La sagrada vocación del sacerdote

Escritor Invitado

Por: San Juan María Vianney

Hijos míos, hemos venido al Sacramento de Órdenes. Es un sacramento que parece no relacionarse con nadie entre ustedes y que, sin embargo, se relaciona con todos. Este sacramento eleva al hombre a Dios. ¡Qué es un sacerdote! Un hombre que ocupa el lugar de Dios, un hombre que está investido con todos los poderes de Dios. “Ve”, dijo Nuestro Señor al sacerdote; “como mi Padre me envió, yo os envío. Todo el poder me ha sido dado en el cielo y en la tierra. Ve entonces, enseña a todas las naciones … El que te escucha, me escucha; el que te desprecia, me desprecia”. Cuando el sacerdote remite los pecados, no dice: “Dios te perdona”; él dice, “te absuelvo”. En la Consagración, no dice: “Este es el Cuerpo de Nuestro Señor”. él dice: “Este es mi cuerpo”.

San Bernardo nos dice que todo ha venido a nosotros a través de María; y también podemos decir que todo ha venido a nosotros a través del sacerdote; Sí, toda la felicidad, todas las gracias, todos los dones celestiales.

Si no tuviéramos el Sacramento de las Órdenes, no deberíamos tener a Nuestro Señor. ¿Quién lo puso allí, en ese tabernáculo? El sacerdote. ¿Quién fue el que recibió tu alma, en su entrada a la vida? El cura. ¿Quién lo nutre, para darle fuerza para hacer su peregrinación? El cura. ¿Quién lo preparará para aparecer ante Dios, lavando esa alma, por última vez, en la sangre de Jesucristo? El sacerdote – siempre el sacerdote. Y si esa alma llega al punto de la muerte, ¿quién la levantará, quién la devolverá a la calma y la paz? De nuevo el sacerdote. No puedes recordar una sola bendición de Dios sin encontrar, junto a este recuerdo, la imagen del sacerdote.

Confesarse con la Santísima Virgen, o con un ángel; ¿Te absolverán? No. ¿Te darán el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor? No. La Santísima Virgen no puede hacer que su Hijo Divino descienda a la Hostia. Podrías tener doscientos ángeles allí, pero no pudieron absolverte. Un sacerdote, por simple que sea, puede hacerlo; Él puede decirte: “Ve en paz; te perdono”.

 

¡Oh, qué grande es un sacerdote! El sacerdote no entenderá la grandeza de su oficio hasta que esté en el cielo. Si lo entendiera en la tierra, moriría, no de miedo, sino de amor.

Los otros beneficios de Dios no nos servirían de nada sin el sacerdote. ¿Cuál sería el uso de una casa llena de oro, si no tuvieras a nadie que te abra la puerta? El sacerdote tiene la llave de los tesoros celestiales; es el que abre la puerta; él es el administrador del buen Dios, el distribuidor de su riqueza.

Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de nuestro Señor no servirían de nada. Mire a los paganos: ¿de qué les sirve que nuestro Señor haya muerto? ¡Ay! ¡No pueden participar de las bendiciones de la Redención, mientras que no tienen sacerdotes para aplicar Su Sangre a sus almas!

El sacerdote no es sacerdote para sí mismo; no se da la absolución; no se administra los Sacramentos a sí mismo. Él no es para sí mismo, es para ti.

Después de Dios, el sacerdote es todo. Dejen una parroquia veinte años sin sacerdotes; adorarán a las bestias.

Si el Padre misionero y yo nos fuéramos, usted diría: “¿Qué podemos hacer en esta iglesia? No hay misa; Nuestro Señor ya no está allí: también podemos orar en casa”. Cuando las personas desean destruir la religión, comienzan atacando al sacerdote, porque donde ya no hay sacerdote no hay sacrificio, y donde ya no hay sacrificio no hay religión.

Cuando la campana te llama a la iglesia, si te preguntan “¿A dónde vas?” Usted podría responder: “Voy a alimentar mi alma”. Si alguien te preguntara, señalando el tabernáculo: “¿Qué es esa puerta dorada?” “Ese es nuestro almacén, donde se guarda la verdadera Comida de nuestras almas”. “¿Quién tiene la llave? ¿Quién pone las provisiones? ¿Quién prepara la fiesta y quién sirve la mesa?” “El cura.” “¿Y qué es la comida?” “El precioso Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor”. ¡Oh Dios! ¡Oh Dios! ¡Cómo nos has amado!

Ver el poder del sacerdote; de un pedazo de pan, la palabra de un sacerdote hace un Dios. Es más que crear el mundo. . .  Alguien dijo: “¿Santa Filomena, entonces, obedece la cura de Ars?” De hecho, ella bien puede obedecerlo, ya que Dios lo obedece.

Si tuviera que encontrarme con un sacerdote y un ángel, debería saludar al sacerdote antes de saludar al ángel. Este último es el amigo de Dios; pero el sacerdote ocupa su lugar. Santa Teresa besó el suelo por donde había pasado un sacerdote. Cuando veas a un sacerdote, debes decir: “Hay quien me hizo hijo de Dios y me abrió el cielo por medio del santo bautismo; el que me purificó después de que yo pequé; el que alimenta mi alma”. Al ver la torre de una iglesia, puedes decir: “¿Qué hay en ese lugar?” “El Cuerpo de Nuestro Señor”. “¿Por qué está allí?” “Porque un sacerdote ha estado allí, y ha dicho la Santa Misa”.

¡Qué alegría sintieron los apóstoles después de la resurrección de nuestro Señor, al ver al Maestro a quien habían amado tanto! El sacerdote debe sentir la misma alegría al ver a Nuestro Señor a quien tiene en sus manos. Se otorga gran valor a los objetos que se han depositado en el vaso de la Santísima Virgen y del Niño Jesús, en Loreto. Pero los dedos del sacerdote, que han tocado la adorable Carne de Jesucristo, que se han hundido en el cáliz que contenía Su Sangre, en la pirámide donde Su Cuerpo ha estado, ¿no son aún más preciosos?

El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús.

Cuando veas al sacerdote, piensa en Nuestro Señor Jesucristo.

Traducido del inglés por Janeth Chavez

 

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La fe católica de Kendrick Castillo descrita por su padre

El joven fue asesinado el pasado 7 de mayo

Aaron Lambert

Amaba el aire libre. Amaba la tecnología. Amaba a sus amigos. Simplemente, amaba.

Kendrick Castillo era un joven fiel, amable y bondadoso, cuya vida fue acortada trágicamente el 7 de mayo, cuando se lanzó contra el atacante que abrió fuego en STEM School Highlands Ranch, dando su vida para proteger a sus amigos. Tenía 18 años y estaba a tres días de graduarse de high school.

El joven estudió en Notre Dame Catholic School, donde su padre, John, asegura que su hijo se había integrado muy bien. Unos días después de su funeral, John contó al El Pueblo Católico que mientras él y su esposa reflexionaban sobre la vida de su hijo y repasaban sus tareas escolares, encontraron una tarea de varios años atrás que les pedía a los estudiantes elegir a un santo. Kendrick eligió a san Juan Bosco.

“Empecé a leer más y a familiarizarme con san Juan Bosco, y me pareció muy significativo que Kendrick lo hubiera elegido porque esa fue la manera en que él vivió su vida”, dijo John. “Modeló su vida según la vida de los santos”.

Tras graduarse de Notre Dame, Kendrick ingresó a STEM School Highlands Ranch. John recuerda estar un poco preocupado por la transición de su hijo de una escuela católica a una no católica. Sin embargo, Kendrick permaneció fiel a quién era y a lo que aprendió en Notre Dame.

“Se esforzó por buscar a personas en su escuela que compartían su fe”, aseguró John sobre el tiempo que su hijo pasó en STEM. “Pero incluso era amigo de aquellos que no practicaban ninguna religión y se juntaba con ellos”.

“Creo que vivía su fe y estoy muy orgulloso de eso”.

Además de siempre bendecir sus alimentos y ser el primero en ofrecerse para ser monaguillo en misas de funerales, Kendrick servía con alegría con los Caballeros de Colón de Notre Dame junto con su padre. Le gustaba, sobre todo, ayudar con los desayunos de pancakes que servían.

Era hijo único y muy cercano a sus padres. “Era más una amistad que una típica relación entre padre e hijo. Teníamos una relación especial”, dijo el padre de Kendrick.

John cree que esa relación de Kendrick con él y con su madre, María, es la razón por la que el joven amaba a otros como lo hacía – y la razón por la cual no dudó en dar su vida por salvar a sus compañeros durante el tiroteo.

“Cuando uno es tan afortunado de tener una relación como la que nosotros tres teníamos, no se da cuenta de que está haciendo las cosas bien”, continuó el padre. “No es que uno haya planeado criar a un hijo de una cierta manera. Si hay amor en la familia, esto es lo que uno hace (…) Él nunca vacilaba a la hora de hacer el bien”.

Cuando se publicó la noticia sobre el acto de Kendrick, muchos noticieros usaron la palabra “héroe” para describirlo. Y aunque John se siente muy orgulloso del acto heroico de su hijo, dijo que su orgullo más grande era la manera en la que su hijo había vivido su vida.

“Creo que Dios lo usó para lo que lo necesitaba. Fue un instrumento, un seguidor fiel… salvó a sus amigos. El hecho de que hizo lo que estaba en su corazón por sus amigos es para mí más poderoso que la palabra ‘héroe’. Esto representa quién era verdaderamente”.

El dolor que John y María tienen que soportar nunca desaparecerá. “Es algo muy difícil”, confesó John con lágrimas. “Kendrick es la persona más devota y santa que he conocido en mi vida. Tenía un bello espíritu. Era mi fortaleza”.

A pesar del dolor, John y María encuentran descanso en la confianza de que Kendrick está disfrutando de la vida eterna en el cielo y de que ahí se reunirán de nuevo con él.

“En verdad creo que Kendrick nos fue prestado a mí y a mi esposa”, concluyó John. “Creo que ahora está con su verdadero Padre”.

Traducido del inglés y adaptado por Vladimir Maurcio-Pérez.