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miércoles, octubre 5, 2022
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No solo exijamos, participemos en la misión de la parroquia

Si hoy alguien dijera que el sol gira en torno a la tierra, nadie lo tomaría muy en serio. Sin embargo, como decía un teólogo, muchas veces los cristianos vivimos como si todo, incluso Dios, girara alrededor de nosotros y nuestros planes. A veces cumplimos con los preceptos de Dios, como ir a Misa los domingos y no hacer nada demasiado malo, y en cambio esperamos que Dios nos ayude en nuestros planes, nos dé una vida más llevadera y luego nos lleve al Cielo.

Pero ¿qué si cambiamos de óptica? ¿Qué si ponemos a Dios y su plan en el centro? Las cosas empiezan a cambiar. Nos vamos dando cuenta de que Dios no solo quiere sacarnos de este mundo de sufrimiento y llevarnos al Cielo, sino que quiere que el Cielo llegue a la tierra. Al final, eso es lo que pedimos en el padrenuestro: “Venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo”. En realidad, así era como los primeros discípulos veían el Reino de los Cielos, un Reino que comenzaba en la tierra y que encontraba su plenitud en el Cielo. Sabían que la Iglesia era ese signo visible del Reino en la tierra.

Iglesia: El comienzo del cielo en la tierra

La Iglesia es el comienzo del Reino de Dios en la tierra. Cristo fundó la Iglesia para unir el Cielo y la tierra. Esto sucede en la Santa Misa. Como explicaba el papa Benedicto XVI, la Iglesia es la comunión del ser humano con Dios y también de los seres humanos entre sí. Es la manera en que Dios ha querido revertir la división del pecado.

Sin embargo, muchas veces vemos que nuestra parroquia parece estar muy lejos de ser esa comunidad que lleva a la unidad. ¡Cuántas veces se queda esta misión en lo abstracto! No podemos amar a la humanidad en general y a la vez ignorar a nuestro prójimo. Esta misión de reconciliación tiene que ser concreta, ¡y la parroquia es el lugar preciso para llevarla a cabo!

Las parroquias no solo son clubes sociales o un lugar para ir a Misa los domingos. Son el lugar a través del cual Dios quiere que el Reino llegue a todo el mundo.

 

Mi parroquia y yo

Con esto en mente, ofrecemos sugerencias sobre cómo la parroquia y nosotros los fieles podemos cooperar alegremente con Dios para la salvación del mundo.

Primacía de la oración.

Dios es el centro de todas las cosas, lo que significa que nuestro trabajo y buenas intenciones no llegarán a ningún lado sin él. Tal como dijo Jesús: “…sin mí no pueden hacer nada” (Jn 15,5). La Iglesia primitiva no conquistó el mundo por su ingenio o mediante eventos sociales, sino porque el Espíritu Santo ardía en su corazón. Si queremos llevar a cabo esta misión, la unión con Dios es más importante que cualquier estrategia.

Buena Nueva antes de un buen consejo.

La Biblia está llena de buenos consejos, pero lo más importante sigue siendo el Evangelio, la buena noticia. Dios no nos pide que sigamos la ley a la perfección para poder amarnos. Al contrario, se entregó completamente por amor para que tuviéramos la libertad de seguir la ley que nos dio y que lleva a la plenitud. Una parroquia misionera sabe compartir el asombroso mensaje del Evangelio antes de dar un buen consejo.

Propósito claro.

Cuando la parroquia olvida su misión, todo se va cuesta abajo. Los feligreses comenzamos a creer que la parroquia existe para servirnos a nosotros. Nos molesta que el párroco no haga esto o lo otro, pero a la vez no hacemos nada por contribuir y nos invade la envidia cuando otro grupo parroquial parece tener más “éxito”. Volvemos a creer que toda gira alrededor nuestro. La parroquia existe para para atraer a todos a Cristo y ayudarlos a vivir una vida centrada en él. Si este no es el caso, ¿de qué sirven todas las actividades o eventos sociales?

¿Cómo está tu parroquia?

¿Estás intentando llevar a más personas a Dios a través de ella? ¿Contribuyes a la unión o la división? ¿Intentas ir más allá de la exigencia? ¿Contribuyes a la misión con tus talentos?

¡Que Dios nos dé el fuego del Espíritu Santo para que nuestras parroquias sean lo que Dios las ha llamado a ser!

 

Basado en el artículo del padre Brian Larkin «On earth, as it is in heaven».

 

 

Este artículo se publicó en la edición de la revista de El Pueblo Católico titulada «¿Cuál es tu misión?». Lee todos los artículos o la edición digital de la revista AQUÍ. Para suscribirte a la revista, haz clic AQUÍ.

 

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