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sábado, diciembre 3, 2022
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Las posadas: Más que una simple tradición

Este artículo fue publicado en la edición de la revisa de El Pueblo Católico titulada El asombro de la Navidad”. Para suscribirte y recibir la revista en casa, HAZ CLIC AQUÍ.

Como parte de la preparación para la Navidad, tanto en México como en algunos países de Centroamérica, se realizan las tradicionales posadas, una novena del 16 al 24 de diciembre en preparación para la Navidad. Esta tradición aún tiene el potencial para sumergir a toda la familia, y de manera especial a los hijos, en el misterio del nacimiento de Jesús, preparándonos con esperanza y alegría.

Las posadas representan la peregrinación que realizaron María y José a Belén. Durante la noche, buscaron un lugar donde alojarse, de ahí se deriva el término “pedir posada” que luego le dio nombre a esta celebración.

SU ORIGEN

El origen de las posadas se remonta a los tiempos de la conquista en México. Antes de la llegada de los españoles, los aztecas celebraban durante el mes de diciembre la llegada de “Huitzilopochtli” que era el dios de la guerra. Tenían tradiciones religiosas que incluían días de ayuno y un gran banquete para recibir el solsticio de invierno el 25 de diciembre.

Según varios expertos, los misioneros que llegaron a México a finales del siglo XVI utilizaron la tradición existente para educar a los indígenas en la fe, dándole un sentido cristiano con prácticas cristianas. Pasó de ser una práctica pagana a una enteramente cristiana.

Así iniciaron las “Misas de aguinaldo” del 16 al 24 de diciembre. Junto a estas celebraciones eucarísticas, se leían pasajes y se hacían representaciones de la Navidad. Los asistentes también recibían un pequeño regalo conocido como “aguinaldo”.

 

LA CELEBRACIÓN

Durante estos nueve días, se realizan representaciones de los acontecimientos de la Navidad o “pastorelas”. Esta es una manera activa de integrar a los niños para educarlos en la fe.

Tanto adultos como niños participan en una procesión con cantos y oraciones para representar a María y José pidiendo posada.

Esta tradición también cuenta con el rezo del rosario y una comida para los asistentes. Los niños rompen piñatas y reciben un “bolo” o “aguinaldo” que consiste en una bolsita con dulces. Las piñatas generalmente están hechas en forma de estrella, que simboliza la estrella que guio a los tres Reyes Magos hasta el pesebre.

La tradición continúa cada noche en una casa diferente. En la última noche, la víspera de Navidad, es costumbre celebrar una misa de media noche (“Misa de Gallo”).

Más que una simple tradición, las posadas pueden ser un medio para preparar con alegría y oración nuestro corazón para la venida de Jesucristo.

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Rocio Madera
Rocio Madera es especialista en comunicaciones y publicidad para la arquidiócesis de Denver.
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