La teología moral: Una luz para el camino

Vladimir Mauricio-Perez

Lo que el cristiano hace en la sociedad tiene valor moral y afecta grandemente su vida: lo que opina, decide, apoya, por lo que vota… No es raro ver católicos vivir una doble vida, dividida entre lo que creen y lo que hacen fuera de la iglesia.

Sin embargo, con tal segmentación, el hombre no puede llegar a ser lo que está llamado a ser: santo; sino que se queda atrapado en una vida quebrantada e incompleta.

La doctrina moral de la Iglesia es una luz dada por Dios al hombre, mostrándole la manera de vivir para alcanzar la felicidad en este mundo y plenamente en el siguiente.

No obstante, muchos católicos no están de acuerdo con ella, especialmente en cuestiones que implican la vida social: leyes de aborto, matrimonio, elecciones, inmigración…

Existe la opinión que la Iglesia sobrepasa sus límites al hablar de tales asuntos, pues busca imponer su forma de pensar sobre católicos y no católicos en cosas que no tienen nada que ver con la religión.

¿Es este el caso? ¿Cómo tiene la Iglesia el poder de decirme cómo debo comportarme? ¿Quién está obligado a escuchar?

Autoridad para enseñar

“La autoridad para enseñar sobre cuestiones morales proviene de Cristo”, dijo Terrance Wright, profesor asociado de filosofía en el Seminario St. John Vianney de Denver.

El valor moral de sus enseñanzas se hace evidente en el Evangelio: “‘Si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos’”.

Además, quiso que sus instrucciones y manera de vivir se proclamaran a todo el mundo: “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos… enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes”.

La forma cristiana de vivir es para todo ser humano porque es también racional y no sólo una cuestión de fe.

“Por eso la Iglesia habla de la ley natural, que es el entendimiento humano y racional de la ley divina”, explicó Wright.

Es decir, el hombre tiene la capacidad de conocer y hacer el bien y el mal. La ley divina, dada por Dios, ilumina al hombre y lo ayuda a ver esto con más claridad, ayudándolo a actuar de acuerdo con el bien.

Un mensaje para todos

“La Iglesia no solamente se refiere a los fieles [católicos]”, dijo Wright. “Habla la verdad moral y la verdad es universal”.

Por ser universal, la verdad afecta a todo ser humano, se considere creyente o no.

Por tanto, la Iglesia llama a cada hombre y grupo social a reconocer la verdad y grandeza de la dignidad humana – pues es, como dijo San Juan Pablo II, “una experta en humanidad”.

Así, se ve que la misión del Magisterio no es controlar a los hombres o civilizaciones, sino guiarlos a la verdad y justicia.

Sabiendo que su mensaje “está de acuerdo con los deseos más profundos del corazón humano”, es capaz de “[devolver] la esperanza a quienes desesperan”.

Dos esferas 

Detrás de la idea que la Iglesia no debería hablar sobre temas seculares, yace un concepto erróneo de la vida: que está dividida entre lo privado y lo público. Lo que uno hace en la Iglesia no tiene que ver con lo que uno hace en el mundo.

Tal fragmentación también implica que el cristiano no ha de “imponer” sus opiniones a los demás fuera de la iglesia.

“Estrictamente hablando, en nuestra sociedad todos imponen algo sobre alguien más”, dijo Wright. “Siempre hay personas intentando convencer a grupos o individuos sobre la manera de proceder.

“Así pues, es injusto que a un cristiano se la prohíba opinar y dejar que los demás apliquen su manera de pensar sobre él”.

Al contrario, la misión de los laicos es afectar el orden social par contribuir a su santificación.

Creencia y acción 

“[Lo que creemos] debería influir en lo que hacemos en el mundo: nuestras decisiones políticas y lo que apoyamos o no”, dijo Wright.

“Si uno respalda las políticas que no reconocen la dignidad de la persona o de la familia [como el aborto y la eutanasia, entre otras], uno se ubica fuera de la enseñanza social de la Iglesia”, agregó.

“No es fácil mantener la unión entre nuestra fe y nuestro papel en el mundo: somos pecadores”, prosiguió Wright. “Pero aún así, animo a las personas a que se tomen el tiempo para aprender sobre el Magisterio de la Iglesia… y pensar en cómo pueden ponerlo en práctica”.

“Ser cristiano no es fácil, uno tiene que pasar por la senda estrecha”, concluyó. “Pero entre más se comprende, más fácil es”.

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Ge´la: Tras padecer de cáncer en la garganta, hoy le canta a Jesús

Ángela Sandoval, más conocida como Ge´la estuvo en de gira en Colorado

Carmen Elena Villa

La cantante Ge’la

La cantante Ge’la estuvo de visita en Colorado y visitó la Arquidiócesis de Denver. Aquí les presentamos esta entrevista.

Posted by El Pueblo Católico on Thursday, August 16, 2018

La cantante Ángela Sandoval, más conocida como “Ge’la” canta mariachis y baladas para Jesús. Y lo hace desde casi desde que empezó a hablar. Su madre le cuenta que se sentaba en una piedrita a entonar sus primeras melodías.

Su carrera como cantante comenzó a tomar forma cuando ella, a los 14 años, se integró en el coro de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Ontario, California donde vive desde hace 40 años. “Ahí empecé a descubrir que Dios me había dado un don para compartirlo”, dice en diálogo con El Pueblo Católico.

Y como buena mexicana, oriunda de Michoacán, el ritmo de Mariachi fue el que eligió. “Es otra forma de pescar a nuestro pueblo latino con la música de nuestra cultura”, dice.

Además de cantar, a Ge´la le gusta hacer breves prédicas introductorias. La primera vez que se lanzó a hacerlas, fue en un concierto en Oregón. “Le dije al Señor: ‘¡Ayúdame!’ y Él me invitó a contar el testimonio de mi niñez. Mi padre era un alcohólico y, no sé por qué, el Espíritu de Dios me iluminó para que diera ese testimonio entreverando el canto. Vi a mucha gente llorando, niños, jóvenes, varones, es raro ver a un varón llorar en nuestra cultura latina y ver cómo esos corazones fueron tocados a través del canto a través del testimonio”, recuerda.

Cantar para Dios, dice Ge´la, le ha traído frutos que quizás ella nunca se hubiera imaginado: Una mujer, quien acababa de ser abandonada por su esposo, le escribió un correo diciéndole que estaba decidida a quitarse la vida aventándose en su carro a un tráiler. Pero al escuchar la canción de alabanza “No estoy sola”, decidió voltear el timón y evitar el golpe que la hubiera matado instantáneamente.

 

Y Jesús probó su fe

La prueba más difícil de su vida la pasó en el año 2002 cuando, después de unas altas fiebres y una pérdida repentina de peso, le fue diagnosticado un carcinoma en la garganta. Al recibir el diagnóstico ella dijo: “No puedo tener cáncer en mi garganta si yo le canto a mi Señor y a mi Madre santa”. Antes de que fuera operada quiso ofrecer sus últimos conciertos en Wisconsin y Virginia. Era como la despedida de su vida musical. El padre Juan Díaz, sacerdote jesuita y amigo muy cercano de Ge´la, la acompañó a los que serían sus últimos conciertos: “No pude contener mis lágrimas al ver con qué amor Ge´la cantaba y alababa al Señor cuando estaba condenada, quizás a morir muda en unos meses”, recuerda el sacerdote.

El día antes de la operación se fue con su esposo y sus dos hijos a la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe donde había misa y exposición al Santísimo. Ella le dijo en la oración: “Señor, no te pregunto por qué a mí si yo te canto, no Señor, te doy gracias por esta enfermedad que me une un poquito a esta santa cruz de dolor. Lo único que te pido es que sigas iluminando a mis hijos por el buen camino como hasta ahora y haz de mi vida lo que quieras”. Y dijo que después de ese momento se sintió mucho mejor. Al día siguiente sería la cirugía. Pero el médico, el doctor Julio Torres, la sorprendió diciéndole: “Dice la radiografía que el cáncer no está en tu garganta”.

Cuenta Ge´la que al escuchar estas palabras “lloraba como una niña”. Para confirmar que el cáncer había desaparecido ingresaron dos veces con una aguja a la garganta y, comparte la cantante que lo único que salió fue “sangre molida”. “Jesus Sacramentado había hecho un milagro en mi garganta”, asegura. El médico le dijo: “Es como si alguien hubiera entrado y apachurrado el tumor” y Ge´la asegura que fue Jesús quien lo apachurró. “Como médico te digo que la curación ha sido un milagro”, le dijo el doctor Julio Torres.

Recientemente visitó varias parroquias del norte de Colorado cantando, predicando y transmitiendo esa fe en Jesús vivo que ni si quiera el cáncer le arrebataron.