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martes, mayo 24, 2022
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Navegando por aguas desconocidas

Sentir que uno va por aguas desconocidas es algo que todos hemos experimentados en estos días. Ciertamente me sentí así cuando consulté con los obispos Berg y Sheridan (de Pueblo y Colorado Springs) el pasado mes de marzo y decidimos de manera conjunta suspender las misas públicas.

En los meses que han seguido, hemos trabajado gradualmente para volver a abrir nuestras parroquias y recibir a más personas en misa. En este tiempo he orado sobre cómo equilibrar la protección de todas las personas que Dios me ha encomendado y a la vez honrar el derecho de cada persona de recibir los sacramentos.

También he estado pensando sobre la necesidad que cada uno de nosotros tiene de una comunidad. Somos seres sociales que hemos sido creados para estar en comunidad unos con otros y, en última estancia, con la Santísima Trinidad y la comunión de los santos en el cielo. Sé que estos meses y semanas de precauciones para proteger la salud de nuestra comunidad han sido difíciles para todos, y aprecio grandemente todos los sacrificios que se han hecho y se seguirán haciendo.

Estoy feliz de anunciar que las parroquias en la Arquidiócesis de Denver ahora están siendo alentadas a aumentar el número de personas que pueden asistir a misa, según sus restricciones locales. La dispensación de la obligación de asistir a misa cada domingo seguirá en efecto por ahora. Dicho esto, esta no es una dispensación de observar el Día del Señor. Eventualmente, cuando se restablezca la obligación, no se espera que aquellos que estén en peligro o que puedan estar infectados asistan a misa. Se darán más indicaciones antes de que esto suceda.

Todos necesitamos los dones de la fe, esperanza y caridad para estos tiempos difíciles. Se me viene a la mente la historia de Jesús caminando por las aguas hacia sus discípulos mientras estos son sacudidos por el mar. Él llegó a la cuarta vigilia de la noche, que era entre las 3 y las 6 a.m. Mientras los discípulos gritaban asustados, él les dijo: “¡Ánimo!, que soy yo; no teman”. Y cuando san Pedro intentó caminar sobre las aguas y se empezó a hundir, gritó: “¡Señor, sálvame!”. Jesús respondió, sosteniéndolo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?” (Cf. Mt 14,22-23).

Pidamos cada uno al Señor por el don de la fe en su poder salvífico, por esperanza en su bondad y amor por nosotros, y por un corazón que ame como él. Espero que encuentren inspiración y ánimo para continuar su camino con Jesús y su Iglesia durante este tiempo particular en la historia. ¡Que Dios los bendiga!

Arzobispo Samuel J. Aquila
Mons. Samuel J. Aquila es el octavo obispo de Denver y el quinto arzobispo. Su lema es "Haced lo que él les diga" (Jn 2,5).
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