No te desesperes, el Adviento vale la pena

Vladimir Mauricio-Perez

Todos lo hemos experimentado: Tan pronto como pasa Halloween, las tiendas se llenan de árboles de navidad, luces, Santa Clauses y villancicos populares. La época navideña es un tiempo hermoso, sin lugar a duda, pero hay cosas que todo católico debe recordar durante el tiempo de Adviento. Y no es que los católicos seamos aguafiestas y queramos arruinarle la diversión a todo mundo. Al contrario, somos los católicos los que mejor sabemos celebrar – tanto que duramos casi un mes preparándonos para festejar de la mejor manera posible y después festejamos por varias semanas.

Aquí unas sugerencias que nos pueden ayudar durante el tiempo de Adviento para poder festejar verdaderamente la Navidad.

 

Sé paciente

El Adviento no es Navidad. Muchas veces empezamos a celebrar la Navidad desde que comienza el Adviento (o después de Thanksgiving) y tan pronto llega el 25 de diciembre o el año nuevo, estamos hartos de todo lo navideño y pensamos solo en rebajar las libras que subimos.

“Adviento” significa “venida” y es un periodo de “expectación piadosa y alegre” que no puede saltarse. Es parecido al embarazo de una madre que espera con alegría la venida de su hijo y aunque ansía verlo, sabe que vendrá en el momento indicado. Mientras tanto, prepara una casa limpia y cálida, le compra ropa, una cuna y hasta cosas que no son necesarias. Así también nosotros debemos preparar nuestras mentes y corazones para la venida del Señor.

Más que un cumpleaños

Muchos estamos acostumbrados a celebrar el Adviento como la preparación para el cumpleaños de Jesús y, aunque parte de la Navidad conlleva la conmemoración de su nacimiento, es mucho más que eso.

Primero que nada, no se trata solo de recordar los eventos que ya pasaron, sino de moldear nuestra vida de acuerdo con estos misterios. La venida de Jesús al mundo es un hecho histórico y el hecho de que Dios decidió hacerse hombre y morir para darnos vida, debería impactarnos personalmente. Por ello, la Iglesia nos llama a una transformación durante esta espera – es una espera activa.

La Iglesia también nos dice que el Adviento es la preparación de nuestras mentes y corazones para su segunda venida al final de los tiempos. Por eso al comienzo del Adviento, la lecturas de la misa son más apocalípticas. Pensar en la segunda venida de Jesús nos debería impulsar a meditar en nuestra vida e historia y preguntarnos cómo nos presentaríamos ante su presencia, a la luz de la verdad, y si hay cosas que preferiríamos que él no viera.

Qué hacer

Ora. Entre las prácticas más importantes del Adviento está la oración. Si nos cuesta ser constantes, este es el tiempo para fortalecer este aspecto esencial. Si ya tenemos una vida de oración, debemos dedicarla especialmente a la preparación de la venida del Señor. Pero es necesario ser concretos con nuestras metas. Es decir, debemos elegir a qué hora del día vamos a dedicar al menos unos 10 minutos para orar y realmente hacerlo. En muchas parroquias se reparten libritos de devoción o meditación diaria que pueden ser de gran ayuda.

Confiésate. La confesión es esencial en el tiempo de Adviento. No solo limpia nuestro corazón para que Jesús pueda habitar en él, sino que también nos da la gracia para no volver a pecar. Así él podrá permanecer en nosotros y nosotros en él.

Asiste a misa. No podemos faltar a misa los domingos. Pero además del domingo, si puedes ir entre semana, hazlo. Aunque nos preparamos para su venida definitiva, no hay mejor preparación que recibirlo en la Eucaristía.

Prácticas tradicionales

La Iglesia no especifica cuándo se debe o no comenzar a decorar para Navidad y las tradiciones varían en diferentes culturas. En la tradición latinoamericana es común hacerlo el primer domingo de Adviento. No tiene nada de malo, solo que debemos recordar que aún no es Navidad, así que debe haber una diferencia entre cómo vivimos estos dos tiempos litúrgicos. Prácticas como tener una coronilla de Adviento en nuestras casas que nos ayude a seguir el tiempo de preparación, y no colocar al niño Jesús en el pesebre hasta Nuche Buena ayudan a recordar esta realidad.

Las posadas son un novenario que igualmente nos puede ayudar a prepararnos mejor. Siempre se debe recordar que el motivo del Rosario, las pastorelas y los convivios es precisamente una preparación alegre para recibir a Jesús que viene a nosotros.

Esperamos que estas sugerencias te ayuden a vivir el tiempo de Adviento de la mejor manera posible para que, aceptando su primera venida, puedas prepararte para su segunda venida en gloria.

Foto de Lukas Langrock/Unsplash.

Próximamente: Arzobispo Aquila: Carta sobre la finalización del proceso de revisión independiente y el programa de reparación

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A los fieles de la Arquidiócesis de Denver:

En el verano del 2018, las revelaciones sobre el excardenal Theodore McCarrick y la publicación del informe del gran jurado de Pensilvania iniciaron otra observación extensa de la historia de abuso sexual de menores en la Iglesia Católica de Estados Unidos.

Sé lo desalentador que esto fue para muchos fieles católicos, porque había una sensación de que ya se había abordado este tema, y a pesar de no haber casos actuales, ¿por qué volvió a aparecer en las noticias?

La realidad es que, a pesar de que hemos pasado décadas tomando medidas para asegurarnos de que nuestros niños estén protegidos y que los sobrevivientes de abuso reciban cuidado, el proceso de sanación sigue y el trabajo continúa.

Hoy, al concluir un proceso de revisión y reparación independiente de casi dos años, quiero ofrecer mis pensamientos y reflexiones sobre lo que hemos aprendido y hacia dónde iremos de aquí en adelante.

Cuando entablamos conversaciones con la fiscal general Cynthia Coffman y luego con Phil Weiser sobre cómo juntos podríamos examinar a la Iglesia aquí en Colorado, sometí a nuestra arquidiócesis a un acuerdo estatal para lograr las siguientes tres metas:

  1. Ofrecer un relato transparente de la historia de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes en nuestras parroquias, incluyendo una revisión de cómo respondió la arquidiócesis.
  2. Brindar un medio seguro y simple para que los sobrevivientes se presenten y reciban apoyo en su sanación.
  3. Obtener una revisión y crítica exhaustivas de nuestras políticas de prevención y respuesta actuales para asegurarnos de que cumplan con los más altos estándares.

Creo que hemos logrado esos objetivos.

Transparencia

El informe complementario de hoy identificó a cinco sacerdotes diocesanos adicionales con una acusación fundamentada de abuso sexual hacia un menor. Estas acusaciones se recibieron como parte del programa de reparación independiente que invitaba a los sobrevivientes de abuso de cualquier época a presentarse y recibir una compensación de la Iglesia. Se le pidió al perito judicial Robert Troyer que revisara estas acusaciones y se le encargó redactar un informe complementario.

Los sacerdotes identificados hoy, con la fecha del primer abuso, son: P. Kenneth Funk (1959), P. David Kelleher (1962), P. James Moreno (1978), P. Gregory Smith (1971), P. Charles Woodrich (1976).

El informe complementario también identificó acusaciones adicionales contra ocho de los sacerdotes nombrados en el informe inicial para un total de 23 acusaciones fundamentadas recientemente en nuestra arquidiócesis. De ambos informes, nuestra arquidiócesis tuvo un total de 150 incidentes fundamentados cometidos por 27 sacerdotes diocesanos.

Sin embargo, cabe resaltar que las acusaciones fundamentadas adicionales van de acuerdo con el mismo patrón histórico del primer informe, específicamente, que más del 85 por ciento de los incidentes ocurrieron hace más de 40 años durante las décadas de 1950, 1960 y 1970, y ninguno ocurrió en los últimos 20 años. Tampoco hay acusaciones fundamentadas contra ningún sacerdote actualmente activo en ministerio.

Sigue siendo cierto que casi la mitad de los incidentes totales fueron cometidos por un hombre, Harold White, y el 70 por ciento de los incidentes cometidos por cuatro exsacerdotes (White, Abercrombie, Holloway, Hewitt).

No ofrezco excusas por estos pecados del pasado o por la histórica falta de respuesta a las acusaciones contra Harold White y otros, pero el contexto de cuándo el abuso ocurrió es importante.

Si bien no podemos descartar por completo la posibilidad de que haya casos más recientes que no nos hayan sido informados, el incidente más reciente conocido en nuestra Arquidiócesis sigue siendo del año 1999. Aún través de una amplia cobertura de este proceso por parte de los medios, múltiples oportunidades para que los sobrevivientes se presentaran y el trabajo de investigadores independientes, no hemos descubierto ningún abuso fundamentado por parte de nuestros sacerdotes diocesanos en más de 20 años. Además, cualquier persona que participó en el programa de reparación primero tuvo que presentar su acusación a las autoridades policiales. Por lo tanto, tenemos la confianza de que no hay sacerdotes activos en ministerio con acusaciones fundamentadas en su contra.

Como he dicho muchas veces anteriormente, debemos permanecer vigilantes, pero este proceso extenso e independiente debería eliminar cualquier duda o sospecha injusta de nuestros sacerdotes actuales.

Justicia y sanación

Aunque no puedo hablar en nombre de todos los sobrevivientes de abuso, tengo la esperanza de que este proceso les haya ayudado en su proceso de sanación.

Sé que para muchas personas el tener que volver a recordar cualquier aspecto de su abuso fue profundamente doloroso, pero espero que la lista de nombres haya proporcionado una medida de reivindicación al reconocer públicamente los horribles males que fueron cometidos.

Además, espero que el programa independiente de reparación haya proporcionado recursos y compensación valiosos, con un proceso que fue diseñado para proteger la dignidad de los sobrevivientes de abuso al darles el control.

El programa fue completamente confidencial para aquellos que desearon mantenerse en privado, así como no conflictivo, sin deposiciones ni requisitos legales prolongados y realizado completamente de manera independiente de la Iglesia.

Me seguiré reuniendo con cualquier sobreviviente de abuso que lo desee, y aunque estos programas específicos han terminado, seguiremos ofreciendo apoyo a cualquier persona que se presente.

Protegiendo a los niños hoy

Finalmente, un aspecto crítico de este proceso consistió en asegurar que estamos haciendo todo lo posible para proteger a los niños bajo nuestro cuidado.

Comenzando con el arzobispo Stafford en los primeros años de la década de 1990, y continuando con el arzobispo Chaput y un servidor, hemos tomado muchos pasos en los últimos 30 años para asegurar que nuestras parroquias y escuelas sean un lugar seguro para los niños.

Hemos progresado considerablemente, como lo demuestra la disminución significativa de casos, a través de procesos de revisión mejorados, capacitaciones obligatorias sobre la responsabilidad de denuncia y prevención de abusos, y políticas de tolerancia cero en el código de conducta.

Sin embargo, recibir una revisión independiente y a fondo de nuestras políticas de ambiente seguro ha sido una experiencia invaluable.  Las recomendaciones proporcionadas por el perito judicial nos han permitido fortalecer y construir sobre décadas de trabajo, y asegurar que estamos usando las mejores prácticas y que estamos sujetos a los estándares más altos. Nuestros niños no merecen nada menos.

Seguir avanzando

La conclusión de este proceso no significa que nuestro trabajo haya concluido. Como católicos, debemos reafirmar nuestro compromiso a nunca caer en la complacencia, y como Iglesia, que seguiremos apoyando a cualquier sobreviviente que se presente.

Les sobrevivientes de abuso que se han presentado deben saber que sus voces han ayudado a asegurar que la arquidiócesis sea un lugar seguro. Nos hemos esforzado por que nuestras medidas de protección de niños formen parte del tejido de la arquidiócesis y continuaremos trabajando para ser un líder entre todas las organizaciones que sirven a los jóvenes.

Igualmente, agradecemos al fiscal general por alentar a otras organizaciones que sirven a los jóvenes a considerar la revisión y los procesos de reparación que hemos usado como un modelo para abordar asuntos similares. El abuso sexual es un problema presente en toda la sociedad, y estamos listos para compartir nuestra experiencia y asociarnos con cualquiera que busque mejorar sus propios esfuerzos en cuestión de la protección de niños y el apoyo a los sobrevivientes de abuso.

Que la atención dada a nuestro pasado sea una luz que guíe a otros adelante.

Sinceramente suyo en Cristo,

Arzobispo Samuel J. Aquila

Leer la declaración conjunta de los obispos de Colorado

Leer el informe complementario del perito judicial (inglés)

Leer el informe de reconciliación independiente y el programa de reparación de nuestro Comité de Supervisión Independiente (inglés)