luz puede hacerlo. El odio no puede expulsar al odio; solo el amor puede hacerlo”.