Los santos de la puerta de al lado

Obispo Jorge Rodríguez

Noviembre se abre con la solemnidad de Todos los Santos.  Estos son, como dice el Papa Francisco, una “nube ingente de testigos” …

La exhortación apostólica “Alégrense y Regocíjense” (AR), fue publicada el pasado 19 de marzo por el Papa Francisco y habla del llamado a la santidad en el mundo actual. El título del documento muestra que fuimos creados para la felicidad, y esta solo nos la da una vida santa.

El Papa nos dice que entre los santos puede estar “nuestra propia madre, una abuela u otras personas cercanas” (cf. 2 Tm 1,5). Su vida no fue perfecta, pero aun en medio de imperfecciones y caídas siguieron adelante y agradaron al Señor. Estos santos “son los que ya han llegado a la presencia de Dios y mantienen con nosotros lazos de amor y comunión”. (Cf. AR. 3-4). Estos son los santos que celebramos el 1 de noviembre cada año.

En “Alégrense y Regocíjense”, la atención del Papa se dirige a los santos de la puerta de al lado. Y “El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes, en el santo pueblo fiel de Dios, porque ´fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente´ (Cf. AR 6) Es decir, que no hay “santo” ni santidad auténtica, si no es tejida por lazos de amor.

A veces identificamos al santo con gestos heroicos y milagros sorprendentes, hombres y mujeres dedicados totalmente a la oración o al apostolado. Pero el Papa quiere ayudarnos a descubrir la santidad del rostro cotidiano, en “los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo.  (…) Esa es muchas veces la santidad ´de la puerta de al lado´, o, para usar otra expresión, ´la clase media de la santidad´” (cf. AR 7)

Estoy seguro de que tú conoces a muchos “santos de la puerta de al lado”. Puedes comenzar con tu madre que dedicó su vida a amarte; o tú papá, a quien veías rezando; o tu catequista, o un amigo siempre fiel y dispuesto a ayudar, o un sacerdote fervoroso que te habló del amor de Dios, o una persona que conociste en el barrio, siempre positiva y sencilla tratando de hacer el bien en todo.

No son perfectos. No hacen milagros. No tienen doctorados en teología. Simplemente aman a Dios, y aman al prójimo con las cosas simples de la vida, pero hechas por amor.

El Papa, los considera: “Seguramente, los acontecimientos decisivos de la historia del mundo fueron esencialmente influenciados por almas sobre las cuales nada dicen los libros de historia (…) es algo que solo sabremos el día en que todo lo oculto será revelado” (AR 8).

La santidad nos viene de la gracia de nuestro bautismo y puede crecer con pequeños gestos: “Por ejemplo: una señora va al mercado a hacer las compras, encuentra a una vecina y comienza a hablar, y vienen las críticas. Pero esta mujer dice en su interior: ´No, no hablaré mal de nadie´. Este es un paso en la santidad. Luego, en casa, su hijo le pide conversar acerca de sus fantasías, y aunque esté cansada se sienta a su lado y escucha con paciencia y afecto. Esa es otra ofrenda que santifica. Luego vive un momento de angustia, pero recuerda el amor de la Virgen María, toma el rosario y reza con fe. Ese es otro camino de santidad. Luego va por la calle, encuentra a un pobre y se detiene a conversar con él con cariño. Ese es otro paso”.

Acoge el reto del Papa. ¡Sé santo! La santidad es el rostro bello de la Iglesia. Y ese rostro es también el tuyo.

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La fe católica de Kendrick Castillo descrita por su padre

El joven fue asesinado el pasado 7 de mayo

Aaron Lambert

Amaba el aire libre. Amaba la tecnología. Amaba a sus amigos. Simplemente, amaba.

Kendrick Castillo era un joven fiel, amable y bondadoso, cuya vida fue acortada trágicamente el 7 de mayo, cuando se lanzó contra el atacante que abrió fuego en STEM School Highlands Ranch, dando su vida para proteger a sus amigos. Tenía 18 años y estaba a tres días de graduarse de high school.

El joven estudió en Notre Dame Catholic School, donde su padre, John, asegura que su hijo se había integrado muy bien. Unos días después de su funeral, John contó al El Pueblo Católico que mientras él y su esposa reflexionaban sobre la vida de su hijo y repasaban sus tareas escolares, encontraron una tarea de varios años atrás que les pedía a los estudiantes elegir a un santo. Kendrick eligió a san Juan Bosco.

“Empecé a leer más y a familiarizarme con san Juan Bosco, y me pareció muy significativo que Kendrick lo hubiera elegido porque esa fue la manera en que él vivió su vida”, dijo John. “Modeló su vida según la vida de los santos”.

Tras graduarse de Notre Dame, Kendrick ingresó a STEM School Highlands Ranch. John recuerda estar un poco preocupado por la transición de su hijo de una escuela católica a una no católica. Sin embargo, Kendrick permaneció fiel a quién era y a lo que aprendió en Notre Dame.

“Se esforzó por buscar a personas en su escuela que compartían su fe”, aseguró John sobre el tiempo que su hijo pasó en STEM. “Pero incluso era amigo de aquellos que no practicaban ninguna religión y se juntaba con ellos”.

“Creo que vivía su fe y estoy muy orgulloso de eso”.

Además de siempre bendecir sus alimentos y ser el primero en ofrecerse para ser monaguillo en misas de funerales, Kendrick servía con alegría con los Caballeros de Colón de Notre Dame junto con su padre. Le gustaba, sobre todo, ayudar con los desayunos de pancakes que servían.

Era hijo único y muy cercano a sus padres. “Era más una amistad que una típica relación entre padre e hijo. Teníamos una relación especial”, dijo el padre de Kendrick.

John cree que esa relación de Kendrick con él y con su madre, María, es la razón por la que el joven amaba a otros como lo hacía – y la razón por la cual no dudó en dar su vida por salvar a sus compañeros durante el tiroteo.

“Cuando uno es tan afortunado de tener una relación como la que nosotros tres teníamos, no se da cuenta de que está haciendo las cosas bien”, continuó el padre. “No es que uno haya planeado criar a un hijo de una cierta manera. Si hay amor en la familia, esto es lo que uno hace (…) Él nunca vacilaba a la hora de hacer el bien”.

Cuando se publicó la noticia sobre el acto de Kendrick, muchos noticieros usaron la palabra “héroe” para describirlo. Y aunque John se siente muy orgulloso del acto heroico de su hijo, dijo que su orgullo más grande era la manera en la que su hijo había vivido su vida.

“Creo que Dios lo usó para lo que lo necesitaba. Fue un instrumento, un seguidor fiel… salvó a sus amigos. El hecho de que hizo lo que estaba en su corazón por sus amigos es para mí más poderoso que la palabra ‘héroe’. Esto representa quién era verdaderamente”.

El dolor que John y María tienen que soportar nunca desaparecerá. “Es algo muy difícil”, confesó John con lágrimas. “Kendrick es la persona más devota y santa que he conocido en mi vida. Tenía un bello espíritu. Era mi fortaleza”.

A pesar del dolor, John y María encuentran descanso en la confianza de que Kendrick está disfrutando de la vida eterna en el cielo y de que ahí se reunirán de nuevo con él.

“En verdad creo que Kendrick nos fue prestado a mí y a mi esposa”, concluyó John. “Creo que ahora está con su verdadero Padre”.

Traducido del inglés y adaptado por Vladimir Maurcio-Pérez.