Método Marquette, una opción para las parejas que utilizan la Planificación Familiar Natural

Rocio Madera

La planificación familiar natural (PFN) es una opción para ayudar a las familias católicas a lograr o evitar un embarazo, al igual que el espaciamiento de los hijos. Esta práctica observa y rastrea los signos de fertilidad para determinar con precisión cuándo una mujer es fértil y cuándo es infértil. De la misma manera, la PFN también ayuda a las parejas que desean quedar embarazadas a lograr su objetivo más fácilmente.

Si bien las parejas casadas están llamadas a ser procreadoras y seguir el plan de Dios, esto no significa necesariamente que deban tener una familia de 10 hijos. Dios también proporciona las herramientas y recursos naturales como un medio para la planificación familiar utilizando métodos naturales y sin dañar permanentemente las funciones biológicas sagradas del hombre y la mujer.

La Arquidiócesis de Denver ofrece talleres y cursos para parejas que desean aprender más sobre los métodos de planificación familiar natural y así vivir en gracia y conforme al plan de Dios. Este año, la arquidiócesis comenzó a enseñar un nuevo método, denominado “modelo Marquette”, para que las parejas tengan la opción de elegir el método que se adapte mejor a ellas.

“A lo largo de los años, me he dado cuenta de que no todos los métodos se adaptan a todas las parejas. Existe un gran valor en la capacidad de un programa diocesano de PFN para ofrecer diferentes métodos que ayudan a satisfacer las necesidades de aprendizaje o estilo de vida de una pareja. La PFN no tiene un enfoque único para todos”, dijo Carrie Keating, especialista en matrimonio y PFN, a El Pueblo Católico.

Aunque el modelo Marquette ha existido durante aproximadamente 20 años, recientemente ha recibido más exposición a través de las redes sociales y a través de personas que comparten su experiencia con este método.

El método del modelo Marquette utiliza el monitor de fertilidad Clear Blue junto con tiras reactivas para que las mujeres midan los niveles hormonales en la orina e identifiquen el comienzo y el final de su ventana fértil durante cada ciclo menstrual. Si se usa correctamente, este método ayuda a las parejas que intentan concebir a identificar los días más fértiles para aumentar sus posibilidades de un embarazo. Para las parejas que quieren evitar el embarazo, este método les ayuda a identificar los días en los que deben abstenerse de tener relaciones sexuales para evitarlo.

 “Este método es muy flexible y tiene la opción de incorporar lecturas de monitor, observaciones de líquido cervical y lecturas de temperatura para las parejas que se sienten más cómodas identificando múltiples marcadores de fertilidad o que provienen de otros métodos de PFN y desean seguir usando esos datos”, dijo Theresa Sullivan, RN, BSN, instructora local del método Marquette.

El modelo Marquette está diseñado para todas las mujeres y parejas. Los beneficios de optar por este método pueden variar en función de las necesidades de cada mujer. Dado que existen diferentes formas de monitorear la fase fértil, este método también ayuda a las mujeres con circunstancias reproductivas especiales, como ciclos irregulares, lactancia, premenopausia y posparto. El monitor es muy preciso y fácil de usar en casa y este modelo es “reversible”, ya que las parejas pueden cambiar sus objetivos de planificación familiar en cualquier momento.

“Se recomienda encarecidamente que se utilice sólo con la guía de un instructor, ya que esto aumenta la eficacia, el conocimiento y la autonomía”, dijo Sullivan. “Los instructores del Método Marquette son todos profesionales capacitados, incluyendo enfermeros y médicos. Estamos capacitados para ayudar a las mujeres y las parejas a aprender más sobre su cuerpo e identificar cualquier problema que pueda estar impidiendo la regularidad del ciclo o causando infertilidad”.

Para la vida de una pareja, los beneficios de la PFN en su conjunto son enormes: la esposa se protege a sí misma de productos químicos o dispositivos y permanece con su ciclo natural. El esposo se involucra más y es responsable de la planificación familiar. Ambos aprenden un mayor grado de autocontrol y un respeto más profundo el uno por el otro, lo que resulta en una mejor intimidad para la pareja. Y finalmente, se vuelven más conscientes de sus contribuciones y responsabilidades extraordinarias y generosas como procreadores con Dios.

“Agregar el modelo Marquette llenó un vacío dentro de nuestro programa diocesano de PFN al proporcionar un método que es más objetivo en su enfoque para recopilar e interpretar los marcadores biológicos de la fertilidad de una mujer”, concluyó Keating.

Para más recursos sobre Planificación Familiar Natural en la Arquidiócesis de Denver, visite: archden.org/eflm/nfp.

Para encontrar un instructor local y sesiones del Método Marquette, visite: coloradomarquette.wixsite.com/instructors.

Próximamente: Arzobispo Aquila: Carta sobre la finalización del proceso de revisión independiente y el programa de reparación

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

A los fieles de la Arquidiócesis de Denver:

En el verano del 2018, las revelaciones sobre el excardenal Theodore McCarrick y la publicación del informe del gran jurado de Pensilvania iniciaron otra observación extensa de la historia de abuso sexual de menores en la Iglesia Católica de Estados Unidos.

Sé lo desalentador que esto fue para muchos fieles católicos, porque había una sensación de que ya se había abordado este tema, y a pesar de no haber casos actuales, ¿por qué volvió a aparecer en las noticias?

La realidad es que, a pesar de que hemos pasado décadas tomando medidas para asegurarnos de que nuestros niños estén protegidos y que los sobrevivientes de abuso reciban cuidado, el proceso de sanación sigue y el trabajo continúa.

Hoy, al concluir un proceso de revisión y reparación independiente de casi dos años, quiero ofrecer mis pensamientos y reflexiones sobre lo que hemos aprendido y hacia dónde iremos de aquí en adelante.

Cuando entablamos conversaciones con la fiscal general Cynthia Coffman y luego con Phil Weiser sobre cómo juntos podríamos examinar a la Iglesia aquí en Colorado, sometí a nuestra arquidiócesis a un acuerdo estatal para lograr las siguientes tres metas:

  1. Ofrecer un relato transparente de la historia de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes en nuestras parroquias, incluyendo una revisión de cómo respondió la arquidiócesis.
  2. Brindar un medio seguro y simple para que los sobrevivientes se presenten y reciban apoyo en su sanación.
  3. Obtener una revisión y crítica exhaustivas de nuestras políticas de prevención y respuesta actuales para asegurarnos de que cumplan con los más altos estándares.

Creo que hemos logrado esos objetivos.

Transparencia

El informe complementario de hoy identificó a cinco sacerdotes diocesanos adicionales con una acusación fundamentada de abuso sexual hacia un menor. Estas acusaciones se recibieron como parte del programa de reparación independiente que invitaba a los sobrevivientes de abuso de cualquier época a presentarse y recibir una compensación de la Iglesia. Se le pidió al perito judicial Robert Troyer que revisara estas acusaciones y se le encargó redactar un informe complementario.

Los sacerdotes identificados hoy, con la fecha del primer abuso, son: P. Kenneth Funk (1959), P. David Kelleher (1962), P. James Moreno (1978), P. Gregory Smith (1971), P. Charles Woodrich (1976).

El informe complementario también identificó acusaciones adicionales contra ocho de los sacerdotes nombrados en el informe inicial para un total de 23 acusaciones fundamentadas recientemente en nuestra arquidiócesis. De ambos informes, nuestra arquidiócesis tuvo un total de 150 incidentes fundamentados cometidos por 27 sacerdotes diocesanos.

Sin embargo, cabe resaltar que las acusaciones fundamentadas adicionales van de acuerdo con el mismo patrón histórico del primer informe, específicamente, que más del 85 por ciento de los incidentes ocurrieron hace más de 40 años durante las décadas de 1950, 1960 y 1970, y ninguno ocurrió en los últimos 20 años. Tampoco hay acusaciones fundamentadas contra ningún sacerdote actualmente activo en ministerio.

Sigue siendo cierto que casi la mitad de los incidentes totales fueron cometidos por un hombre, Harold White, y el 70 por ciento de los incidentes cometidos por cuatro exsacerdotes (White, Abercrombie, Holloway, Hewitt).

No ofrezco excusas por estos pecados del pasado o por la histórica falta de respuesta a las acusaciones contra Harold White y otros, pero el contexto de cuándo el abuso ocurrió es importante.

Si bien no podemos descartar por completo la posibilidad de que haya casos más recientes que no nos hayan sido informados, el incidente más reciente conocido en nuestra Arquidiócesis sigue siendo del año 1999. Aún través de una amplia cobertura de este proceso por parte de los medios, múltiples oportunidades para que los sobrevivientes se presentaran y el trabajo de investigadores independientes, no hemos descubierto ningún abuso fundamentado por parte de nuestros sacerdotes diocesanos en más de 20 años. Además, cualquier persona que participó en el programa de reparación primero tuvo que presentar su acusación a las autoridades policiales. Por lo tanto, tenemos la confianza de que no hay sacerdotes activos en ministerio con acusaciones fundamentadas en su contra.

Como he dicho muchas veces anteriormente, debemos permanecer vigilantes, pero este proceso extenso e independiente debería eliminar cualquier duda o sospecha injusta de nuestros sacerdotes actuales.

Justicia y sanación

Aunque no puedo hablar en nombre de todos los sobrevivientes de abuso, tengo la esperanza de que este proceso les haya ayudado en su proceso de sanación.

Sé que para muchas personas el tener que volver a recordar cualquier aspecto de su abuso fue profundamente doloroso, pero espero que la lista de nombres haya proporcionado una medida de reivindicación al reconocer públicamente los horribles males que fueron cometidos.

Además, espero que el programa independiente de reparación haya proporcionado recursos y compensación valiosos, con un proceso que fue diseñado para proteger la dignidad de los sobrevivientes de abuso al darles el control.

El programa fue completamente confidencial para aquellos que desearon mantenerse en privado, así como no conflictivo, sin deposiciones ni requisitos legales prolongados y realizado completamente de manera independiente de la Iglesia.

Me seguiré reuniendo con cualquier sobreviviente de abuso que lo desee, y aunque estos programas específicos han terminado, seguiremos ofreciendo apoyo a cualquier persona que se presente.

Protegiendo a los niños hoy

Finalmente, un aspecto crítico de este proceso consistió en asegurar que estamos haciendo todo lo posible para proteger a los niños bajo nuestro cuidado.

Comenzando con el arzobispo Stafford en los primeros años de la década de 1990, y continuando con el arzobispo Chaput y un servidor, hemos tomado muchos pasos en los últimos 30 años para asegurar que nuestras parroquias y escuelas sean un lugar seguro para los niños.

Hemos progresado considerablemente, como lo demuestra la disminución significativa de casos, a través de procesos de revisión mejorados, capacitaciones obligatorias sobre la responsabilidad de denuncia y prevención de abusos, y políticas de tolerancia cero en el código de conducta.

Sin embargo, recibir una revisión independiente y a fondo de nuestras políticas de ambiente seguro ha sido una experiencia invaluable.  Las recomendaciones proporcionadas por el perito judicial nos han permitido fortalecer y construir sobre décadas de trabajo, y asegurar que estamos usando las mejores prácticas y que estamos sujetos a los estándares más altos. Nuestros niños no merecen nada menos.

Seguir avanzando

La conclusión de este proceso no significa que nuestro trabajo haya concluido. Como católicos, debemos reafirmar nuestro compromiso a nunca caer en la complacencia, y como Iglesia, que seguiremos apoyando a cualquier sobreviviente que se presente.

Les sobrevivientes de abuso que se han presentado deben saber que sus voces han ayudado a asegurar que la arquidiócesis sea un lugar seguro. Nos hemos esforzado por que nuestras medidas de protección de niños formen parte del tejido de la arquidiócesis y continuaremos trabajando para ser un líder entre todas las organizaciones que sirven a los jóvenes.

Igualmente, agradecemos al fiscal general por alentar a otras organizaciones que sirven a los jóvenes a considerar la revisión y los procesos de reparación que hemos usado como un modelo para abordar asuntos similares. El abuso sexual es un problema presente en toda la sociedad, y estamos listos para compartir nuestra experiencia y asociarnos con cualquiera que busque mejorar sus propios esfuerzos en cuestión de la protección de niños y el apoyo a los sobrevivientes de abuso.

Que la atención dada a nuestro pasado sea una luz que guíe a otros adelante.

Sinceramente suyo en Cristo,

Arzobispo Samuel J. Aquila

Leer la declaración conjunta de los obispos de Colorado

Leer el informe complementario del perito judicial (inglés)

Leer el informe de reconciliación independiente y el programa de reparación de nuestro Comité de Supervisión Independiente (inglés)