Los hispanos están dando forma al futuro de la Iglesia

Therese Bussen

En su expansión por todos los confines de la tierra, la Iglesia Católica siempre ha manifestado su universalidad abrazando una amplia diversidad de lugares, razas y culturas. En los Estados Unidos, la demografía de la Iglesia está cambiando rápidamente: Según el Pew Research Center, actualmente los hispanos son el 34 por ciento de la Iglesia Católica, y entre los jóvenes de la generación de millennials, el 54 por ciento son hispanos, hecho que marca un cambio en la demografía étnica del país, que a su vez cambiará el rostro de la Iglesia Católica, en comparación a lo que conocemos hasta la fecha.

Alejandro Bermudez, Director Ejecutivo de Aci Prensa, ofreció una conferencia el pasado de 5 de septiembre en el St. John Paul II Lecture Series de la Arquidiócesis de Denver, sobre este tema, y sobre cómo los fieles de la Iglesia Católica en Estados Unidos deberían responder.

DC: El número de hispanos en los Estados Unidos crece continuamente; ¿cómo se ve reflejado este crecimiento en las parroquias y de qué manera la dinámica cultural se está viendo afectada? 

Alejandro Bermudez: Actualmente el 34 por ciento del total de la población de católicos en Estados Unidos es hispano/latino, y el 22 por ciento de los católicos que viven acá, nacieron en Latinoamérica y el Caribe. En algunas zonas de los Estados Unidos, como por ejemplo en el sur, el catolicismo está presentando un crecimiento muy significativo, y los latinos están impulsando el nacimiento de “mega-parroquias”.  Estos números son más relevantes aún, si consideramos que el 56 por ciento de los católicos “millennials” (la mayoría) son hispanos/latinos. Esto significa que probablemente cada aspecto de la vida de la Iglesia en los Estados Unidos se verá tocado por este factor demográfico.

DC: La conferencia del 5 de setiembre mostrará de qué manera este tema necesita ser analizado y enfrentado, más allá del debate sobre la inmigración. ¿Por qué es esto tan importante? 

AB: Cuando pensamos en los hispanos, es muy común que pensemos principalmente en el complejo tema de la inmigración, ya sea en las leyes migratorias o en las imposiciones o acciones que se deben tomar para controlar la inmigración. Sin embargo, los católicos comprometidos con la nueva evangelización, deberíamos pensar en la manera en que los hispanos están modificando la naturaleza del catolicismo americano, de una forma igualmente radical a la del catolicismo irlandés, que no solo cambió sino que definió el rostro de la Iglesia Católica en los Estados Unidos, tal como la conocemos hoy. En efecto, en la actualidad estamos presenciado el inicio de un cambio igualmente radical que no deberíamos ignorar, pues será un fenómeno crucial que determinará nuestro futuro.

DC: ¿De qué manera la Iglesia puede acompañar a la creciente población hispana? 

AB: La Iglesia en los Estados Unidos ha estado realizando esfuerzos enormes para ajustarse a las nuevas cifras demográficas, pero tenemos que evolucionar y pasar de la idea de que los hispanos son un “problema pastoral” que requiere de atención, a la comprensión de que ellos son el nuevo rostro de la Iglesia, es decir, que la Iglesia se está volviendo hispana.

DC: ¿De qué manera los parroquianos pueden dar la bienvenida a este cambio en la dinámica demográfica? 

AB: Dado que los hispanos están dando forma al futuro inmediato de la Iglesia, no solo deberíamos acogerlos en nuestras parroquias, como expresión de la caridad cristiana; sino que es lo más inteligente que podemos hacer por el futuro de la Iglesia Católica en América. Mientras más integremos a los hispanos en Estados Unidos, con los valores que traen a la mesa, más fuerte será la comunidad católica acá, y así, más fuerte también para enfrentar el futuro incierto de la religión en América.

DC: ¿Cuál es la importancia de los católicos hispanos en el presente y futuro de la Iglesia en Estados Unidos? 

AB: Si bien hoy vemos a la primera generación en la historia de los Estados Unidos -conocida como millennials– en la que muchos de sus miembros se consideran “espirituales pero no religiosos” y afirman ampliamente que no tienen ninguna afiliación religiosa, el catolicismo es una de las pocas denominaciones que aún sigue creciendo en el país. ¿Cuál es la razón? Los hispanos y su tasa de natalidad. Pero al mismo tiempo, muchos jóvenes hispanos se están alejando de la Iglesia a un ritmo muy rápido. Necesitamos asegurar que nosotros los católicos, tenemos un buen plan de evangelización, no solo para sobrevivir, sino para crecer. Los hispanos son el componente fundamental de ese plan.

 

Próximamente: El contexto para cubrir la crisis de la Iglesia

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Por: Mark Haas

La Iglesia católica ha reducido el número de supuestas acusaciones de abuso sexual de menores en un 95 por ciento.

Si solo algo se te queda de este artículo, que sea que desde la peor década de la Iglesia en 1970, los datos reportados muestran un descenso en las acusaciones de un 95 por ciento en la década del 2000, y 98 por ciento en la del 2010 (fuente: : CARA/Georgetown).

Ahora, obviamente, incluso una nueva instancia ya es demasiado, pero en base a mi experiencia como director de relaciones públicas de la Arquidiócesis de Denver, he visto cómo la cobertura en los medios pueden llevar a la gente a creer que las condiciones actuales de la Iglesia católica no han cambiado. Como periodista, se cómo a los medios de comunicación les gusta enfatizar “nuevos detalles”, o “nuevo reporte”, o “nuevas acusaciones”, que pueden ser verdad, pero los últimos meses ha sido mayormente “nueva información “sobre casos de hace 25 o 50 años.

Entonces, ¿cómo separamos el pasado del presente? No deseamos cerrar la puerta al pasado, pero también queremos que la gente sepa que pueden tener confianza en la Arquidiócesis de Denver en el 2018.

Uno de los desafíos al que nos enfrentamos al asegurarnos que nuestra historia sea entendida correctamente es que muchas personas ven las noticias de una manera muy superficial.

Una encuesta reciente realizada por Colorado Media Project encontró que el 59 por ciento de las personas solo lee los titulares o los resúmenes de la cobertura de noticias. (Por eso por lo que me aseguré de poner la información más importante en la primera línea de este articulo).

Lo que he visto es que cuando los medios de comunicación aquí en Denver sacan una historia: “Ex – sacerdote de Colorado implicado en el reporte de abuso a menores de Pennsylvania”, muchas de las personas que ven el titular en las redes sociales no se dan cuenta que el sacerdote estuvo aquí solo por siete meses en 1983 y que la Arquidiócesis de Denver no ha tenido reportes de mala conducta antes, durante o después de su corta visita. Todo lo que ven es un informe negativa de la Iglesia católica.

Hablando del reporte del Gran Jurado de Pennsylvania, creo que la mayoría de las personas han visto o escuchado que contiene “300 sacerdotes y 1.000 víctimas”, pero ¿cuántas de las cadenas noticiosas se tomaron el tiempo para mencionar que solo el 3 por ciento de esos supuestos incidentes ocurrieron desde el 2002? Si estás preocupado por saber si la Iglesia católica es un lugar seguro para tus hijos en el 2018, sería interesante para ti saber que más maestros de las escuelas de Pennsylvania perdieron sus licencias en el 2017 por conductas sexuales indebidas (42), que el total de las acusaciones en la Iglesia católica de los Estados Unidos entre el 2015 y el 2017 (22). Son 42 maestros en un estado en un año, en comparación a 22 acusaciones en todo el país en tres años. Voy a detenerme aquí y reconocer que no todo es perfecto en la Iglesia católica. Aún hay casos de abuso sexual a menores que desconocemos, y aún tenemos esas pocas acusaciones nuevas. Si bien hemos hecho grandes mejoras, debemos continuar buscando formas de ser mejores, más responsables y más transparentes, para que los mismos problemas no se repitan.

También debemos mostrar la mayor compasión por los sobrevivientes y continuar ofreciendo nuestra ayuda en su recuperación continua.

Sabiendo que estos eventos han sido experiencias devastadoras para las personas, es difícil tener una discusión que analice el tema en términos de estadísticas, patrones y análisis de datos. Tampoco es correcto argumentar que esto es solo un problema de la sociedad, y que otros son mucho peores que nosotros. Admito que he hecho ambas cosas en esta columna, porque en última instancia creo que el contexto es importante.

Debemos mostrar como Iglesia a cualquier víctima y a sus familias nuestro compromiso continuo en abordar el problema. Y creo que se lo debo a muchos sacerdotes maravillosos de nuestra arquidiócesis, para defenderlos, para que no sean presentados como parte de los problemas del pasado.

Piénselo de esta manera: si tomáramos otra crisis que está plagando a Estados Unidos (violencia con armas de fuego, adicción a los opioides, obesidad) y alguien encontró la manera de reducir uno de estos problemas en un 95 por ciento, ¿no valdría la pena hablar de eso?

De hecho, ¿no sería ese el titular que vería el 59 por ciento de los lectores de titulares?

 Traducido del original en ingles por Mavi Barraza