No piedras el ‘ágape’ en Cuaresma este año

Vladimir Mauricio-Perez

Se estima que  en los Estados Unidos una persona puede ahorrar unos $700 si renuncia al chocolate, la comida rápida, el alcohol, la cafeína y a los cigarrillos durante la Cuaresma. De hecho, muchos católicos no solo piensan en ahorrar cuando se refiere a renunciar a algo durante la Cuaresma, también piensan en perder algunas libras, en ponerse en forma o en volver a comprometerse con sus resoluciones de año nuevo.

Sin embargo, enfocarse en estas metas es como comprar un boleto para un juego de fútbol y verlo desde la televisión de un bar cercano. Significa perder el significado real.

¿Cuál es el significado real? El ágape en la Cuaresma.

Cuando los discípulos de Juan el Bautista le preguntaron a Jesús por qué sus discípulos no ayunaban, estos recibieron una respuesta inesperada: “¿Quieren ustedes que los compañeros del novio estén de duelo, mientras el novio está con ellos? Llegará el tiempo en que el novio les será quitado; entonces ayunarán.” (Mt 9,14-15).

En otras palabras, quiso decir que la Iglesia (es decir, la novia) ayuna porque ella lo quiere y, ¿para qué debería ella [ayunar] si ya tiene al novio?

“Esto significa que desde el momento en que el Señor ascendió al cielo, la Iglesia se une a Jesús en una manera especial, evocando su glorioso regreso, y por eso hacemos penitencia para prepararnos y unirnos a Él,” dijo el padre José Antonio Caballero, profesor de teología en el seminario St. John Vianney en Denver y vicario parroquial de St. Pius X en Aurora.

La relación de los discípulos con Jesús cambia después de la Ascensión. Ya no lo pueden ver o tocar. Desde ese momento deben unirse con Él de una manera diferente. Aquí es donde viene el ágape.

Ágape es la forma de amor más elevada; es amor abnegado, el amor que Cristo mostró por la Iglesia y por la humanidad. Unirse con Jesús es unirse con su historia de amor, con su Misterio Pascual: su pasión, muerte y resurrección.

En otras palabras, el tiempo de Cuaresma está destinado a ayudar al cristiano a entrar en el misterio de su amor ágape y entrar en ese misterio significa asemejarnos más a Él, amar con el don total de uno mismo. Como dijo el Papa Benedicto XVI: “la vocación al  amor es lo que hace que el hombre sea la auténtica imagen de Dios:  es semejante a Dios en la medida en que ama”.

“El verdadero significado [de la Cuaresma] es participar, prepararnos y caminar con Cristo”, dijo el padre Caballero. “Y recordemos lo que implica en el Evangelio caminar con Cristo. Él les dice a sus discípulos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame’”.

Esto produce la mayor paradoja. Cuanto menos se ponga el cristiano en el centro del universo, más se conoce; cuanto más muere por sí mismo, más plenamente vive su vida.

Dejemos que esta Cuaresma nos lleve más allá de renunciar al chocolate o de probar una nueva dieta. Piensa en reemplazar lo que te detiene de amar a Cristo y a los demás con un amor como el de Cristo. Al final, la Cuaresma se trata más de dejarse transformar que buscar transformarse.

Sin embargo, lo que debe mantenerse en mente, es que la penitencia y el ayuno son una manera en que una persona abre su corazón a Dios, para permitirle hacer maravillas en y con Él.

“Cuando una persona hace penitencia y sacrificios teniendo a Cristo en el centro, le da sentido a todo lo que es humano: sufrimiento, muerte, soledad, enfermedad…”, dijo el padre Caballero, “Entonces aprendemos a ver todo a la luz del misterio de Cristo. Todas estas realidades son redimidas en su luz. Dado que Cristo asume incluso las consecuencias de nuestros pecados, les da un significado redentor. Esta es la verdad que proclamamos “.

Una verdadera resolución de Cuaresma traerá una abundancia de gracias para aquel quien anhele ver su rostro.

 

 

 

Próximamente: El contexto para cubrir la crisis de la Iglesia

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Por: Mark Haas

La Iglesia católica ha reducido el número de supuestas acusaciones de abuso sexual de menores en un 95 por ciento.

Si solo algo se te queda de este artículo, que sea que desde la peor década de la Iglesia en 1970, los datos reportados muestran un descenso en las acusaciones de un 95 por ciento en la década del 2000, y 98 por ciento en la del 2010 (fuente: : CARA/Georgetown).

Ahora, obviamente, incluso una nueva instancia ya es demasiado, pero en base a mi experiencia como director de relaciones públicas de la Arquidiócesis de Denver, he visto cómo la cobertura en los medios pueden llevar a la gente a creer que las condiciones actuales de la Iglesia católica no han cambiado. Como periodista, se cómo a los medios de comunicación les gusta enfatizar “nuevos detalles”, o “nuevo reporte”, o “nuevas acusaciones”, que pueden ser verdad, pero los últimos meses ha sido mayormente “nueva información “sobre casos de hace 25 o 50 años.

Entonces, ¿cómo separamos el pasado del presente? No deseamos cerrar la puerta al pasado, pero también queremos que la gente sepa que pueden tener confianza en la Arquidiócesis de Denver en el 2018.

Uno de los desafíos al que nos enfrentamos al asegurarnos que nuestra historia sea entendida correctamente es que muchas personas ven las noticias de una manera muy superficial.

Una encuesta reciente realizada por Colorado Media Project encontró que el 59 por ciento de las personas solo lee los titulares o los resúmenes de la cobertura de noticias. (Por eso por lo que me aseguré de poner la información más importante en la primera línea de este articulo).

Lo que he visto es que cuando los medios de comunicación aquí en Denver sacan una historia: “Ex – sacerdote de Colorado implicado en el reporte de abuso a menores de Pennsylvania”, muchas de las personas que ven el titular en las redes sociales no se dan cuenta que el sacerdote estuvo aquí solo por siete meses en 1983 y que la Arquidiócesis de Denver no ha tenido reportes de mala conducta antes, durante o después de su corta visita. Todo lo que ven es un informe negativa de la Iglesia católica.

Hablando del reporte del Gran Jurado de Pennsylvania, creo que la mayoría de las personas han visto o escuchado que contiene “300 sacerdotes y 1.000 víctimas”, pero ¿cuántas de las cadenas noticiosas se tomaron el tiempo para mencionar que solo el 3 por ciento de esos supuestos incidentes ocurrieron desde el 2002? Si estás preocupado por saber si la Iglesia católica es un lugar seguro para tus hijos en el 2018, sería interesante para ti saber que más maestros de las escuelas de Pennsylvania perdieron sus licencias en el 2017 por conductas sexuales indebidas (42), que el total de las acusaciones en la Iglesia católica de los Estados Unidos entre el 2015 y el 2017 (22). Son 42 maestros en un estado en un año, en comparación a 22 acusaciones en todo el país en tres años. Voy a detenerme aquí y reconocer que no todo es perfecto en la Iglesia católica. Aún hay casos de abuso sexual a menores que desconocemos, y aún tenemos esas pocas acusaciones nuevas. Si bien hemos hecho grandes mejoras, debemos continuar buscando formas de ser mejores, más responsables y más transparentes, para que los mismos problemas no se repitan.

También debemos mostrar la mayor compasión por los sobrevivientes y continuar ofreciendo nuestra ayuda en su recuperación continua.

Sabiendo que estos eventos han sido experiencias devastadoras para las personas, es difícil tener una discusión que analice el tema en términos de estadísticas, patrones y análisis de datos. Tampoco es correcto argumentar que esto es solo un problema de la sociedad, y que otros son mucho peores que nosotros. Admito que he hecho ambas cosas en esta columna, porque en última instancia creo que el contexto es importante.

Debemos mostrar como Iglesia a cualquier víctima y a sus familias nuestro compromiso continuo en abordar el problema. Y creo que se lo debo a muchos sacerdotes maravillosos de nuestra arquidiócesis, para defenderlos, para que no sean presentados como parte de los problemas del pasado.

Piénselo de esta manera: si tomáramos otra crisis que está plagando a Estados Unidos (violencia con armas de fuego, adicción a los opioides, obesidad) y alguien encontró la manera de reducir uno de estos problemas en un 95 por ciento, ¿no valdría la pena hablar de eso?

De hecho, ¿no sería ese el titular que vería el 59 por ciento de los lectores de titulares?

 Traducido del original en ingles por Mavi Barraza